Argentina se anota en la carrera regional por los centros de datos de inteligencia artificial
Terrenos disponibles, clima templado y energía barata ponen al país en el radar de grandes inversiones tecnológicas. Falta, todavía, algo que los inversores miran con lupa: estabilidad.

Los centros de datos dejaron de ser esos galpones silenciosos que solo les importaban a los ingenieros y pasaron a ser la pieza clave de la economía digital. Ahora, con la inteligencia artificial pisando el acelerador, esos galpones cuestan fortunas y los países compiten por hospedarlos. Argentina, que hasta hace poco miraba de afuera, aparece en el radar de los que mueven la billetera.
Se lo dije así a Lucas, un becario del equipo que me preguntó por qué a nosotros y no a Chile o a Brasil. La respuesta la dio Noelia Miranda, de Schneider Electric: 'Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo en el terreno de los centros de datos'. O sea: hay lugar, hay energía y, en el mapa global, estamos lejos de las zonas calientes.
Qué tiene Argentina que otros no
- Energía barata: en Vaca Muerta el megavatio ronda los 50 dólares, contra 100 dólares en otros mercados. Según Gerardo Manhard, de Dreicon, eso son 500 millones de dólares menos al año para un centro de datos grande.
- Terreno y permisos ágiles: la baja densidad poblacional facilita los trámites. Jorge Vilariño, de la polaca Green Capital, lo confirmó con el anuncio de un megacentro en Chubut.
- Clima y geografía: lejos de conflictos y con temperaturas que ayudan a enfriar los servidores, un tema central para los proyectos de IA.
Ahora bien, ojo. Toda esa ventaja comparativa se choca con un muro conocido. Los proyectos de este calibre mueven hasta mil millones de dólares y tardan años en madurar. Por eso Miranda fue clara: la inestabilidad que espantó capitales en el pasado es, de revertirse, lo que puede poner a Argentina en el mapa. ¿Se entiende? No alcanza con tener energía barata si el inversor no sabe a qué precio va a estar el dólar el año que viene.
“Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo en el terreno de los centros de datos”Noelia Miranda, Schneider Electric
El becario Lucas me preguntó por qué los centros de IA son distintos a los de antes. Julián Martín Gurgone, también de Schneider Electric, se lo explicó mejor que yo: entre 2025 y 2030, el 60% de los centros nuevos van a estar pensados para inteligencia artificial, y el 75% de esos equipos van a necesitar refrigeración líquida. ¿Y eso para qué sirve? Sirve para entender que no es lo mismo montar un galpón con aire acondicionado que una infraestructura hidráulica para que los procesadores no se derritan cuando entrenan modelos de lenguaje. Eso obliga a planificar con años de anticipación y, otra vez, a tener reglas estables.
Mientras el marco regulatorio termina de acomodarse, los anuncios empiezan a caer. Green Capital ya puso fecha a su proyecto en Chubut. Lucas, el becario, me dijo al cierre: 'O sea que el país puede, pero todavía no termina de convencer'. Le respondí que sí, que es exactamente eso. La oportunidad está; lo que falta es que la oportunidad se transforme en obra.
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