Independiente se quedó sin gol y sin nombres: vendió a sus figuras y no trajo a nadie
Ávalos, Lomónaco y Gutiérrez se fueron con el torneo en marcha. La plata que entró se usó para pagar deudas viejas y el plantel de Avallaneda quedó más flaco justo cuando la competencia ya pasó varias fechas.

Lo de Independiente en este mercado de pases es de manual. Apretón total. Se abrió el libro, se cerraron tres ventas y no llegó ni un solo refuerzo para tapar los huecos. Así, con el torneo ya en marcha, el equipo de Avellaneda se presenta a pelear lo que queda con menos armas que cuando arrancó el campeonato.
11' — La salida de Ávalos
El primer golpe lo dio la partida de Gabriel Ávalos a Olimpia de Paraguay. El Rojo canceló con esa operación la tercera cuota y parte de la cuarta del pase de Zabala y, de paso, saldó compromisos pendientes con el propio delantero. La cifra total, por todos los rubros, trepó a 950.000 dólares. Poco y nada para un club que necesita gol como necesita el aire.
37' — Lomónaco y la deuda con Elche
Después se fue Kevin Lomónaco, el central que había sido una de las fijas en la última línea. El destino fue el Elche de España y el monto, 5.5 millones de dólares. Pero acá está la trampa: buena parte de esa plata no quedó en Avellaneda. Sirvió para pagar la deuda que el club tenía con el propio Elche por el pase anterior de Marcone. Bragantino, dueño de un porcentaje del jugador, también metió la mano en el reparto. Al Rojo le terminaron quedando migas.
62' — Gutiérrez y el ataque desarmado
El tercer que se tomó el avión fue el chileno Gutiérrez, la figura ofensiva del equipo en el tramo reciente del torneo. Se fue sin que nadie se sentara en el escritorio a buscar un reemplazante. Y acá está el dato que duele: las tres salidas se concretaron con el campeonato en pleno desarrollo, sin tiempo de pretemporada, sin alternativa de reacomodar el plantel con la calma que da el arranque de un ciclo.
La historia se repite y se repite. Felipe Loyola fue cedido a Pisa con obligación de compra de 5,5 millones de euros por el 70 por ciento de su pase, atada a una condición de al menos cinco partidos jugados. Sergio Barreto también se fue, a Pachuca. En casi todas las operaciones, la plata de las ventas se usó primero para apagar incendios con clubes acreedores antes que para sumar nombres propios. Es la lógica de un club que vive con lo justo.
- Ávalos a Olimpia: 950 mil dólares por pase y cancelación de deudas viejas.
- Lomónaco al Elche de España: 5,5 millones, en su mayoría para pagar a los españoles y a Bragantino.
- Gutiérrez, libre al mercado, sin reemplazo.
- Cero incorporaciones en el cierre del libro de pases.
- Plantel más corto en ataque y en defensa cuando el torneo ya pasó varias fechas.
El dato histórico y la pregunta que queda
Para encontrar un mercado tan magro en Avellaneda hay que retroceder varias décadas, cuando el Rojo vivía crisis institucionales de las que le costaba salir. La diferencia es que esta vez el equipo sigue compitiendo y los puntos en juego no esperan. El cuerpo técnico tendrá que reorganizar la estructura con lo que tiene, mientras la dirigencia cruza los dedos para que la recaudación y algún naming le permita, al menos, no quedar a mitad de camino.
¿Cómo puede responder este plantel a lo que resta del torneo? Con menos gol, menos fondo de banco y la mochila de tres salidas en plena competencia, la respuesta la van a dar los mismos jugadores que se quedaron. Si aparece un protagonista inesperado, el Rojo puede sostenerse. Si no, el destino pinta bravo y la próxima fecha, ante un rival directo, va a marcar el termómetro del año.
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