Boca se planta en la Bombonera con medio equipo colgando y la ilusión intacta
El xeneize recibe a Vasco da Gama por la ida de las semifinales de la Sudamericana, con Paredes descartado y tres bajas más que obligan a Arruabarrena a reinventar el equipo

A las 21.30, en la Bombonera, Boca se juega la primera carta de las semifinales de la Sudamericana frente a Vasco da Gama. Y lo hace como tantas veces: a puro ADN, con más corazón que plantel. La pelota todavía no empezó a rodar y ya hay que contarla: Leandro Paredes se rompió el viernes en el empate con Instituto y quedó afuera. Tomás Aranda, Tomás Belmonte y Alan Velasco tampoco llegan. Cuatro piezas que duelen y que obligan al Vasco Arruabarrena a armar un once con más parches que certezas.
Minuto cero: el equipo que no está
Arruabarrena tiene que decidir cómo reemplaza a tres titulares. Paredes era el eje del mediocentro y su ausencia pega justo en la zona donde se ordenan las ideas. Belmonte le daba marca y quite. Velasco, desequilibrio por afuera. Aranda, alternativa en ofensiva. Poca tela para cortar. Habrá que ver si tira a alguien de la Reserva, si mete un cambio de esquema o si apela al carácter que tantas veces sacó a Boca adelante. La pregunta sobrevuela la Bombonera: con qué dibujo se parará el xeneize para tapar tantos agujeros.
Minuto 15: el juez y la logística
El chileno Piero Maza es el árbitro elegido por Conmebol para impartir justicia. Y la vuelta ya tiene fecha: el 20 de octubre en Río de Janeiro. Aunque hay un detalle que incomoda: Vasco no puede usar San Januario porque no llega al cupo mínimo de espectadores que pide el ente sudamericano. La sede está por definirse. Un trámite burocrático que, en estas instancias, suma presión al cruce.
Minuto 30: el camino recorrido
Boca llegó a esta semifinal por la puerta de servicio, y eso le dio un ADN de suplente que incomoda a cualquiera. Cayó en la Copa Libertadores, terminó tercero en su zona y recaló en la Sudamericana. Desde ahí, tres series al hilo sin tropezones. En dieciseisavos dejó afuera a O'Higgins de Chile por penales, después de empatar 1 a 1 en el global y ganar 4 a 3 desde los doce pasos. En octavos goleó a Recoleta de Paraguay 7 a 1 entre los dos partidos. Y en cuartos ajustó el boleto frente a San Pablo: 2 a 1 el global, con victoria de local y empate en la Bombonera. Once goles a favor, apenas dos en contra. Números que hablan de un equipo que sabe a qué juega.
Minuto 60: el rival que llega en llamas
Vasco da Gama no es un cualquiera. Llegó a esta instancia recorriendo la fase de grupos: fue segundo en la zona G con 10 puntos, producto de tres victorias, un empate y dos derrotas. Después ajustó en las llaves. En dieciseisavos despachó a Independiente Medellín por 3 a 2 en el global. En octavos ganó 4 a 1 en la revancha. Y en cuartos dejó afuera a Independiente Santa Fe con un 2 a 0 limpio, después de un primer cruce sin goles. Ahora bien: el presente en el Brasileirao es otra cosa. El conjunto carioca marcha 14°, a tres puntos de la zona de descenso. Un club histórico peleando por no caer. Y entre sus filas cuenta con cuatro argentinos: Alan Lescano, Santiago Sosa, Claudio Spinelli y Facundo Colidio. Este último, justamente, no podrá jugar esta serie porque ya disputó la Sudamericana con River Plate. Una curiosidad que pinta de celeste y blanco un cruce copero.
Minuto 90: la otra semifinal y el dato de cierre
En la otra llave pelearán por el pase Atlético Mineiro de Brasil y Montevideo City Torque de Uruguay. Y un dato histórico del clásico: la última vez que Boca llegó a una semifinal de la Sudamericana fue en 2021, cuando terminó levantando el trofeo frente a Athletico Paranaense. Aquella final también se abrió en la Bombonera y se cerró en Río. Mismo escenario, mismo destino posible. El pronóstico para la revancha del 20 de octubre en Río: si Boca saca al menos un empate con goles en la ida, la historia se escribe a su favor. Si pierde, la Bombonera se quedará con el sinsabor de no haber encontrado la fórmula en su noche más difícil.
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