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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Llagas en la boca: las señales que indican que ya no alcanza con esperar a que se curen solas

Aunque las aftas son lesiones frecuentes y suelen resolverse solas en pocos días, hay situaciones puntuales en las que conviene no postergar la consulta con un profesional. Cuáles son esos indicios, qué las puede desencadenar y cuándo conviene hacer estudios para descartar una carencia o una causa distinta.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Llagas en la boca: las señales que indican que ya no alcanza con esperar a que se curen solas

Marta tiene 52 años y hace meses convive con una llaga en la cara interna del labio que no termina de irse. Primero pensó que era una de esas aftas que le aparecen cada tanto, de las que se resuelven solas en unos días y a las que nunca les dio mayor importancia. Pero esta vez la herida lleva más de dos semanas abierta, le impide comer sin que arda y volvió a aparecer antes de que cerrara la anterior. Recién entonces decidió pedir turno con su odontóloga.

La historia de Marta no es aislada. Las aftas, conocidas también como llagas bucales, son úlceras dolorosas que se forman en la cara interna de los labios, las mejillas o la lengua. No tienen origen infeccioso ni se transmiten de una persona a otra. Según el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos, afectan a cerca de una cuarta parte de la población en algún momento de la vida y, en la mayoría de los casos, desaparecen sin tratamiento en el plazo de una o dos semanas.

Por qué aparecen y qué puede empeorarlas

La Clínica Mayo menciona entre los desencadenantes más habituales las mordeduras accidentales en la mucosa, un cepillado demasiado enérgico, el roce de aparatos de ortodoncia o de prótesis mal ajustadas y los bordes filosos de alguna pieza dental. Los alimentos ácidos, picantes o muy salados también pueden irritar la zona y prolongar las molestias. Detectar cuál de esos factores opera en cada caso —y corregirlo, por ejemplo suavizando la técnica de cepillado o ajustando una prótesis— reduce las chances de que la lesión vuelva a aparecer.

Cuándo deja de ser una llaga pasajera

  • Cuando la lesión dura dos semanas o más sin mejorar.
  • Cuando reaparece con frecuencia o aparece una nueva antes de que cicatrice la anterior.
  • Cuando la afta es inusualmente grande o se extiende hacia el labio.
  • Cuando el dolor no se controla, impide comer o beber con normalidad.
  • Cuando aparece fiebre o malestar general asociado.

Esa enumeración coincide con la recomendación de la Clínica Mayo: en cualquiera de esos escenarios conviene consultar con un odontólogo o con un médico clínico, porque una lesión persistente puede requerir estudios complementarios y un abordaje distinto del que se aplica a una afta ocasional.

¿Puede haber algo más detrás de las aftas repetidas?

La misma institución señala que las aftas que se repiten con regularidad pueden estar vinculadas a niveles bajos de hierro, zinc, ácido fólico o vitamina B12. Esa asociación, aclaran los profesionales, no significa que cualquier persona con llagas frecuentes tenga un déficit ni que convenga automedicarse con suplementos: es el médico quien, según la historia clínica y los síntomas, decide si corresponde pedir análisis de sangre. Una revisión publicada en el repositorio científico PMC advierte, además, que antes de encuadrar las lesiones como aftas recurrentes es necesario descartar otras causas posibles, algo que suele evaluarse revisando síntomas que aparecen tanto dentro como fuera de la boca.

Dónde atenderse y en qué horario

Para una primera evaluación, la opción más accesible suele ser el consultorio odontológico de cabecera o el centro de salud más cercano al domicilio, donde la atención es gratuita en el sistema público. En la Ciudad de Buenos Aires, los hospitales generales de agudos cuentan con guardia odontológica las 24 horas para casos de dolor intenso, sangrado o dificultad para alimentarse. Si la lesión supera las dos semanas, se repite con frecuencia o viene acompañada de fiebre, lo razonable —como aprendió Marta— es no esperar a que se cure sola y pedir un turno cuanto antes.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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