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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El lágrima real que cambió al slasher: así logró Wes Craven que Drew Barrymore llorara de verdad en la escena inicial de Scream

La madrugada en que un público arrancó del sueño con una noticia atroz, y al otro día un director la usó para construir uno de los momentos más recordados del cine de terror moderno.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El lágrima real que cambió al slasher: así logró Wes Craven que Drew Barrymore llorara de verdad en la escena inicial de Scream

Me lo confesó una espectadora que salía del cine, todavíaa con los ojos rojos, cuando le pregunté qué la había sacudido de la función a la que acababa de asistir: “Lo de Drew Barrymore, ni siquiera se puede explicar con palabras, es algo que te queda dando vueltas toda la semana”. Y la verdad es que yo, cuando supe el truco que Wes Craven había empleado para arrancarle un lamento que no era actuado, lo primero que pensé es que ese hombre era un genio absoluto, de esos que ya no quedan, y que además había tenido una idea que combinaba el marketing con la crueldad emocional más pura.

Porque la secuencia inicial de Scream, esa que todos tenemos grabada a fuego y que sigue siendo citada como una de las aperturas más brillantes del género, esconde un truco de los que ya no se ven en las películas de hoy, que es el de provocar un llanto verdadero en una actriz que estaba dando todo de sí y ni siquiera lo sabía.

Una noticia, una perturbación, una frase al oído

La historia detrás de esas lágrimas arranca la noche anterior al rodaje, cuando Drew Barrymore se topó en una publicación con la noticia de un dueño que había quemado vivo a su perro. La lectura la golpeó tan fuerte que al día siguiente, cuando llegó al set, todavíaa la seguía dando vueltas en la cabeza, y ahí fue cuando el director, Wes Craven, encontró el resorte justo para llevarla al límite.

Craven no tuvo más que susurrarle al oído, en medio de la grabación, una frase que funcionaba como un detonante emocional, algo así como “Estoy encendiendo el mechero”, para que la imagen que la había perturbado volviera a su mente y, con ella, las lágrimas más auténticas que se hayan visto nunca en un slasher. Eso es lo que relató, años después, Julie Plec, que en aquel rodaje era asistente del propio Craven y contaba con una mezcla de admiración y espanto lo que se escuchaba desde afuera.

“Se oía a Drew gritar y aullar, y yo pensaba: ¿Pero qué coño está pasando ahí dentro? Y era Wes, que la estaba animando.”Julie Plec, asistente de dirección

La jugada de marketing que multiplicó el shock

Pero el truco emocional era solo una de las capas de la apuesta, porque Scream vino acompañada de una decisión promocional que en su momento fue una locura y que después se convirtió en manual de cualquier productor con dos dedos de frente. La idea fue poner a Drew Barrymore como la cara indiscutible del filme en todos los avisos, en los tráilers, en la cartelería, de manera que el péblico entrara al cine absolutamente convencido de que ella era la protagonista, la chica a la que había que seguir durante toda la película, la que se iba a salvar o la que iba a resolver el enigma. Y de pronto no, a los doce minutos, cuando uno todavíaa está acomodando las pochoclos en el apoyabrazos, el personaje muere. Muere de la peor manera, en una escena que te hace taparte los ojos, y lo que sigue ya es otra película.

“Vas a ver el tráiler y los anuncios, y vas a estar seguro de que ella es la protagonista. Es imposible que muera. Cuando muera al final de esa secuencia, pensarás: cualquiera podría morir.”Richard Potter, director de desarrollo de Dimension Films

Esa estrategia no nació de la nada, porque ya Alfred Hitchcock había hecho algo parecido medio siglo antes con Psicosis, cuando la actriz principal caía en el primer acto y dejaba al espectador con la boca abierta. Pero lo de Craven fue un paso más allá, porque no se conformó con matar a la presunta protagonista y dejó un librito abierto sobre lo que podía pasar con cualquier personaje, con cualquier rostro conocido, y por eso Scream redefinió las expectativas del género y abrió la puerta a un montón de imitadores que, en mi opinión, nunca le llegaron ni a los talones.

  • La escena se filmó con un truco emocional basado en una noticia real de crueldad animal que la actriz había leído la noche anterior.
  • Wes Craven susurraba una frase breve durante la grabación para reactivar el recuerdo y obtener un llanto auténtico, no actuado.
  • La campaña publicitaria presentó a Drew Barrymore como protagonista absoluta, multiplicando así el impacto de su muerte temprana.
  • El recurso conecta con el precedente de Hitchcock en Psicosis y actualiza la idea para el cine de terror de los noventa.
  • Treinta años después, la secuencia sigue siendo caso de estudio en escuelas de guion y dirección.

Yo lo pienso cada vez que paso por la puerta del cine de la avenida, esa que tiene la escultura del león con cara de pocos amigos en la entrada, y me acuerdo de la primera vez que vi Scream en una sala, cuando todavíaa creía que las películas eran solo películas y no pequññas maquinaciones para dejarnos sin aire. A vos te dejo la pregunta que me hice aquella noche: ¿conocías el origen de ese llanto, o creías que era solo una gran actuación?

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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