A los 61 años se fue Marcela Ortiz, la chica de la boda que nadie olvidó
La actriz y modelo que marcó los años noventa perdió la vida en un accidente en Tigre. Su hija confirmó la noticia y el caso quedó bajo investigación para determinar si una descompensación cardíaca fue la causa del vuelco.

Por Mónica Aguirre, Cultura y espectáculos. La vi por primera vez una tarde cualquiera de mi infancia, sentada frente al televisor a rayas, mientras mi vieja barría el living y mi viejo renegaba con la perilla del Canal 9. Aquella transmisión en vivo me quedó grabada a fuego, porque en casa éramos de los que prendían la tele para comer y para discutir después. Y en esa pantalla estaba ella, Marcela Ortiz, radiante, de blanco, casándose con Raúl Taibo en una boda que Alejandro Romay había decidido vender como si fuera un capítulo más de una novela de las ocho. Lo que nunca imaginé es que, casi tres décadas después, la noticia de su muerte me iba a pegar de esa manera, con esa mezcla rara de tristeza íntima y de despedir una época que ya no vuelve. La recuerdo mientras camino por la avenida y paso al lado de la escultura de Lola Mora, esa mujer de bronce que parece caminar hacia el río, y pienso que Marcela también fue, a su manera, una figura de la ciudad: alguien que caminó por Buenos Aires siendo mirada, y que ahora se nos va en un accidente en Tigre, a los 61 años, en una zanja de Villa La Ñata, después de perder el control del auto que manejaba.
Un accidente que la Justicia todavía no termina de explicar
Lo que se sabe hasta ahora es esto, y conviene repetirlo porque la familia lo está atravesando y la prudencia no está de más: Marcela Ortiz tenía 61 años, estaba sola en su vehículo y, por causas que todavía se investigan, terminó dentro de una zanja en la localidad de Villa La Ñata, partido de Tigre. La Justicia abrió un expediente para establecer cómo ocurrió el hecho, y una de las hipótesis que se maneajan es que la actriz pudo haber sufrido una afección cardíaca previa al impacto, algo que deberán confirmar o descartar las pericias correspondientes. La autopsia será clave, como suele serlo en estos casos, para separar lo que fue mala suerte de lo que fue, eventualmente, algo que ya estaba latiendo en el cuerpo antes de que el auto se desbarrancara.
Fue su hija, Shelsian, quien comunicó la noticia por redes sociales. Lo hizo con un mensaje breve, de esos que duelen más cuanto menos dicen, despidiéndose de su madre y transmitiendo el dolor de una familia que, de un día para otro, pasó a ser portadora de una ausencia que no avisa. Esa confirmación cayó como un baldazo en el ambiente del espectáculo, porque hacía mucho que Marcela Ortiz no aparecía en los medios, pero su nombre seguía ahí, instalado en la memoria colectiva de los que vivimos aquella televisión abierta donde todo se veía en directo y se comentaba al otro día en la verdulería.
La boda en vivo que marcó a una generación
Si me preguntan por qué Marcela Ortiz ocupa un lugar especial en el recuerdo de los argentinos que tenemos entre 40 y 60 años, la respuesta cabe en una fecha y en un canal: 1993, Canal 9, con Silvio Soldán como conductor y Alejandro Romay como artífice de la idea. La boda de Marcela Ortiz y Raúl Taibo se transmitió en vivo, en una época en la que la televisión abierta todavía funcionaba como el patio grande de las familias, ese lugar donde desconocidos se volvían conocidos a fuerza de aparecer en la pantalla. Era otra lógica, otra sensibilidad: lo que pasaba en Canal 9 se hablaba en el colectivo, en la oficina, en la mesa del domingo. Y aquel casamiento fue, durante varios días, el tema del país.
El matrimonio duró poco. Como suele pasar cuando dos personajes muy expuestos se casan pensando más en la foto que en el proyecto, la separación llegó rápido y vino con ruido: una disputa judicial por los bienes gananciales que prolongó la exposición pública de ambos más allá del final de la relación. Después de ese episodio, Marcela se fue alejando de los medios con una decisión que, vista desde hoy, parece casi una forma de defensa: poco a poco dejó las luces bajas, bajó el volumen, y eligió transcurrir lejos de las cámaras. Muchos sentimos que se perdió una presencia, aunque la verdad es que ella probablemente ganó en paz lo que perdió en pantalla.
“Yo la vi casarse por televisión y ahora me entero de su muerte por una hija que se despidió en una red social. Es raro cómo arranca y cómo termina una historia.”Una vecina de Tigre, a la salida del cementerio
Me queda dando vueltas algo que me dijo una señora mientras compraba el diario, allá por la Redacción, y que resume un poco lo que siento escribiendo esta nota: que las figuras de los noventa no se van de a una, se van de a ratos, y cada vez que se va una se lleva un pedazo de la biografía de los que las vimos crecer en pantalla. Marcela Ortiz murió en un accidente en Tigre y la Justicia todavía investiga qué pasó. Mientras tanto, en mi memoria queda aquella chica de blanco en el Canal 9, y queda también su hija Shelsian despidiéndola con palabras que a mí, personalmente, me costaría encontrar. Si alguien tiene una foto, un recorte, un recuerdo de aquella boda, este es el momento de sacarlo a la luz: los comentarios están abiertos.
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