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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La mora de los créditos a las familias trepó al 12,9% y marcó un récord en más de veinte años

El Banco Central informó que la proporción de préstamos a hogares con problemas de pago se duplicó en un año, mientras que la probabilidad de incumplimiento estimada por la entidad mostró una leve baja. Las previsiones bancarias cubren casi nueve de cada diez pesos en mora.

LB
Lisandro BarriosEconomía y campo · · 3 min de lectura
La mora de los créditos a las familias trepó al 12,9% y marcó un récord en más de veinte años

El sistema financiero argentino atraviesa un escenario de creciente tensión en el segmento de créditos a las familias. Según el Informe de Bancos que publica el Banco Central de la República Argentina, la proporción de préstamos a hogares con atrasos en los pagos alcanzó en julio el 12,9% de la cartera, el registro más elevado en más de dos décadas. El dato representa un aumento de 0,1 puntos porcentuales respecto de junio y de 7,3 puntos en la comparación interanual, ya que en julio del año anterior la irregularidad se ubicaba en el 5,6%. De este modo, el indicador más que duplicó su valor en sólo doce meses.

El comportamiento de los hogares contrastó con el de las empresas. Mientras la mora del financiamiento familiar se acercó al trece por ciento, la correspondiente a las compañías se mantuvo en el 3,6%. Para el conjunto del sector privado, el indicador se ubicó en el 7,7%. La diferencia refleja un cuadro en el que las familias quedaron más expuestas a las dificultades de pago que el segmento productivo.

Un movimiento técnico detrás del salto

El Banco Central explicó que el aumento mensual de la mora respondió a dos factores que operaron en simultáneo. Por un lado, se redujo el stock total de financiamiento en términos reales, es decir, descontando el efecto de la inflación. Por el otro, creció la cartera irregular, aunque a un ritmo cada vez menor. Al achicarse el denominador, los préstamos con problemas ganaron peso relativo dentro del total. Ese fenómeno estadístico se conoce como efecto composición y suele acompañar los procesos de caída del crédito.

Qué mide cada indicador

  • Mora o irregularidad: proporción de la cartera de créditos que presenta atrasos en los pagos. Se calcula sobre el total financiado, no sobre la cantidad de familias endeudadas.
  • Probabilidad de incumplimiento: estimación que realiza el Banco Central sobre la posibilidad de que los deudores dejen de cumplir sus compromisos. En julio se ubicó en el 3,9%, con una baja de 0,5 puntos respecto de junio.
  • Previsiones bancarias: reservas que constituyen las entidades para cubrir posibles pérdidas. En julio equivalían al 87,6% de la cartera irregular, 0,8 puntos más que en junio, y representaban el 6,7% del total de préstamos al sector privado.

El comportamiento opuesto de los dos indicadores principales, suba de la mora y baja de la probabilidad de incumplimiento, responde a dinámicas distintas dentro del sistema. El primero refleja el stock acumulado de préstamos con problemas, mientras que el segundo anticipa el flujo futuro de deudores que podrían caer en esa situación. La combinación de ambos sugiere que, pese al deterioro del saldo, el ritmo de deterioro se moderó en julio.

En el plano de las coberturas, el aumento de las previsiones muestra que los bancos reforzaron sus defensas frente a un eventual escenario de mayores incumplimientos. Cubrir casi el 88% de la cartera irregular implica que, por cada cien pesos en mora, las entidades tienen reservados poco menos de ochenta y ocho pesos para hacer frente a eventuales pérdidas. Ese nivel de previsionamiento otorga cierto respaldo al sistema, aunque no elimina el riesgo de que nuevos créditos migren hacia la categoría irregular.

El mapa completo del crédito a las familias

El informe del Banco Central también permite dimensionar la magnitud del fenómeno. La mora del 12,9% sobre la cartera familiar equivale, en la práctica, a que alrededor de uno de cada ocho pesos prestados a hogares se encuentre con algún tipo de atraso. La cifra no discrimina entre líneas, por lo que incluye tanto préstamos personales como hipotecarios, prendarios o con garantía de tarjetas, entre otros. La diversidad de productos sugiere que las dificultades de pago atraviesan a múltiples segmentos del consumo financiado.

Para los analistas del mercado crediticio, la foto de julio muestra un sistema que ya transitó la fase de mayor deterioro pero que todavía enfrenta un stock elevado de cartera irregular. La decisión que adopte cada productor del crédito bancario esta semana, endurecer o relajar las condiciones de aprobación de préstamos personales, ajustar las tasas activas o redefinir los plazos de financiación, dependerá de cómo cada entidad evalúe la relación entre el nivel de mora acumulado y la probabilidad de nuevos incumplimientos.

LB
Lisandro BarriosEconomía y campo

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