La Amazonía boliviana abre su ventana a los pescadores argentinos: quince especies y capturas que cruzan los veinte kilos en un solo río navegable
Un corredor fluvial de más de 350 kilómetros por la selva reúne tambaquí, pacú, dorado y manguruyú, entre otras especies. El acceso desde Buenos Aires suma vuelos con escala y vehículos de doble tracción, y el campamento funciona con sistema de pesca con devolución.

A Gerardo lo conocí por un audio de WhatsApp, después de su tercera expedición al norte amazónico de Bolivia. Iba por la banquina cargando dos cañas de viaje y una caja con anzuelos circulares cuando me describió lo que sintió al clavar el primer manguruyú amarillo de la temporada: el freno inicial, los cabezales, el cabezazo largo que le quedó tatuado en la muñeca. Lo cuento porque la pesca deportiva que se ofrece hoy en la Amazonía boliviana se vive exactamente así, con nombres propios, con afternoons enteros sobre el agua y con peces que pesan tanto que obligan a pensar dos veces antes de cada pelea.
El material que tomo como base describe un corredor fluvial de más de 350 kilómetros por la selva, donde se concentran hasta quince especies de agua dulce en un mismo tramo navegable. Tambaquí, pacú, manguruyú amarillo y negro, dorado, payara, yatorana, corvina de río, surubí atigrado y paleta comparten pozos, correderas y costas de piedra que los guías locales conocen al detalle. En jornadas buenas, una sola caña puede registrar más de veinte piques, con ejemplares que van desde los cuatro kilos hasta capturas cercanas a los 25, según el reporte de los operadores. Esa variedad explica por qué cada vez más pescadores argentinos miran hacia el norte en lugar de quedarse en los destinos clásicos del Litoral.
Cómo llegar, dónde dormir y qué llevar
El acceso desde Buenos Aires no es directo. Hay que combinar tramos aéreos con escala y luego más de diez horas de traslado terrestre, con el tramo final en vehículos de doble tracción porque el camino deja de ser asfalto y se vuelve selva. Esa transición es, a la vez, incomodidad y señal: el ritmo de la ciudad queda atrás, y empieza el ritmo del río. El campamento está cerca de la costa, con grandes carpas individuales o compartidas, refrigerios, almuerzos y cenas incluidos. Tres botes con motor y tres guías cubren al grupo durante las jornadas, que arrancan alrededor de las 8:30 y pueden estirarse hasta las 20. Con agua clara se trabaja con señuelos artificiales (minnow de 90 a 110 milímetros, crank de paleta corta, cucharas giratorias número 5 y superficie tipo whopper plopper); con agua oscura la recomendación de los guías es sostener la carnada natural, a base de sábalo, sardinas de la zona, lombriz y postas de peces autóctonos.
El equipamiento no es un detalle menor y vale la pena repasarlo entero porque cinco días consecutivos en ese entorno desgastan rápido si falta algo desde el primer día: ropa de manga larga, guantes, buff, lentes con protección ultravioleta, bronceador, repelente de insectos y filtros de agua personales. La humedad, el calor y los insectos están muchas horas seguidas, y la diferencia entre una expedición cómoda y una sufrida suele estar en este listado. Gerardo me insiste con un punto que parece obvio y no lo es: "Llevá el repelente en el bolsillo, no en la valija. Lo vas a necesitar antes de lo que pensás".
Pesca con devolución: reglas que no se negocian
Toda la pesca se realiza con devolución obligatoria, una regla que es a la vez ética y deportiva. Para retirar los anzuelos circulares los pescadores deben llevar sus propias pinzas; el uso de boga grip no está permitido para evitar lesiones en ejemplares grandes. La técnica con anzuelos circulares requiere no clavar de inmediato y dejar que el pez trabaje, una práctica que los guías enseñan en la primera mañana y que modifica para siempre la forma de pelear un peixe grande.
Para quienes estén pensando en reservar, la vía directa es consultar con operadores de pesca deportiva que comercialicen la zona amazónica boliviana, idealmente con referencia de pescadores que ya hayan hecho la travesía y puedan dar una lectura honesta del grupo, las especies y el clima real durante la salida. El trámite migratorio exige pasaporte vigente y, según el caso, la consulta previa al consulado de Bolivia para confirmar requisitos sanitarios y de ingreso. Yo, si me permiten cerrar en primera persona, vuelvo en mayo. Quiero ver un dorado amazónico entrar a la costa de piedra en persona y entender por qué Gerardo carga dos cañas de viaje en lugar de una.
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