Cerúndolo y Etcheverry, la dupla que el US Open no veía desde la era Del Potro-Schwartzman
Por primera vez en nueve años, dos argentinos están entre los 16 mejores del último Grand Slam del año. Uno remontó de cero a dos; el otro no cedió un set. La ilusión albiceleste vuelve a Nueva York.

Voy a arrancar por donde hay que arrancarlo: con la pelota cruzada de Cerúndolo que selló el 6-4 definitivo en el quinto set. Eso, nada más ni nada menos, fue lo que rompió nueve años de espera. El porteño, ubicado en el puesto 25 del ranking, le ganó a Taylor Fritz, noveno del mundo y candidato del público local, después de arrancar 0-2 abajo. Los parciales: 3-6, 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4. Una remontada de esas que se recuerdan.
El festejo de Francisco tuvo un condimento extra: es la primera vez que pisa esa instancia en el US Open. Debut absoluto entre los 16 mejores de Flushing Meadows. Y lo hizo contra un rival que en cualquier otro día le ganaba.
46 horas antes, Etcheverry ya había abierto el camino
Un día antes, Tomás Etcheverry (32°) le había dado a la Argentina el primer boleto a octavos. ¿Cómo lo ganó? Con autoridad. Le ganó 6-4, 6-4 y 6-3 a Mariano Navone (49°), un duelo entre compatriotas que se jugó sin sorpresas. El platense no cedió un set y esperó sentado la llegada de Cerúndolo. La espera rindió.
Lo que viene ahora es lo que me pone la piel de gallina: dos argentinos vivos en el mismo Major. La última vez que pasó algo así en el US Open fue en 2017, con Juan Martín Del Potro y Diego Schwartzman como protagonistas. Aquella tarde neoyorquina, Del Potro despachó a Roberto Bautista Agut por 6-3, 6-4 y 6-4, y Schwartzman se sacó de encima a Marin Cilic por 4-6, 7-5, 7-5 y 6-4. Eran otros tiempos, otra generación. Pero la postal se repite.
Así siguen los cruces de octavos
- Etcheverry vs. Alex Michelsen (46°, local): el domingo, en el primer turno del día para el argentino. Michelsen viene de dejar afuera al español Daniel Mérida en tres sets.
- Cerúndolo espera rival: juega el lunes y su adversario saldrá del cruce entre el italiano Flavio Cobolli y el belga Alexander Blockx.
A esta la tengo clara también. Argentina tiene dos representantes con chances reales de meterse entre los ocho mejores del US Open. Etcheverry, si mantiene el nivel del partido ante Navone, tiene con qué dar el golpe ante el estadounidense. Cerúndolo, por su parte, ya demostró que este día puede ganar partidos de cinco sets contra rivales de elite.
Mi pronóstico para la próxima fecha: al menos uno de los dos sigue en carrera el martes. No me animo a decir quién, pero algo me dice que Nueva York va a seguir hablando en castellano unos días más. Después de nueve años, el tenis argentino en Flushing Meadows volvió a ser cosa de dos. Y eso, che, ya es motivo suficiente para prender la televisión.
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