Aquella noche que cambió el regreso de Dani: por qué «No matarás» sigue dando que hablar cinco años después
Mario Casas se llevó el Goya por meterse en la piel de un hombre que, después de cuidar a su padre enfermo, termina envuelto en una noche de pesadilla junto a Milena Smit. Taz Skylar la recomendó en la Comic-Con de Málaga y lazó una reflexión sobre el peso de la pandemia en su estreno.

Me lo dijo una señora que volvía caminando desde el centro, con el bastón y una bolsa llena de facturas: «Vi esa peli un domingo a la noche, pensando que era un pasatiempo, y terminé sin dormir». Es una de las frases que más escuché estos días cada vez que salió el tema, y sirve como punto de partida para entender por qué «No matarás», la película dirigida por David Victori, sigue dando vueltas en la conversación de los que gustan del cine que no te deja tranquilo. La historia es simple en apariencia: Dani, interpretado por Mario Casas, pasó los últimos años dedicado de lleno a cuidar a su padre enfermo, y cuando ese padre muere, queda con la sensación de que la vida se le escurrió entre las manos, de que tiene que empezar otra vez desde cero, como si tuviera treinta menos y ninguna experiencia.
Ese intento de Dani por recuperar lo postergado lo lleva a cruzarse con Mila, a quien Milena Smit le pone el cuerpo y la mirada: una chica que aparece como sensual e inestable, de esas que en un café te hacen creer que la noche puede terminar en cualquier parte menos en la que finalmente termina. La primera parte del filme va construyendo esa expectativa, ese goteo de insinuaciones y de silencios incómodos, y uno como espectador se acomoda esperando un thriller más o menos convencional. Pero la película cambia de signo cuando el encuentro entre los dos deriva en una situación límite, y lo que parecía una salida cualquiera se transforma en una pesadilla que Dani no había buscado ni imaginado.
Un Goya en pandemia
Hay un dato que me parece importante para entender la conversación que se armó alrededor de la película: «No matarás» se estrenó en España el 16 de octubre de 2020, en pleno apogeo de la pandemia de coronavirus, con los cines funcionando a media máquina, con aforos reducidos y con mucha gente todavía dudando de si tenía sentido sentarse en una sala oscura. En esas condiciones, la película reunió algo menos de 135.000 espectadores y dejó una recaudación superior a los 831.000 euros, cifras que, según cómo se las mire, pueden sonar modestas o razonables. Lo concreto es que la actuación de Mario Casas como Dani fue reconocida con un premio Goya, y eso le dio a la película un sello de calidad que después se sostuvo con el paso del tiempo.
La recomendación que llegó desde Málaga
Días atrás, en la Comic-Con de Málaga, al actor Taz Skylar le pidieron que recomendara una película que, a su criterio, todo el mundo debería ver, y él eligió «No matarás», la definió como un «peliculón» y aclaró, casi como pidiendo permiso, que «es muy particular la peli». Lo interesante es que Skylar no se quedó en el elogio fácil: contó que conoce personalmente a David Victori, y que después de ver el thriller mantuvo con él una charla sobre el proceso de realización, lo que le permitió hablar de la película con una familiaridad que se nota cuando uno escucha sus respuestas. También apuntó de manera directa al contexto del estreno y dejó flotando la idea de que la película mereció una recepción diferente de la que tuvo, justamente por haber llegado en un momento en el que casi nadie estaba en condiciones de prestarle atención como se lo merecía.
Mientras escribo esto pienso en la escultura que está sobre la avenida, esa figura que uno cruza todos los días y que de tanto verla ya parece parte del paisaje, y me doy cuenta de que con esta película pasa algo parecido: muchos la dejaron pasar cuando estaba en cartel por el miedo al contagio, por la costumbre de quedarse en casa, por la fatiga de un año que nadie quería volver a revivir, y hoy, cinco años después, la seguimos descubriendo a través del boca a boca y de recomendaciones como la de Skylar. El viaje de Dani, que arranca como una historia de reinserción personal y termina en una trampa de la que no puede salir, sigue funcionando porque habla de algo muy humano: de cómo a veces, cuando uno por fin se anima a salir y a volver a vivir, la vida le devuelve una noche que no estaba en los planes.
“Vi esa peli un domingo a la noche, pensando que era un pasatiempo, y terminé sin dormir.”Vecina consultada a la salida del centro
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