Almada, la apuesta fuerte: River movió el mercado con nombres pesados y renovó el banco hasta 2027
La llegada del mediocampista desde Atlético de Madrid fue la operación más cara del mercado. También volvieron Correa, Beltrán y Borré, y Ponzio firmó como técnico hasta agosto de 2027.

A los 37 minutos del segundo tiempo, cuando el Monumental todavía masticaba el empate, Thiago Almada tomó la pelota en tres cuartos de cancha y la empujó al área con esa pisada corta que parece un suspiro. Esa jugada, en algún partido reciente, resume por qué River decidió soltar 20 millones de euros por la totalidad de su pase y convertirlo en la cara más cara del mercado. Lo dijo el presidente Stefano Di Carlo en la última reunión de Comisión Directiva, cinco semanas después de haberlo anticipado en público: el club fue a buscar a Almada con la plata en la mano, sin titubeos.
La inversión, vale aclararlo, no se quedó en un solo nombre. River completó un mercado de fuste, con apellidos que en otros tiempos hubieran ocupado tapas durante semanas. Ángel Correa llegó desde Tigres de México por 15 millones de dólares, más otros 2 millones atados a objetivos, entre los que se cuenta la conquista de la Copa Libertadores. Lucas Beltrán, otra cara querida por la gente, volvió desde Fiorentina por 7,25 millones de euros, en una operación que combina préstamo y compra obligatoria del 54 por ciento del pase. Y Rafael Borré, regresado desde Inter de Porto Alegre, se sumó por 3,9 millones de dólares.
El resto de los refuerzos y las cifras que se conocen
- Mauro Arambarri, desde Getafe, por 6 millones de euros.
- Francisco Ortega, desde Olympiakos, por 5 millones de euros.
- Giovanni González, desde Krasnodar, por 430.000 euros.
- Tobías Andrada, el 80 por ciento de su pase desde Vélez, por 7,4 millones de dólares, con un amistoso aún sin fecha ni sede como parte del acuerdo.
Lo de Andarda tiene una vuelta de tuerca que me gusta destacar, porque dice mucho del modo en que se trabaja puertas adentro. Di Carlo vinculó la operación con los informes de seguimiento que elabora el área que conduce Pablo Fernández Longoria. Es decir, no fue una compra de urgencia ni un nombre tirado en una mesa: hay scouting, hay papeles, hay un criterio. Y en esa misma línea, el club confirmó la creación de un Departamento de Performance, con tareas de análisis de video, nutrición y demás áreas del fútbol. Detalles que, en un club grande, suelen marcar la diferencia cuando se juegan los partidos importantes.
Ponzio, el capitán que ahora firma como técnico
El sillón del banco, mientras tanto, tiene nombre y apellido conocidos por la tribuna. Leonardo Ponzio firmó su contrato como entrenador desde el 1° de septiembre hasta el 31 de agosto de 2027, formalizado en la misma reunión de Comisión Directiva. El exmediocampista, emblema del ciclo más ganador de la historia reciente, arrancó con tres victorias oficiales al frente del equipo. No es un detalle menor: el banco se sostiene, el proyecto tiene horizonte y el mensaje hacia el plantel es claro.
Preguntarse qué incorporación puede aportar más al funcionamiento de River es casi un ejercicio de fe. Almada llegó para ser el futbolista distinto, el que rompe líneas y decide en metros altos. Correa, en tanto, conoce la exigencia de los partidos grandes y puede darle al equipo ese cambio de ritmo cuando el partido se pone áspero. Beltrán y Borré, por su parte, saben lo que es ponerse la camiseta en los cruces decisivos. Si me apuran, y siempre desde la cautela porque la pelota todavía no rodó, el impacto más inmediato puede llegar de los pies de Almada, pero la columna vertebral del grupo se sostiene con los que ya saben lo que es ganar en el Monumental.
Dato histórico del clásico para ir cerrando: en los cruces ante Boca de los últimos veinte años, River registró nueve victorias, seis empates y cinco derrotas en partidos por torneos locales, números que reflejan la paridad reciente y que invitan a ilusionarse con un mercado de este calibre. El pronóstico para la próxima fecha, tratándose de un River que se reforzó así y que viene de ganar tres al hilo con Ponzio, es simple: si el equipo encuentra ritmo temprano, tiene argumentos de sobra para sumar un triunfo que lo deje bien plantado de cara al resto del torneo.
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