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Sábado, 24 de octubre de 2026
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Altman puso tres futuros sobre la mesa para regular la inteligencia artificial

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Rocío EncinaUniversidad y ciencia · · 2 min de lectura
Altman puso tres futuros sobre la mesa para regular la inteligencia artificial

En una reunión interna realizada la semana del 13 de octubre, Sam Altmanplanteó tres escenarios posibles para cerrar la competencia entre los grandes laboratorios de inteligencia artificial y anunció que OpenAI definirá, en el plazo de un año, cuál de esos caminos impulsará formalmente.

El primero, que Altman presentó como su preferido, propone la creación de un organismo internacional de supervisión con atribuciones similares a las del Organismo Internacional de Energía Atómica. Ese cuerpo auditaría los sistemas más potentes antes de su lanzamiento y controlaría el consumo global de capacidad de cómputo.

Tres caminos, una misma preocupación

El segundo escenario, apodado internamente "plan Demis", propone fusionar a los principales laboratorios en una sola organización al estilo del CERN, el centro europeo de investigación nuclear. La idea central es sencilla: si desapareciera la competencia entre laboratorios, también se desactivaría el incentivo para lanzar sistemas cada vez más potentes sin controles de seguridad suficientes.

Una versión reducida de esa propuesta ya está en marcha. OpenAI, Google y Anthropic trabajan en un organismo de autorregulación llamado Standards Authority for Frontier AI, cuyo lanzamiento está previsto para fines de 2026 o principios de 2027. Meta y Nvidia se oponen, porque argumentan que protegería a los tres laboratorios más grandes frente a competidores más pequeños.

El tercer escenario, que Altman llamó "plan Eliezer", plantea una situación mucho más drástica: un solo desarrollador lograría construir primero un sistema capaz de mejorarse a sí mismo de forma recursiva. Esa ventaja acumulativa le permitiría, en la práctica, cortarle el acceso a las unidades de procesamiento gráfico, conocidas como GPU, a todos sus rivales.

Altman describió esa posibilidad como "derretir las GPU" de las demás empresas y la calificó de "terrible". Aclaró que la incluyó en la presentación por integridad del análisis y no como una propuesta concreta.

La advertencia coincide con un momento en que OpenAI avanza en paralelo en una posible salida a bolsa y respalda el proyecto Stargate, una iniciativa de infraestructura de cómputo que contempla asegurar diez gigavatios de capacidad.

La competencia por los chips y por la capacidad de cómputo es, en definitiva, el eje de estos tres futuros. Como en una casa donde todos quieren usar el mismo medidor de luz, el reparto de ese recurso define quién puede seguir operando y quién queda afuera.

“¿Y eso para qué sirve? Para entender que la regulación de la inteligencia artificial no se trata solamente de escribir reglas de seguridad, sino también de decidir quién tiene acceso a la infraestructura que sostiene a los sistemas másadelphos.”Rocío Encina, Universidad y ciencia
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Rocío EncinaUniversidad y ciencia

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