La dieta DASH se consolida como aliada segura para quienes ya se medican por hipertensión
Un estudio presentado en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association descartó que el plan alimentario eleve el potasio en sangre a niveles peligrosos en pacientes bajo tratamiento farmacológico.

Roberto tiene 58 años, vive en Lanús y convive con la hipertensión desde los 45. Cada mañana se toma su pastilla, se mide la presión y se sienta a desayunar con la duda de siempre: ¿la fruta que le recomiendan los médicos terminará jugándole una mala pasada por el potasio que arrastra? Como él, miles de pacientes argentinos medicados escucharon durante años que la dieta DASH —rica en frutas, verduras, lácteos descremados y cereales integrales— podía ser riesgosa para quienes ya toman ciertos fármacos. Esa advertencia empieza a desmoronarse a partir de un nuevo análisis presentado en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association, que encontró que seguir este patrón alimentario no elevó el potasio en sangre a rangos peligrosos en personas bajo tratamiento antihipertensivo.
Lo que había en juego era una preocupación clínica concreta. La hipertensión arterial afecta en la Argentina a cerca del 36 por ciento de los adultos mayores de 18 años, según las últimas encuestas de factores de riesgo cardiovasculares, y gran parte de quienes la reciben medicada toman drogas que dificultan la eliminación renal de potasio, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, los antagonistas de los receptores de angiotensina II o los diuréticos ahorradores de potasio. A esa dificultad se sumaba el hecho de que la DASH, justamente por su abundancia de frutas y verduras, aporta más potasio que la dieta promedio. El resultado: muchos médicos optaban por no recomendarla, aun cuando sigue siendo una de las estrategias con mejor evidencia para bajar las cifras de presión.
Qué midieron y a quiénes
Los investigadores trabajaron sobre los datos de los ensayos clínicos GoFresh y GoFresh Rx, que reclutaron adultos con diagnóstico de hipertensión y distintos grados de función renal, medicados y no medicados. Les hicieron un seguimiento del potasio en sangre mientras adoptaban el plan DASH y los compararon con grupos que mantuvieron su alimentación habitual. Ninguno de los participantes experimentó incrementos sostenidos del mineral que alcanzaran el umbral de hiperpotasemia, es decir, por encima de 5,1 miliequivalentes por litro, ni siquiera entre quienes tomaban simultáneamente varias clases de antihipertensivos.
“La dieta DASH tiene eficacia demostrada para mejorar la presión arterial. Sin embargo, los niveles peligrosos de potasio pueden aparecer en quienes combinan antihipertensivos con antiinflamatorios como el ibuprofeno, por lo que el monitoreo clínico sigue siendo necesario.”Marian Budu, coordinadora de investigación clínica del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston y autora principal del trabajo
En la misma línea se expresó Kevin Volpp, director del Centro Penn para Incentivos de Salud y Economía del Comportamiento de la Universidad de Pensilvania, quien recordó que el GoFresh original ya había demostrado mejoras en la presión arterial con la dieta. Este nuevo análisis, añadió, confirma que no hubo aumentos significativos de potasio, incluso en pacientes tratados con medicamentos capaces de elevarlo. Lo que los autores subrayaron con cuidado es que el trabajo todavía no atravesó el proceso de revisión por pares, lo que obliga a tomar los resultados como una señal prometedora y no como una recomendación cerrada.
- Limitar el consumo de sodio a menos de 2.300 miligramos diarios, idealmente 1.500 si la presión está descompensada.
- Cubrir entre cuatro y cinco porciones de frutas y verduras al día, lavando bien los alimentos frescos.
- Preferir lácteos descremados o bajos en grasa y cereales integrales por sobre los refinados.
- Reducir las carnes rojas, los embutidos y los alimentos ultraprocesados, principales fuentes de sodio oculto.
- Evitar el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroides como ibuprofeno o ketorolac sin indicación médica, sobre todo en pacientes hipertensos medicados.
La advertencia sobre los antiinflamatorios no es un detalle menor: el ibuprofeno, el naproxeno y el diclofenac son de venta libre en la Argentina y muchos adultos los consumen a diario por dolores articulares o cefaleas. Combinados con ciertos antihipertensivos pueden reducir todavía más la eliminación renal de potasio, amplificando el riesgo. Budu fue taxativa al respecto: la DASH se confirma como herramienta segura, pero el control médico periódico sigue siendo ineludible, especialmente en quienes toman varios fármacos a la vez o tienen enfermedad renal previa.
Para pacientes como Roberto, la lectura práctica es concreta. Los centros de atención primaria de la provincia de Buenos Aires ofrecen consejería nutricional gratuita en los servicios de nutrición de los hospitales públicos, generalmente de lunes a viernes entre las 7 y las 14. En la Ciudad de Buenos Aires, los CESAC funcionan en su mayoría de 8 a 17 con turno previo, y los hospitales generales de agudos cuentan con servicios de clínica médica y cardiología que evalúan presión y función renal. Quienes ya se controlan pueden pedirle a su médico de cabecera un ionograma de control, un análisis de sangre simple que mide el potasio y permite ajustar la dieta con tranquilidad. La DASH, después de todo, deja de ser una promesa riesgosa y vuelve a ocupar el lugar que la evidencia le había reservado: la primera línea no farmacológica para bajar la presión.
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