Alcaraz vuelve a gritar campeón y se planta en Tokio con el carácter de siempre
El español venció a Lehecka por 7-6 y 6-4, retuvo el título del ATP 500 japonés y alcanzó los 27 trofeos ATP, la misma cantidad que llegó a tener David Ferrer. Tercera copa del año, después del Abierto de Australia y Doha.

Voy a serles honesto: cuando el checo Lehecka le quebró el saque en el primer set y se puso al frente, por un instante se me cruzó la duda de si la muñeca de Alcaraz iba a bancar el mano a mano. Pero el murciano se acomodó, devolvió el break y terminó definiendo el parcial en el tie break con una ráfaga de cinco puntos consecutivos que fue un puñetazo al partido. Así se construyó la victoria de Carlos Alcaraz en la final del ATP 500 de Tokio, este martes en el Ariake Coliseum: 7-6 (4) y 6-4 sobre Jiri Lehecka, en una hora y 36 minutos de juego.
0:01 a 0:36: una final de principio a fin
El primer set fue un duelo de dientes apretados. Lehecka movió bien el primer servicio, se soltó con la derecha y se llevó el quiebre que le permitió sacar para set. Alcaraz no se desesperó, recuperó el break y llevó la manga al desempate. Ahí, otra vez, empezó abajo. Y otra vez, otra vez, el español se rehízo: cinco puntos al hilo y set adentro, 7-4 en el tie break.
La segunda manga arrancó más ordenada, con los dos sosteniendo sus turnos de saque. La paridad duró hasta que Alcaraz encontró el quiebre. A partir de ahí manejó la ventaja, cerró su servicio y firmó el 6-4 sin sobresaltos. Sin tercer set. Sin discusiones.
27 títulos y un lugar en la historia
Lo de Tokio no fue un título más. Con la copa japonesa, Alcaraz llegó a 27 títulos ATP y se igualó con David Ferrer, una marca que dice mucho del lugar que ya ocupa en el tenis español. Y que no es el techo: Manuel Orantes, con 34, y Rafael Nadal, con 92, todavía quedan por delante. Son nombres enormes, y que el murciano, a los 23 años, ya esté en esa conversación es para sacarse el sombrero.
Para mí, lo más valioso de este título es el contexto. Alcaraz venía de casi cinco meses parado por una lesión en la muñeca, sufrida en abril. Antes de esa interrupción había levantado el Abierto de Australia y el torneo de Doha. Después, silencio. Volvió a competir a fines de agosto en el US Open, y este martes, en su segunda final tras el regreso, volvió a gritar campeón. El carácter de este pibe sigue intacto.
- Tercer título de la temporada 2026: Australia, Doha y Tokio.
- Décima corona ATP 500 de su carrera.
- Retuvo el título obtenido en Tokio 2025.
- Igualó a David Ferrer con 27 trofeos ATP.
- Próximo destino: el Masters 1000 de Shanghái.
Mirada al clásico y lo que viene
Hay que decirlo: la final con Lehecka fue la reedición de un cruce que ya había tenido capítulos parejos. El checo le había ganado al español este año en los cuartos de final de Queen's, en césped, así que Alcaraz tenía una cuenta pendiente sobre superficie rápida al aire libre. La saldó en Tokio, en un partido que se decidió por detalles, esos que separan a los grandes del resto.
Para adelante, el calendario le depara el Masters 1000 de Shanghái, donde suele hacerse fuerte y donde ya sabe lo que es pelear por los mejores. Si la muñeca le responde como en Tokio, y la dinámica competitiva se mantiene, no me extrañaría verlo otra vez en las últimas rondas. Después de cinco meses afuera, este título tiene sabor a punto de inflexión. Y a los 23, este pibe todavía tiene mucho por escribir.
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