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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Las hermanas Owen vuelven a conjurar: "Prácticamente magia 2" deja la puerta abierta a una tercera entrega

Nicole Kidman y Sandra Bullock retoman sus roles casi treinta años después del estreno original. El desenlace resuelve los conflictos centrales de la familia, pero deja varios arcos abiertos que alimentan el rumor de una secuela.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Las hermanas Owen vuelven a conjurar: "Prácticamente magia 2" deja la puerta abierta a una tercera entrega

Les cuento algo que me pasó en la sala: una señora de platea, de esas que llegan con el abrigo puesto y la bolsa de pochoclos ya abierta, le dijo a su marido antes de que empezara la función "yo a esta la vi en el video del club", y no pude evitar pensar que tenía razón, porque para mí también fue raro ver a Nicole Kidman y Sandra Bullock otra vez interpretando a las hermanas Owen después de casi tres décadas, como si el tiempo no hubiera pasado por ellas ni por la magia de la familia, y la verdad es que esa sensación rara, medio nostalgiosa, es parte del encanto que tiene esta segunda parte de "Prácticamente magia" que se acaba de estrenar y que ya genera conversación en cada salida del cine.

Lo que plantea esta continuación es simple y a la vez ambicioso: retoma la historia de las Owen en un punto donde la familia enfrenta una amenaza inesperada, la de Tom Bailey, un pariente lejano sin poderes mágicos que aparece con la idea de quedarse con el libro de hechizos para arreglar asuntos propios, y la verdad que el plan no prospera demasiado porque las Owen lo terminan neutralizando con un conjuro colectivo, en una secuencia que funciona más como excusa para reunirlas que como verdadero conflicto, aunque cumple su rol.

El corazón de la película está en Massachusetts

Porque el desenlace más cargado de consecuencias ocurre lejos de ese enfrentamiento, en Massachusetts, donde Frances, la tía de las hermanas, termina descubriendo que la única manera de romper la maldición que pesa sobre las mujeres Owen, esa que condena a morir a los hombres que aman, es a través de un sacrificio personal, y lo que más me conmovió de la película fue ver cómo el guion no la esquiva: Frances elige darlo, lo que permite que Gideon, el novio de Kylie que llevaba varias escenas en coma, por fin despierte, y ahí se nota el pulso de la saga, esa mezcla de costumbrismo familiar yfantasiaheredada que sigue funcionando bien.

A partir de ese momento el tono vira hacia la reconstrucción: las dos jóvenes de la familia, justamente Kylie y Sally, empiezan a desarrollar sus propios poderes, Kylie se casa con Gideon en una escena breve pero emotiva, y Sally retoma su vida amorosa al lado de Ian, un personaje nuevo que aparece en esta entrega y que cumple la función de devolverle a la protagonista ese costado afectivo que en la primera película quedaba más en segundo plano.

  • La película cierra sin escena poscréditos, algo que muchos espectadores notaron en la sala.
  • El arco de Gillian no llega a un punto de cierre definitivo y queda entre los hilos más llamativos.
  • Las integrantes más jóvenes apenas empiezan a explorar su herencia mágica.
  • Queda en el aire qué harán con el negocio familiar que identifica a las Owen desde la entrega original.
  • Esos elementos, más que un cliffhanger explícito, son los que mantienen abierta la conversación sobre una tercera película.

Esa es la pregunta que sobrevuela la función entera, y no porque la película la fuerce, sino porque se nota que el guion sabe que varios conflictos quedaron sin resolución definitiva: el de Gillian, por un lado, que sigue siendo de las hermanas Owen la más misteriosa y la menos explorada en esta entrega; el de las más jóvenes, por el otro, que recién están dando los primeros pasos con su magia y todavía no se sabe qué rumbo van a tomar; y por último el del propio libro de hechizos, que queda otra vez en manos de la familia pero con el interrogante de quién lo administrará de acá en adelante.

Hay un contexto que ayuda a entender por qué la franquicia regresa ahora: la primera entrega encontró una segunda vida en plataformas de streaming, donde una generación entera de espectadores la descubrió décadas después de su estreno en 1998, y eso claramente motorizó esta vuelta, porque las productoras vieron que había público nuevo dispuesto a pagar por ver a estas hermanas de nuevo en pantalla, y lo cierto es que la fórmula funciona, pero también deja gusto a poco en algunos tramos, sobre todo porque la resolución de la maldición se resuelve de manera algo conveniente y sin demasiado desarrollo.

“Igual no me voy a quejar, porque pasé un buen rato y me reí con las escenas de Sally intentando manejar sus dones en el pueblo, que son de lo mejor de la película.”Mónica Aguirre, Cultura y espectáculos

A la salida, ya sobre la calle que siempre se hace más larga después de una función, escuché a alguien detrás mío decirle a otra persona, mientras esperaba el colectivo, una frase que me pareció que resumía bastante lo que dejó esta segunda entrega: "ojalá hagan la tercera, porque a Gillian le falta su propia película", y la verdad que tiene razón, porque aunque el cierre funciona y resulta satisfactorio para los arcos principales, hay algo de ese personaje que pide a gritos un poco más de pantalla, y sería una pena que se quede en el tintero después de tanto tiempo.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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