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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La tercera entrega de Operaciones especiales: Lioness llega a la pantalla con una misión en Donetsk y un secuestro como hilo conductor

La serie de Taylor Sheridan, con Zoe Saldaña y Nicole Kidman como protagonistas, organiza su nueva temporada alrededor de una infiltración de la CIA en territorio ucraniano y la captura posterior del personaje de Saldaña, en un relato que alterna acción de campo y planificación en despachos.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
La tercera entrega de Operaciones especiales: Lioness llega a la pantalla con una misión en Donetsk y un secuestro como hilo conductor

Lo confieso: antes de sentarme a ver la tercera temporada de Operaciones especiales: Lioness me crucé con un grupo de vecinas en la esquina de la avenida de siempre, la de la escultura ecuestre que nos recibe desde hace décadas, y una de ellas me preguntó qué serie estaba viendo. Cuando le dije el nombre, me miró con esa mezcla de curiosidad y desconfianza que tenemos los que crecimos mirando noticieros, y me dijo algo que me quedó dando vueltas: «¿Otra vez yanquis salvando al mundo?». Esa frase, se los juro, me acompañó durante toda la función, porque lo que propone Taylor Sheridan en esta entrega es bastante más enredado que eso, y menos heroico de lo que parece a primera vista.

La temporada arranca con un golpe bajo: vemos al personaje de Zoe Saldaña secuestrado por fuerzas rusas, y a partir de ahí la narración se bifurca hacia el pasado para reconstruir cómo se llegó a ese desenlace. La pieza central de ese rompecabezas es una misión de infiltración que la CIA encarga al equipo Lioness en Donetsk, con el objetivo de localizar a un integrante del servicio secreto ruso. Esa operación en territorio ucraniano funciona como la semilla de todo lo que vendrá después, y la serie se toma su tiempo para mostrar tanto los movimientos sobre el terreno como las conversaciones en despachos que preceden a cada paso.

Dos tiempos de una misma historia

Lo interesante, a mi entender, es que Sheridan no elige entre contar el secuestro o contar la misión previa: decide contar las dos y deja que el espectador vaya armando el rompecabezas. Por un lado está la captura con la que abre el relato, que funciona como anzuelo emocional; por el otro, los hechos de Donetsk aportan los antecedentes de un conflicto que involucra al equipo completo y, sobre todo, a la protagonista interpretada por Saldaña. Esa decisión de montaje le da a la temporada un ritmo particular, casi de novela de espías de la vieja escuela, donde uno sabe más que los personajes y eso genera una tensión distinta a la del mero suspenso.

En el medio, la acción se reparte entre las infiltraciones propiamente dichas y las escenas de planificación, esas reuniones en oficinas con mapas y café frío donde se discuten los pasos a seguir. A mí, que vengo de mirar series de procedimientos más que de persecuciones, me resultó especialmente atractivo ver cómo se negocia cada decisión, porque deja en evidencia que en el espionaje, como en la vida, el error más caro muchas veces se paga antes de salir a la calle.

  • Ficha básica: thriller de espías con acción militar, producido por Taylor Sheridan y protagonizado por Zoe Saldaña y Nicole Kidman.
  • La tercera temporada ya está disponible en la plataforma SkyShowtime; el material no precisa cuál es la situación de acceso para la Argentina.
  • La trama alterna dos líneas temporales: una misión de infiltración en Donetsk y el secuestro posterior del personaje de Saldaña.
  • El componente de intriga se sostiene en el cruce entre las operaciones de campo y las conversaciones de planificación en despachos.
“Lo que propone Sheridan es bastante más enredado que la idea del yanqui salvador, y deja en evidencia que en el espionaje el error más caro se paga antes de salir a la calle.”Mónica Aguirre

A la salida del cine, mientras caminaba otra vez hacia la avenida y dejaba atrás la silueta de la escultura ecuestre bajo las luces de la ciudad, un señor mayor que esperaba el colectivo me dijo, sin que yo le preguntara nada: «Mire, yo ya viví la guerra fría, esto me suena a lo mismo con otros uniformes». Me pareció la mejor síntesis posible de una temporada que, bajo la superficie de acción y patriotismo, vuelve a preguntar lo de siempre: hasta dónde se puede avanzar en nombre de la seguridad, y a qué precio.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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