Gimnasia salió con todo: goleó a Lanús en el Rotili y avisó que va por todo otra vez
Marcos Chacón fue una máquina de 28 tantos y Gino Balbo lo escoltó con 15. El campeón mostró los dientes en el arranque de la Liga Nacional.

Abrí la nota con la jugada que definió el partido, y esa fue el triple de Marcos Chacón. El base de Gimnasia se plantó detrás de la línea, sin titubear, y mandó a guardar una bola que ya decía lo que iba a ser la noche: 92 a 74, sin atenuantes, en el inicio de la Liga Nacional, en el mismísimo Rotili, donde Lanús nunca encontró la llave.
Lo de Chacón fue de manual: 28 puntos, una eficiencia tremenda desde el perímetro y esa soltura que sólo tienen los jugadores cuando se sienten dueños de la cancha. Balbo, su socio de lujo, lo acompañó con 15 tantos. Entre los dos liquidaron 10 de los 12 triples que tiraron. Una locura. Rivero agregó 13 y Toretta manejó los hilos con 10 asistencias. Esto fue un equipo en serio, no un campeón que se conforma con defender el título.
Minuto 20: el descanso llegó con un 52-27 que ya era sentencia
El primer tiempo fue una paliza disfrazada de partido. Gimnasia registró un 61% en tiros de campo, provocó 11 pérdidas y dejó a Lanús en un 36% de efectividad. Cuando sonó la chicharra del entretiempo, la diferencia era de 25 puntos: 52-27. Y uno miraba el reloj y pensaba que esto se terminaba antes de empezar.
En esa primera parte hubo de todo. Rivero aportó nueve puntos, Okafor se mostró con siete y después apareció Chacón para anotar 18, con cuatro triples en cuatro intentos. La pelota circulaba, los pases llegaban a la pintura y las opciones de lanzamiento aparecían como por arte de magia. Del otro lado, Lanús no podía frenar la andanada y dependía de Franchino, que terminó con 23 puntos y 10 rebotes, números enormes que sin embargo no le alcanzaron para cambiar la historia.
Minuto 30: la reacción de Lanús que llegó tarde
Cuando arrancó el tercer cuarto, Gimnasia estiró la ventaja a 32 puntos y parecía que la cosa iba a terminar en goleada histórica. Pero Lanús, con la guapeza que lo caracteriza, se acordó de qué equipo era y metió un parcial de 12-0. Franchino se hizo cargo, Andújar y Johnson acompañaron y el local empezó a rugir. El Rotili se encendió.
Duró el suspiro. Gimnasia volvió a poner la pelota en manos de Toretta, Chacón y Balbo, y el control regresó rápido. James aportó sus 17 tantos y Franchino siguió batallando, pero la victoria ya estaba en el bolsillo del visitante.
En lo personal, lo que más me gustó fue la defensa del primer tiempo. Esa es la señal que manda un campeón que no quiere relajarse. Y ojo con el dato histórico: Gimnasia arrancó su defensa del título ganando en el Rotili, escenario donde siempre se cocina algo grande. Para la próxima fecha, el pronóstico es claro: si mantienen esta intensidad, el lobo vuelve a rugir bien fuerte.
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