Catorce millones por la última zamarra del último Jordan
Un inversor de Miami se quedó con la camiseta que Michael Jordan usó en el segundo juego de las Finales de 1998 contra Utah Jazz y pulverizó el récord para objetos de colección del básquet. Es la tercera remera de esa serie que supera los diez millones.

Arrancó la pelota al aire, se fue a la esquina, amagó, se frenó y clavó el tiro. Ese segundo partido del 5 de junio de 1998, en el United Center, terminó 93-88 para los Bulls, igualó la serie 1-1 y, sin que nadie lo supiera entonces, fue la última gran noche de Michael Jordan con la camiseta número 23 en unas Finales. Veintisiete años después, esa misma prenda acaba de venderse por 14 millones de dólares. Catorce. Una locura con forma de ticket.
El comprador es Ron Firman, un inversor inmobiliario radicado en Miami. La operación la hizo Hunt Auctions, la casa de subastas de Pensilvania, y fue privada, a puerta cerrada. La remera roja, autografiada por el propio Jordan, tiene una trazabilidad que ya quisieran muchos cuadros en los museos: los Bulls la entregaron a un coleccionista en 2003 y desde entonces había pasado por una sola mano. La firma del 23, encima del número, está impecable.
Minuto 90: cifras que marean
Firman no escatimó: pagó 14 millones de dólares y, de paso, rompió el récord absoluto para cualquier objeto de colección del básquet. David Hunt, presidente de la casa de subastas, lo resumió con una frase que pinta toda la era Jordan: la memorabilia del 23, dijo, escaló a una clase de activo de élite más típicamente reservada para obras de arte icónicas. Traduzco: hoy una camiseta de básquet vale como un Picasso, y eso ya nadie lo discute.
“Michael Jordan fue un jugador increíblemente talentoso que es admirado en todo el mundo. Estoy muy emocionado por la compra.”Ron Firman, comprador de la camiseta
Pero lo más jugoso es lo que pasa cuando se miran las tres camisetas de Jordan en aquellas Finales de 1998 como un mismo lote. La del primer partido se vendió en 2022 por 10,1 millones. La del tercer juego encontró dueño en septiembre pasado por 12,3 millones. Y ahora, esta del segundo, 14 millones. Suma total: 36,4 millones de dólares por tres remeras. Hay colecciones de arte contemporáneo enteras que no mueven esa plata.
- Partido 1 de las Finales 1998: 10,1 millones de dólares (2022).
- Partido 3 de las Finales 1998: 12,3 millones de dólares (septiembre de 2024).
- Partido 2 de las Finales 1998: 14 millones de dólares (operación reciente).
- Total acumulado por las tres camisetas: 36,4 millones de dólares.
- Récord general para una prenda deportiva: camiseta de Babe Ruth de la Serie Mundial de 1932, 24,12 millones en 2024.
El récord absoluto para una prenda deportiva, ojo, sigue siendo de otro deporte y de otro siglo. La camiseta de Babe Ruth de la Serie Mundial de 1932 se pagó 24,12 millones en 2024. Jordan, por ahora, compite con su propio bolsillo. Chicago ganó aquella serie 4-2 y se consagró campeón, en lo que terminó siendo el último título de MJ con los Bulls. Por eso cada camiseta de esa Finales vale lo que vale: no es sólo tela, es el cierre de la última dinastía.
Próstico para la fecha que viene
Si la lógica del mercado no se rompe, el próximo latido de esta carrera ya tiene fecha probable. Quedan en el horizonte dos reliquias que todavía no aparecieron en subasta y que pueden sacudir el tablero: las zapatillas negras y rojas del sexto partido, las del famoso último tiro sobre Bryon Russell, y la camiseta del quinto encuentro, aquella en la que Jordan jugó con gripe en Utah. Cualquiera de las dos, me apuesto un café, va a superar los 14 millones. Y, en lo deportivo, no hay cita todavía: la temporada de la NBA ni siquiera arrancó, así que el verdadero clásico recién empieza a tomar temperatura. Habrá que esperar.
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