De Drácula a Castlevania: un mapa seriéfilo para recorrer el universo de los vampiros sin perderse en la noche
Desde la comedia de Jemaine Clement y Taika Waititi hasta el anime inspirado en el videojuego de Konami, las series de vampiros ofrecen variantes para todos los gustos. Cinco ficciones que se pueden mirar hoy, con sus creadores, elencos y el tono de cada una.

Les confieso algo antes de arrancar a escribir esta nota: venía con la idea de que ya estaba todo dicho sobre los vampiros en la televisión, y que después de Drácula y de Crepúsculo poco quedaba por explorar. Pero me equivoqué, y de qué manera. En las últimas semanas, mientras preparaba este recorrido, me crucé con varios espectadores a la salida de distintos estrenos y todos, sin excepción, me recomendaron una serie distinta. Una señora en la puerta del cine me dijo, mientras buscaba las llaves del auto: 'Mire, hay vampiros para todos los gustos, lo único que hace falta es animarse a probar'. Y la verdad es que tenía razón.
Porque la pantalla chica viene ofreciendo, desde hace ya varios años, un repertorio amplísimo sobre estas criaturas. Hay versiones para los que quieren el terror gótico más clásico, otras que se inclinan por la comedia más desopilante y hasta propuestas que cruzan a los chupasangre con las artes marciales, la animación japonesa o el erotismo más desatado. La sangre sigue siendo el punto en común, pero las experiencias son bien diferentes.
El Conde que todos conocen y el que se ríe de sí mismo
Para los que quieran ir a la raíz literaria del mito, la opción más directa es Drácula, la serie de tres capítulos de noventa minutos que escribieron Mark Gatiss y Steven Moffat, dos nombres muy asociados a la era moderna de Sherlock. La producción adapta al personaje de Bram Stoker y está encabezada por el danés Claes Bang, acompañado por Dolly Wells y John Heffernan. Es una propuesta que respeta el ADN gótico del original, con una producción de época muy cuidada y un Conde que recupera la elegancia aristocrática del personaje sin resignar el horror.
Si en cambio la idea es reírse un rato con vampiros que se toman demasiado en serio a sí mismos, entonces el destino obligado es Lo que hacemos en las sombras, la serie que nació de la película homónima de Jemaine Clement y Taika Waititi. Acá los vampiros son cuatro compañeros de departamento que discuten por la limpieza del sótano, pelean por el sillón del living y, de vez en cuando, salen a cazar. El elenco reúne a Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, y la química que se nota entre ellos es, sin exagerar, lo mejor del programa. Como me dijo un amigo después del primer capítulo: 'Es como mirar a cuatro tíos nobles, pero arruinados, que no pueden pagar el alquiler'.
Del videojuego al anime, y de las novelas al suspenso
Para los que crecieron frente a la consola, Castlevania es una alegría inesperada. La serie toma como punto de partida el videojuego de Konami de los años ochenta y lo traslada al anime con un guion del guionista Warren Ellis. Las voces principales son de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James, y el resultado es una ficción de acción con coreografías de pelea muy logradas y un apartado visual que aprovecha el formato animado para desatar el delirio gótico sin los límites del live action.
En otro registro se mueve NOS4A2, creada por Jami O'Brien a partir de una novela de Joe Hill, el hijo de Stephen King. La serie suma la música de Mike Patton y un diseño de efectos con una fuerte impronta artesanal, lo que le da un tono particular, entre el suspenso y el terror de pueblo chico. Su protagonista es Ashleigh Cummings, acompañada por Zachary Quinto en uno de esos papeles que le quedan como anillo al dedo.
- Penny Dreadful: la creación de John Logan cruza el terror gótico con el thriller psicológico. Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper encabezan un reparto que se mueve como pez en el agua entre Mary Shelley, Oscar Wilde y los monstruos más clásicos del género.
- Tokyo Vampire Hotel: escrita y dirigida por el japonés Sion Sono, propone el cruce más arriesgado de la lista: clanes vampíricos enfrentados, kung fu y erotismo a destajo. Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho le ponen el cuerpo a una ficción que no le tiene miedo a nada.
Ahora bien, si me obligan a elegir una sola para recomendar, les digo lo mismo que le dije a un pibe que me preguntó en la barra de un bar, con el diario todavía abierto sobre la mesa: empiece por Lo que hacemos en las sombras, porque es la que mejor muestra que los vampiros, hoy, pueden dar tanto miedo como risa. Y después, si le engancha el género, siga por Drácula y termine con Castlevania, que es el broche de oro animado. Pero, como me dijo aquella señora en el estacionamiento mientras se iba en su auto, 'cada uno tiene que encontrar la noche que más le guste'. Y en eso estamos.
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