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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos preguntas para empezar a vivir la vida propia, sin el peso de los mandatos ajenos

Un filósofo de la Universidad de Emory propone un ejercicio sencillo para distinguir qué decisiones nacen del deseo genuino y cuáles se repiten por inercia familiar, social o cultural. La evidencia muestra que perseguir metas alineadas con los valores personales mejora el esfuerzo, los avances y el bienestar.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Dos preguntas para empezar a vivir la vida propia, sin el peso de los mandatos ajenos

A Daniela siempre le dijeron que tenía que recibirse de abogada. En su casa no había otra opción: el padre era escribano, la madre procuradora y hasta el abuelo había ocupado un sillón en un tribunal de apelaciones. Cuando finalmente se sentó a pensar qué quería hacer con sus horas, no encontró nada. Solo encontró la voz de los demás repetida como un eco. Recién después de tres años de ejercer como abogada corporativa, una mañana se preguntó por primera vez de quién era, en realidad, la vida que estaba viviendo. Esa incomodidad le cambió el orden de las prioridades.

La escena que describe Daniela se repite con nombres y profesiones distintas en casi todas las conversaciones que la psicología clínica recoge sobre decisiones de vida. Ira Bedzow, doctor en Filosofía y director ejecutivo del Emory Purpose Project, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, lleva años investigando ese punto ciego: la distancia entre lo que uno quiere y lo que termina eligiendo porque otros lo dieron por sentado. Para Bedzow, la mayoría de las personas adultas reconoce con rapidez de quién es la vida que llevan, pero se tropieza cuando tiene que responder quién debería determinar cómo la viven.

Dos preguntas que incomodan

Bedzow reduce el ejercicio a dos preguntas. La primera, de quién es la vida que se está viviendo, suele obtener una respuesta casi refleja. La segunda, quién debería determinar cómo se vive, es la que abre un tajo. Obliga a aceptar que el rumbo no está escrito por nadie en especial y que, sin embargo, uno puede haber estado actuando como si lo estuviera. "Es más fácil conocer el camino correcto que se supone que debés tomar que pensar que debés inventar ese camino por vos mismo", señaló el filósofo en diálogo con este medio.

Esa comodidad de apoyarse en un molde ajeno tiene un costo: la repetición de guiones que no se eligieron. El planteo de Bedzow no apunta a desoír a la familia, a los amigos o a los colegas, sino a separar con cuidado qué se incorpora como perspectiva y qué se delega como decisión. Escuchar a un amigo que cuestiona una suposición sobre una pareja o consultar a un colega sobre una oferta de trabajo no es lo mismo que entregarles el volante. La diferencia está en quién toma la determinación final y con qué criterios.

Lo que dice la evidencia

Un metanálisis de Sezer y colaboradores, citado por el equipo de Bedzow, encontró que las personas que persiguen metas alineadas con sus valores e intereses tienden a esforzarse más, a avanzar más en sus proyectos y a registrar niveles más altos de bienestar. El contraste se nota con quienes orientan sus objetivos por expectativas parentales, por presión de estatus o por el miedo a la culpa. La investigación coincide con la intuición de la filósofa Susan Wolf, que sostiene que el sentido de la vida no surge solo del deseo individual, sino del compromiso con aquello que es genuinamente valioso. Bedzow rescata esa idea y la traduce a un consejo práctico: preguntarse, antes de elegir, si lo que se va a buscar merece en serio ser buscado.

La propuesta de Bedzow no es una invitación a quedarse dando vueltas en la introspección. "No significa mirarse el ombligo, sino examinar las razones por las que elegimos lo que elegimos, considerar alternativas y aprender de los resultados", explicó. Practicar este ejercicio con decisiones de bajo riesgo, como cambiar una rutina o aceptar un proyecto distinto, ayuda a fortalecer el criterio para cuando las apuestas son más altas. Es, en cierto modo, un entrenamiento de musculatura decisional.

Para quienes quieran profundizar en este enfoque, el Emory Purpose Project, dirigido por el propio Bedzow, publica materiales y encuentros abiertos a la comunidad en su sitio oficial. Quienes necesiten acompañamiento personalizado pueden consultar en los centros de salud mental de su prepaga u obra social, donde los turnos suelen asignarse de lunes a viernes de 8 a 20. En la Ciudad de Buenos Aires, el Hospital Borda y el Hospital Álvarez atienden guardias de salud mental las 24 horas, todos los días, y los centros de atención primaria barriales reciben consultas sin turno previo en horario matutino. Para orientaciones breves, la línea gratuita 0800-444-4000 del Ministerio de Salud de la Nación funciona todos los días, las 24 horas.

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