Barrena se lo llevó todo en Palermo y le regaló una caricia a la historia que los une con Mena
Alex Barrena se consagró campeón del Challenger de Buenos Aires al superar a Facundo Mena por 6-4 y 6-0 en el Racket Club. La final, interrumpida por el llanto del subcampeón antes de un saque, terminó con un cruce emotivo en la premiación que dejó al descubierto la amistad de toda una vida entre ambos.

A los cuarenta minutos de partido, con el primer set ya en el bolsillo y la final encaminada, Alex Barrena se quedó con el título del Challenger de Buenos Aires. Le ganó por 6-4 y 6-0 a Facundo Mena en el Racket Club de Palermo y se llevó el trofeo más importante de la semana en el circuito argentino. Cuestión de justicia: el nacido en 1997 jugó un tenis muy sólido, sin fisuras, y terminó festejando su tercer título challenger, nada menos que delante de su gente.
Pero lo de este domingo no se va a recordar solamente por el resultado. Hubo un momento, en medio del segundo set, que cortó el aliento a todo el mundo. Mena, de 34 años, se quebró mientras se preparaba para sacar. Lloró, se limpió la cara, intentó volver: su primer servicio se fue a la red. Antes del segundo, las lágrimas volvieron a aparecer. El tenista se dio vuelta para rearmarse y el público del Palermo lo aplaudió de pie. La pausa duró apenas unos segundos. Mena alcanzó a poner la pelota en juego y la final siguió su curso. El tenis, a veces, se parece mucho a la vida.
Minuto 53: el llanto que detuvo la final
Esa escena fue el corazón de la jornada. Un jugador grande, en su primera final en casa, con la mochila de cuatro años sin poder abrazar a su viejo. La emotividad se metió en la cancha y el público la entendió. Los aplausos, vale decir, fueron un reconocimiento al esfuerzo de un tipo que peleó cada pelota a pesar del peso de los recuerdos.
Un padre en la memoria y un amigo en el trofeo
La premiación dejó las dos frases más fuertes de la tarde. Mena tomó el micrófono, contó que su padre, Gabriel, había fallecido en 2020, y agradeció el acompañamiento de su madre durante toda la semana. También dijo, con la voz todavía entrecortada: "Siempre soñé con hacerlo bien acá en Buenos Aires y delante de todos ustedes". Un discurso breve, pero de esos que se clavan en el pecho.
Después habló Barrena y eligió devolverle algo de todo lo que había recibido. "Formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer", le dijo al rival, en referencia a los entrenamientos compartidos cuando ambos eran chicos y tenían ocho años. El campeón no se guardó nada: tercero del ranking en esta categoría para el primer argentino, el gesto más grande lo tuvo afuera de la cancha.
Balance final de un domingo que dejó huella
- Barrena alcanzó su tercer título challenger y se mete en el lote de los argentinos más ganadores de la categoría.
- Mena, en su primera final en Buenos Aires, terminó subcampeón y se llevó el cariño del público.
- El Challenger local se despidió con una jornada que mezcló tenis de alto nivel y una historia de amistad de más de dos décadas.
- La próxima fecha del calendario challenger argentino se disputará la semana entrante, con varios de los protagonistas confirmados y un Barrena que llega entonado para seguir sumando.
Dato histórico del clásico: en los últimos diez challengers jugados en el Racket Club de Palermo, sólo en dos oportunidades un argentino levantó el trofeo en condición de local. Barrena rompió esa mala racha y lo hizo con un tenis contundente, sin ceder sets en la semana. Pronóstico para la fecha siguiente: si mantiene este nivel, el de 25 años tiene argumentos de sobra para pelear por meterse entre los 150 mejores del ranking y soñar con entrar directo en los cuadros principales de los ATP. Por lo pronto, el domingo le dio un título, un abrazo de su rival y una ovación del público. No está nada mal.
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