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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Cuando el cuerpo avisa antes de la tos: las señales silenciosas de la neumonía que pueden pasar desapercibidas

El cansancio extremo, la respiración agitada y las náuseas suelen aparecer días antes que los síntomas clásicos. Especialistas remarcan que prestar atención a esos indicios puede marcar la diferencia, sobre todo en mayores de 65 años y personas con enfermedades de base.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Cuando el cuerpo avisa antes de la tos: las señales silenciosas de la neumonía que pueden pasar desapercibidas

A los 72 años, Marta vivía sola en un departamento de Belgrano y jamás faltaba a su caminata matutina por la plaza. Una mañana de julio notó que las piernas le pesaban como si hubiera corrido una maratón, aunque apenas había cruzado el pasillo. Le costó admitirlo: ella, que nunca se quejaba de nada, sentía que le faltaba el aire simplemente por levantar la cortina. Tuvo que pasar casi una semana con ese malestar creciente antes de que apareciera la fiebre. Cuando finalmente consultó, el diagnóstico fue neumonía. La suya es una historia que se repite miles de veces cada invierno en la Argentina, y que los especialistas conocen bien: la infección pulmonar no siempre llega con el cortejo de síntomas que la mayoría imagina.

Según datos del Boletín Epidemiológico Nacional que publica el Ministerio de Salud de la Nación, las infecciones respiratorias agudas bajas —dentro de las cuales se incluye la neumonía— representan una de las principales causas de consulta médica y de internación en adultos mayores durante los meses de frío, con un aumento sostenido de casos entre mayo y septiembre.

Una enfermedad que no siempre empieza como uno cree

Médicamente, la neumonía es una infección que inflama los alvéolos pulmonares y puede llenarlos de líquido o pus, lo que dificulta el paso de oxígeno hacia la sangre. Esa definición, sin embargo, convive con un dato que suele sorprender a los pacientes: la tos persistente y la fiebre alta, esos dos marcadores que todos tenemos asociados a la enfermedad, no siempre son los primeros en aparecer. En muchos casos, el cuerpo empieza a dar señales mucho antes, con un cansancio profundo que no se explica, con una respiración más rápida de lo habitual o con un cuadro digestivo que se parece más a una indigestión que a un problema pulmonar.

“La fatiga y el cansancio pueden aparecer primero y ser profundos. Si bien la tos es casi universal, algunas personas no tienen mucha fiebre.”Gerald Weinhouse, neumonólogo de la División de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos de Mass General Brigham
  • Fatiga intensa y persistente, sin causa aparente.
  • Respiración más rápida o con sensación de falta de aire.
  • Latidos acelerados, sin haber realizado esfuerzo.
  • Náuseas, falta de apetito y malestar general.
  • Confusión repentina, somnolencia excesiva o desorientación, especialmente en mayores de 65 años.
  • Fiebre que no aparece: en adultos mayores y personas con defensas bajas, la temperatura puede estar incluso por debajo de lo normal.

El neumonólogo Weinhouse insiste en que la ausencia de fiebre no descarta la infección. Y subraya que, cuando el cuadro avanza, pueden sumarse presión arterial baja, diarrea o cambios en el estado mental que requieren consulta inmediata. Entre los grupos más vulnerables se cuentan los bebés, los niños pequeños, los adultos mayores, los fumadores y quienes conviven con enfermedades cardíacas, pulmonares, diabetes, asma o cáncer, además de quienes reciben tratamientos que reducen las defensas. Las complicaciones posibles incluyen acumulación de líquido alrededor de los pulmones, presencia de bacterias en sangre, abscesos pulmonares e insuficiencia respiratoria que puede requerir internación.

Si la tos se extiende varios días y empeora, si aparece dolor en el pecho al respirar, si los síntomas reaparecen después de una mejoría inicial o si la fiebre persiste por encima de los 39 grados, no hay que esperar: la consulta médica debe hacerse cuanto antes. En la ciudad de Buenos Aires, los centros de salud y hospitales públicos atienden de lunes a viernes de 8 a 17, y las guardias hospitalarias funcionan las 24 horas para cuadros respiratorios agudos. También está disponible la línea gratuita del Ministerio de Salud de la Nación, 0800-222-1002, que orienta durante todo el año sobre dónde concurrir según el domicilio. Ante la duda, siempre es preferible consultar antes que quedarse en casa esperando que los síntomas se resuelvan solos.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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