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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Decir que no también se aprende: cómo se construyen los límites y por qué cuesta tanto ponerlos

Ansiedad, resentimiento y hasta insomnio son algunos de los costos de callar lo que molesta. Tampoco se trata de un defecto de carácter: se forja en la infancia y se puede revisar en la adultez, con el acompañamiento adecuado.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Decir que no también se aprende: cómo se construyen los límites y por qué cuesta tanto ponerlos

A Mariana le costó años entender que el problema no eran sus horas de trabajo ni el carácter de su jefe. Lo que la estaba enfermando era un orden interno aprendido muy temprano: que su incomodidad valía menos que la del otro. Cada noche, cuando finalmente apoyaba la cabeza en la almohada, el cuerpo le pasaba la factura que la palabra no había alcanzado a poner: contracturas, insomnio, una opresión en el pecho que ningún estudio médico terminaba de explicar. No fue hasta empezar un proceso terapéutico que se dio cuenta de algo que la de raíz: decir que no no era un acto de egoísmo, sino una forma legítima de cuidarse.

La dificultad para poner límites es un fenómeno mucho más extendido de lo que parece. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de uno de cada ocho personas en el mundo vive con algún trastorno de ansiedad, y los especialistas coinciden en que una parte importante de esos cuadros encuentra en la ausencia de límites uno de sus sostenes silenciosos. Eso no significa que la ansiedad sea siempre consecuencia de no saber decir que no, pero sí que ese aprendizaje, o su falta, opera como un factor que predispone y cronifica el malestar.

Dos modos de estar en el mundo que también hacen daño

El primer patrón es el de quien no puede poner límites. Es alguien que, casi sin darse cuenta, aprendió que su propio deseo molesta o que negarse pone en riesgo el vínculo. De grande, acepta lo que no quiere, tolera lo que le hace daño y se hace cargo de lo que no le corresponde. A la larga, lo que se cobra es concreto: ansiedad, resentimiento acumulado y un cansancio que ningún descanso alcanza a revertir, porque no es físico sino psíquico. El cuerpo, entonces, empieza a poner los límites que la persona no animó a poner: dolores sin causa orgánica clara, problemas para dormir, síntomas que aparecen justo donde la palabra no llegó.

El segundo patrón es el espejo opuesto: quien no tolera el límite del otro. Para esa persona, cualquier no se vive como una ofensa o un desafío personal. Aunque por fuera la postura puede parecer fortaleza o autoridad, por dentro descansa sobre una imagen frágil de sí misma que necesita confirmarse venciendo la resistencia del otro. Las relaciones, a la larga, tienden a organizarse alrededor de su voluntad, y eso las va vaciando de aire hasta dejarlas sin destino.

“El límite no es lo opuesto del amor; es una de sus formas.”Material de referencia

Entre los dos extremos existe un punto que no es sumisión ni imposición: la capacidad de decir que no sin culpa y de escuchar un no sin sentirlo como una amenaza. Llegar hasta ahí tiene un costo real, porque muchas veces implica arriesgar el vínculo con alguien de quien uno depende, sea en lo afectivo, en lo económico o en lo laboral. Aun así, ese costo suele ser más chico que el de seguir sosteniendo a costa propia algo que ya no se puede con el cuerpo ni con el alma.

Dónde buscar ayuda en la Argentina

  • Hospital público con servicio de salud mental: la consulta inicial es gratuita y se puede pedir por ventanilla de lunes a viernes, en general entre las 8 y las 14, aunque los hospitales más grandes tienen guardia las 24 horas.
  • Centro de atención primaria de la salud (CAPS): atienden sin turno previo, con profesionales de psicología y psiquiatría, generalmente entre las 7 y las 17.
  • Obras sociales y prepagas: por ley, todas las modalidades de cobertura deben ofrecer sesiones de psicología con copago; muchos planes ya cubren la primera entrevista de orientación.
  • Línea 102 (opcional)
  • Es la línea gratuita y confidencial del área de salud mental para recibir orientación o acompañamiento en momentos de crisis o desborde emocional. Funciona todos los días, durante las 24 horas.
  • Fundación y asociaciones profesionales: el servicio de Psicólogas y Psicólogos de las Franjas, la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y el Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires cuentan con listados de profesionales matriculados, con aranceles bonificados para quienes no pueden pagar una consulta privada.

Lejos de ser un rasgo de carácter fijo, esta dificultad se construye muy temprano y, justamente por eso, puede revisarse. Un tratamiento adecuado ofrece el espacio para aprender a decir basta, a poner un hasta acá sin sentir que se traiciona al otro ni que se lo pierde. No es un trabajo de un día: es un proceso que requiere tiempo, paciencia y, sobre todo, la decisión de empezar a cuidarse uno mismo como se cuida al resto.

Por eso, si hay algo de lo que se contó acá que resuena, vale la pena dar el primer paso. Pedir una entrevista de orientación en un centro de salud, llamar a la línea de la obra social o simplemente consultar el listado del colegio profesional del distrito pueden ser, como le pasó a Mariana, el comienzo de un alivio que el cuerpo estaba pidiendo a gritos.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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