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Viernes, 16 de octubre de 2026
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LeBron James se calza la camiseta de los Sixers y avisa: dejó a su familia para ir por el título, no para hacer de visitante

A los 41 años, el máximo anotador histórico de la NBA inicia su temporada número 24 en Philadelphia tras dejar Los Angeles Lakers. Firma por dos años, esquiva hablar de retiro y deja una frase que retumba en el Oeste: “No dejé a mi familia para perder en segunda ronda”.

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Osvaldo EspíndolaDeportes · · 3 min de lectura
LeBron James se calza la camiseta de los Sixers y avisa: dejó a su familia para ir por el título, no para hacer de visitante

La jugada que definió la novela del verano en la NBA todavía no se jugó en una cancha, pero ya quedó estampada en una silla, frente a un micrófono, con la remera de los Sixers puesta. LeBron James se presentó en Philadelphia como nuevo refuerzo del equipo y eligió el perfil alto: vino a pelear por el campeonato, no a hacer turismo ni a despedirse. A los 41 años, el máximo anotador de la historia de la liga arranca su temporada número 24 y lo hace en una franquicia que, según sus propias palabras, está lista para dar el salto que la historia le viene negando.

Lo concreto: contrato por dos campañas, mudanza al otro extremo de Estados Unidos y una familia que se queda en California. Lo simbólico: la chance de consagrarse campeón con una cuarta camiseta, después de los títulos obtenidos con Miami Heat, Cleveland Cavaliers y Los Angeles Lakers. Un recorrido que ya entró en el manual de cualquier chico que alguna vez tiró una pelota contra un aro.

Minuto cero: la frase que viajó de costa a costa

“No dejé a mi familia para perder en segunda ronda.”LeBron James, en su presentación con Philadelphia 76ers

La definición es directa y tiene destinatario. Los Lakers quedaron afuera en la primera ronda de los últimos playoffs y los Sixers, en la segunda. James no vino a repetir ninguna de esas dos películas. Por eso eligió cruzar el país, por eso firmó dos temporadas y por eso se sentó a la conferencia con la postura de un jugador que todavía se siente protagonista y no convidado de piedra.

La experiencia como herramienta y la edad como tema pendiente

James dejó en claro cuál será su valor agregado en el vestuario: “Espero poder aportar esa experiencia, ese conocimiento y el mapa para los muchachos que están tratando de conseguir cosas que todavía no consiguieron en sus carreras”. Un mensaje pensado para un plantel joven, con talento y con la mochila de varias eliminaciones tempranas. El cuatro veces campeón se ofrece como faro, como traductor de de los playoffs, como el que ya pasó por todas las finales imaginables.

De todos modos, el futuro sigue siendo una puerta entreabierta. En el receso había admitido que pensó seriamente en el retiro; este lunes, en cambio, pidió pasar esa discusión: “No quiero hablar del futuro ahora”. La traducción periodística es simple: hoy la cabeza está en la temporada que empieza y no en la hipotética número 25.

  • Pretemporada: el sábado 3 de octubre, Toronto Raptors enfrenta a Miami Heat en el inicio de los partidos de preparación.
  • Primer cruce con público: el lunes 5 de octubre, Philadelphia 76ers recibe a New York Knicks, primer ensayo formal para ver a James con la camiseta nueva.
  • Apertura oficial: el martes 20 de octubre arranca la temporada regular, con Knicks ante Sixers, Detroit frente a Boston y San Antonio contra Oklahoma City.

Para los lectores que siguen la NBA de hace rato, el dato histórico sirve como marco: LeBron debutó en 2003 con Cleveland y, desde entonces, disputó diez finales y se subió a lo más alto del podio en cuatro ocasiones. Si repite con Philadelphia, se sumará al club muy selecto de campeones con cuatro franquicias distintas, un grupo que hoy tiene apenas tres nombres en toda la historia de la liga.

Mirando hacia adelante, el pronóstico para la próxima fecha es tan simple como arriesgado: si los Sixers quieren tomarse en serio la promesa de su nueva estrella, el debut oficial del 20 de octubre ante los Knicks funciona como primera prueba de fuego. Una victoria en casa le daría aire a James y le bajaría la ansiedad a una ciudad que lleva años esperando una final. Una derrota, en cambio, obligaría a recordar que la camiseta sola no gana partidos. Por ahora, con la palabra del cuatro veces campeón alcanza y sobra para ilusionarse.

OE
Osvaldo EspíndolaDeportes

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