Breaking Bad, la serie que dejó al público sin palabras y que sigue dando que hablar
La creación de Vince Gilligan se consagró en una encuesta internacional que reunió a 500 figuras de la televisión, y su huella en los espectadores argentinos se mantiene tan viva como el primer día.

A mí me pasó lo que le pasó a tanta gente: el día que una compañera del trabajo me dijo "tenés que ver Breaking Bad" yo no le hice mucho caso, pensé que era una serie más sobre drogas y profesores aburridos, y sin embargo esa noche, mientras caminaba por la avenida entre el ruido de los colectivos, me encontré frente al escaparate de una casa de videos y la vi en la pantalla grande y no pude dejar de mirarla hasta que me di cuenta de que ya había oscurecido. Así empieza todo con esta ficción que, según una encuesta reciente que reunió las opiniones de 500 figuras del mundo de la televisión, fue elegida como la mejor serie del siglo XXI, una distinción enorme si tenemos en cuenta la cantidad de producciones que compitieron por ese lugar.
La historia que Vince Gilligan escribió y que se emitió entre 2008 y 2013 cuenta con Bryan Cranston en la piel de Walter White, un profesor de química de secundaria que, después de recibir un diagnóstico de cáncer pulmonar terminal, decide incursionar en la fabricación y venta de metanfetamina para juntar dinero y dejarle algo a su familia. En los primeros capítulos la cosa tiene un tono de comedia negra, con momentos casi simpáticos, pero a medida que pasan los episodios todo se va poniendo más turbio, más oscuro, y uno entiende que Walter se transformó en otra persona sin darse cuenta, y eso es lo que atrapa, porque la distancia entre lo que quería ser cuando arrancó y lo que terminó siendo es enorme.
Los que fueron parte del fenómeno
- Bryan Cranston como Walter White, el profesor que se convierte en algo muy distinto a lo que imaginaba.
- Aaron Paul como Jesse Pinkman, el alumno con el que Walter se asocia y que se roba escenas capítulo tras capítulo.
- Anna Gunn como Skyler White, la esposa que empieza descubriendo todo de a poco.
- Bob Odenkirk como Saul Goodman, el abogado que después tendrá su propia serie derivada.
Lo que a mí siempre me llamó la atención es cómo la serie logra que uno se ponga del lado de un tipo que está haciendo cosas horribles, y eso no es culpa de Cranston nada más, es culpa de un guion que va mostrando las razones que tiene Walter, aunque esas razones no justifiquen lo que hace. Los 62 capítulos son una montaña rusa emocional, y cuando termina la serie, uno se queda con la sensación de que le falta algo, y por suerte existen las continuaciones.
La primera es Better Call Saul, que en la misma encuesta quedó en el puesto 27, y que cuenta la historia del abogado Saul Goodman antes de conocer a Walter White, con un Bob Odenkirk que se luce en un personaje lleno de capas. La otra es El camino, la película que cierra el recorrido de Jesse Pinkman después de lo que pasa en el último capítulo de la serie original, y que también tiene a Aaron Paul en el papel principal. Entre las tres producciones, el universo que armó Gilligan se completa de una manera que pocas veces se vio.
“Lo que más me enganchó fue darme cuenta de que estaba del lado de un tipo que estaba haciendo cosas terribles, y sin embargo no podía dejar de verlo.”espectadora de 52 años a la salida del cine
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