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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ensalada de papa bien hecha: cremosa, firme y a la argentina

Hervirlas con piel, cortar tibias y dosificar el aderezo. Claves para que los cubos no se desarmen y la textura quede irresistible.

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Osvaldo EspíndolaDeportes · · 2 min de lectura
Ensalada de papa bien hecha: cremosa, firme y a la argentina

Vamos al hueso: la ensalada de papa es de esas comidas que parecen simples y terminan siendo un campo minado. ¿Cuántas veces te pasó de abrir la heladera, mirar el bowl y encontrar un puré disfrazado de ensalada? Tranquilo, no sos el único. Acá va la posta para que te salga cremosa, firme y llena de sabor, sin tirar la plata ni la paciencia.

La cocción manda

Primer mandamiento: papas parejitas y con piel. Si son del mismo tamaño, todas llegan al punto juntas. Se hierven enteras, con cáscara y con sal en el agua. ¿Por qué la piel? Porque frena la absorción de agua y mantiene la estructura. Nadie quiere una papa que se deshaga antes de llegar al plato.

El punto justo se nota cuando pinchás con un cuchillo o un palillo: tiene que entrar sin drama, pero dejando una leve resistencia. Ni cruda ni deshecha. Ahí se retiran y se pelan tibias. Ese es otro truco clave: condimentar mientras están tibias, porque absorben mejor el aderezo que cuando ya están frías como corazón de suegra.

  • Mayonesa, una cucharadita de mostaza, unas gotas de limón o vinagre y un chorrito de aceite de oliva.
  • Para aligerarla, una cucharada del agua de cocción.
  • Yogur natural con mostaza de Dijon, limón y ciboulette.
  • Queso crema con hierbas, ajo asado y oliva.
  • Vinagreta de oliva, vinagre, sal, pimienta, cebolla morada fina y perejil.

El aderezo, con cuidado

Acá es donde la mayoría se cae: revuelve como si estuviera amansando fieras y termina haciendo papilla. La preparación pide mimo. El aderezo se agrega por tandas, con movimientos suaves. De a poco. Paciencia. Si querés que la salsa quede más fluida, sumá una cucharada del agua de cocción. Si no, queda espesa como debe ser.

El contraste es lo que hace que pique en la boca. Apio crujiente, pepinillos aciditos, rabanitos con personalidad. Eso le da vida. Y un rato en la heladera hace maravillas: los sabores se terminan de amigar antes de llegar a la mesa. Eso sí, sacala unos minutos antes de servir, que nadie quiere una ensalada que parezca recién salida de la Antártida.

¿Guarnición o plato principal? Las dos cosas sirven y las dos funcionan. Para acompañar, la dupla huevo duro y mayonesa con perejil, verdeo o ciboulette nunca falla. Para plato único, le metés atún, huevo, tomates cherry, aceitunas o arvejas. Si querés tirar la casa por la ventana, hay una versión con salmón, alioli y huevos de codorniz que es una locura linda.

Dato histórico del clásico: la ensalada de papa tiene más de cuatrocientos años en la mesa europea y se popularizó en el Río de la Plata con la inmigración, donde se convirtió en una fija de los asados y las fiestas. Pronóstico para la próxima fecha: en tu próxima juntada, el bowl vuelve vacío y alguien te pide la receta. Anotalo, que va a pasar.

OE
Osvaldo EspíndolaDeportes

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