El Batman que Affleck soñó y que un librero de la avenida me ayudó a entender
Las memorias de Joe Manganiello muestran la película que nunca se filmó: un Caballero Oscuro a la caza de Deathstroke, con Batgirl, Alfred de rehén y un clímax salido de un videojuego. Un recorrido por lo que pudo ser y quedó en papel, firmado por una lectora que no se resigna.

Me lo dijo un señor de unos sesenta que se apoyaba en la lectora de la librería de Corrientes, con el libro en la mano, todavía con la cinta de seguridad puesta. Estaba hojeando las memorias de Joe Manganiello y, antes de que yo le preguntara nada, se me anticipó con la frase que más se repitió en la semana: "Mire, pibe, esto es el guion de la película que Affleck nunca pudo hacer". Yo le sonreí, le dije que era una mujer de cuarenta y pico y le pregunté si me podía mostrar la página. El hombre, amabilísimo, me marcó un párrafo y ahí empezamos a hablar de un Batman que nunca se filmó, pero que lleva años dando vueltas por los quioscos en forma de rumor, de casting y, ahora, de autobiografía.
La idea original: un thriller con capa
Lo que cuenta Manganiello en Bloodlines: A Memoir es bastante claro y, a la vez, bastante deprimente para los que seguimos el universo DC como quien sigue a su club los domingos. Affleck pensó su película como una versión superheroica de The Game, aquel thriller de David Fincher en el que un millonario recibe instrucciones anónimas que lo van empujando al borde del precipicio. La idea, me parece a mí y me parece al señor de la librería, era perfilar a Bruce Wayne como un personaje en caída libre, alguien que no entiende qué le pasa hasta que ya es tarde.
En esa versión, Deathstroke, el personaje que le habían asignado a Manganiello, perseguía a Wayne convencido de que Batman había matado a su hijo. La cacería, como corresponde a un villano bien escrito, no era frontal: iba escalando. Primero asaltaba la Baticueva, después secuestraba a Alfred como rehén y, en el punto más oscuro, terminaba asesinando al comisionado Jim Gordon. Tres golpes seguidos. Le juro que al lector que tengo al lado, mientras me lo contaba, se le iban borrando las sonrisas.
Batgirl, el tren elevado y el eco de Arkham Origins
El relato tampoco se olvidaba del heroísmo. El guion preveía la llegada de una nueva Batgirl que se sumaba a la causa del Caballero Oscuro para enfrentar a Deathstroke en una pelea que, según las memorias, dejaba a los dos contendientes al borde de la muerte. Después escapaban en un tren elevado, una imagen que me suena a postal de Gotham de los años cuarenta y que, si me apuran, es de las que más lamento no haber visto en pantalla.
El cierre, eso sí, es el que más circuló estos días. Affleck le confirmó a Manganiello que la pelea final entre Batman y Deathstroke iba a tomar como referencia directa la cinemática de apertura de Batman: Arkham Origins, el videojuego de 2013 cuya escena de arranque dirigió Tim Miller. Estamos hablando de un prólogo memorable: Deathstroke cayendo desde un avión, un bloqueo en una torre de comunicaciones y Batman al que se le nota el cuerpo molido a golpes. Para una pelea callejera por el centro de Gotham, era un molde perfecto. Para una película enorme de Hollywood con presupuesto abultado, también.
Lo que pasó después y lo que viene
El proyecto, claro, no llegó a filmarse. Affleck terminó alejada de la dirección, el personaje se reencauzó hacia otras manos y, en 2022, los cines recibieron The Batman con Robert Pattinson como protagonista y Matt Reeves en la silla del director. Ahora, con James Gunn y Peter Safran al frente de los nuevos DC Studios, el futuro del hombre murciélago se reparten entre The Brave and the Bold, con un Batman más veterano acompañado de su hijo Damian Wayne, y The Batman Part II, que sigue la línea oscura de Reeves.
Yo me quedé pensando qué hubiera cambiado si Affleck se sentaba a dirigir esa película. Pero también me fui pensando que, gracias a un libro, hoy se puede leer lo que nunca se filmó. Y eso, para una lectora de historietas que se crio entre los paquetitos de la avenida y las revistas que se compraban en la esquina, no es tan poco. Mientras el señor guardaba el libro en una bolsa de papel, giró la cabeza y me dijo, con una media sonrisa: "Hay cosas que es mejor imaginarlas que verlas terminadas". Me pareció el mejor final posible para una nota sobre un filme que, en definitiva, nunca existió.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo



Halloween: The Game convierte la paciencia de Michael Myers en la mejor estrategia para sobrevivir a Haddonfield
