Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Quebracho Noticias

Quebracho Noticias

Iván Ramírez se anima a cantar con su propia voz en el programa de Guido Kaczka

El humorista dejó por un rato las pelucas y las prótesis para competir en Es mi sueño. En la nota, repasa cómo arrancó todo, qué siente al subir al escenario sin un personaje encima y los proyectos que tiene entre manos, desde el streaming hasta una posible fecha en Mar del Plata.

MA
Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Iván Ramírez se anima a cantar con su propia voz en el programa de Guido Kaczka

Lo vi por primera vez parado en la puerta del canal, con un bolso enorme colgado del hombro y una sonrisa que le cruzaba la cara entera. Era Iván Ramírez, el mismo que durante años nos hizo reír imitando a cuanto famoso se le cruzara, y estaba a punto de hacer algo que, según sus propias palabras, le daba un poco de vértigo: cantar en televisión sin disfrazarse de nadie. "Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz", me dijo, todavía medio incrédulo, mientras esperaba para entrar al ensayo.

De las imitaciones al canto a cara lavada

La convocatoria lo agarró desprevenido. Ramírez venía de una larga historia con Guido Kaczka: a los 17 años había participado de Hacelo feliz, donde imitó a Dread Mar-I. Esta vez, el llamado era distinto. Le proponían sumarse a Es mi sueño, el ciclo donde cantantes amateurs se animan al escenario, y el lugar que le ofrecían era el de concursante, no el de humorista invitado. La propuesta era simple y, a la vez, enorme: presentarse con su propia voz, sin las prótesis, las pelucas ni el maquillaje que usa para convertirse en otros.

Aunque hace años que toma clases de canto, nunca había probado esa forma de exposición frente a las cámaras. Por eso, antes de cada presentación, ensaya con el equipo de entrenamiento vocal del programa. El trabajo técnico, según explicó, le resulta especialmente necesario: los cambios de voz que realiza para sus personajes exigen un cuidado particular de las cuerdas, y la rutina de calentamiento se volvió parte inseparable de su día a día.

“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz.”Iván Ramírez
  • Forma parte de Viralizados, donde comparte escenario con otros creadores de contenido.
  • Estrenó Iván y vienen, un ciclo propio en una plataforma de streaming.
  • Recibió una propuesta para llevar un unipersonal a Mar del Plata durante la temporada.
  • Mantiene su agenda de shows en eventos privados y corporativos.

Más de 150 personajes y una fábrica de disfraces

Mostrar la faceta de cantante no significa dejar atrás las imitaciones. Ramírez calcula que su repertorio supera los 150 personajes, entre figuras del espectáculo, deportistas y hasta dibujos animados. Para prepararlos, el proceso siempre empieza lejos del espejo: primero observa cómo piensa esa persona, qué le interesa, cómo se mueve por la vida. Después trabaja la voz y los gestos, y recién al final suma el vestuario y la caracterización.

Ese camino tiene una trastienda que pocas veces se ve. Colocar una prótesis puede demandar un mínimo de cuatro horas, y despegarse el maquillaje suma otras dos. Detrás hay pelucas de cabello natural, un taller que cose la ropa de cada personaje y una logística que él mismo define como una pequeña producción. Por eso, cada show al aire libre, en el mítico Anfiteatro del Parque, o en cualquier escenario del país, arranca mucho antes de que el público lo vea subir.

Su historia frente al público empezó mucho antes de la televisión. A los 14 años se animó a interpretar a Lía Crucet en el cumpleaños de una amiga, con un vestido que le había cosido su bisabuela. De aquella presentación improvisada salieron tres contrataciones para otros eventos, y ahí entendió que el oficio le gustaba tanto como la risa ajena. Ahora, después de años de hacer hablar a otros con su cuerpo y su garganta, Ramírez se prueba a sí mismo: cantar sin personaje, sin mascara, a cara limpia.

Cuando terminó la nota y nos despedimos en la vereda, una señora que se había quedado esperando a su nieta se acercó y le dijo, mientras se acomodaba el pañuelo: "Che, lo vi toda la vida haciéndose el otro, hoy te vi siendo vos". Ramírez se quedó un segundo en silencio, le agarró la mano y se rió con los ojos húmedos, como quien recién cae en la cuenta de lo que acaba de empezar.

MA
Mónica AguirreCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo