Los Pistons se plantan: blindaron el núcleo y ahora quieren que Cunningham los lleve hasta el final
Detroit renovó a Duren y Ausar Thompson, sumó a Collins desde el juego interior y apostó por Joe y Huerter para abrir la cancha. La franquicia de Michigan asume que el techo depende de que su base estrella deje de cargar con toda la generación ofensiva.

A mí esto me lo tengo que sacar de adentro porque lo viví con la camiseta puesta. Detroit vuelve a salir a la cancha con la misma base que le dio 60 victorias el año pasado, y eso ya es una declaración de intenciones. No hubo refundación, no hubo barrida, no hubo borrón y cuenta nueva. Lo que hubo fue un plantarse: este es el equipo, estas son las piezas y ahora la pelota que rebote donde tenga que rebotar.
8m 38s del tercer partido: el pick and roll que lo cambió todo
Me acuerdo como si fuera hoy de esa serie contra Cleveland que terminó con la eliminación en el séptimo. Bickerstaff lo tenía claro y el resto de la liga también: cuando Cunningham maneja la bola, todo el dispositivo defensivo enemigo gira alrededor de él. Dos contra uno, ayudas desde la esquina, manos activas. Lo de siempre contra un base que te puede ganar uno contra uno. El problema serio que tenía Detroit, y acá es donde el cuerpo técnico entró en razón, era que sin Cunningham en cancha o cuando le tiraban la doble marca encima, el equipo perdía gol y cabeza. No aparecía nadie que pudiera generar desde el drible ni tomar decisiones de élite. Ausar Thompson es un monstruo en defensa, lo banco y lo banco firme, pero todavía no mostró ese salto en la creación. Ese es justamente el gran signo de pregunta de cara a esta temporada. Que evolucione en ofensiva es la variable interna que más expectativa me genera, y también la más incierta. Si no aparece esa segunda opción creadora, volvemos a foja cero en las series largas.
La reacción de la franquicia no se hizo esperar. Jalen Duren y el propio Ausar Thompson fueron blindados con extensiones de contrato que los ponen en el centro del proyecto por los próximos años. Cunningham, que ya estaba entre los mejores bases de la liga, tiene ahora a sus dos socios íntimos asegurados. El mensaje desde la dirigencia es claro: este trío se mantiene, se trabaja y se crece. Punto. Para los huecos que dejaba la salida de Tobias Harris, Detroit movió el mercado con criterio. John Collins llega para sumar volumen en el juego interior, lo que le da a Bickerstaff más variantes en las rotaciones largas. Pero lo que más me cierra, y se lo digo de corazón, es la llegada de Isaiah Joe y Kevin Huerter. Son tiradores. De los buenos. De los que te castigan si te corrés un metro. La idea es simple y me parece acertadísima: rodear a Cunningham de amenazas desde el perímetro para que cuando levante la cabeza vea opciones reales. Así se le abre el piso, así se le abre la pintura, así se le libera el Pick and roll.
- Cade Cunningham: base estrella, generador principal y la pieza a la que todo el equipo apunta a liberar para que dé el salto definitivo.
- Jalen Duren: pivote titular blindado con extensión, pieza estructural del proyecto a largo plazo.
- Ausar Thompson: el gran signo de expectativa, debe dar el salto ofensivo para ser segunda opción creadora.
- John Collins: incorporación para sumar volumen y rotación en el juego interior.
- Isaiah Joe y Kevin Huerter: tiradores de rol, pensados para abrir la cancha y castigar al rival desde el perímetro.
- J.B. Bickerstaff: el entrenador tiene por delante el desafío táctico más importante de su ciclo en Detroit.
Tampoco hay que ser ingenuos: Duren y Thompson son una bestialidad en defensa y saltan por los techos del Little Caesars Arena, pero ninguno de los dos te va a abrir la cancha con el tiro largo. Si los rivales cierran la zona pintada como tienen acostumbrado, los nuevos tiradores van a tener que demostrar que están a la altura. Esa será la llave de toda la temporada, especialmente cuando llegue la hora de las series. Reitero algo que vengo sosteniendo desde que arrancó la pretemporada: si Joe y Huerter no responden, Cunningham va a volver a cargar con todo el peso creativo y otra vez nos vamos a quedar en el umbral. Por eso lo de estos pibes externos no es un detalle menor, es una cuestión central.
Historia y pronóstico: Pistons vs. Cavaliers, una rivalidad que se prende fuego
El dato histórico del clásico no se puede soslayar: los Pistons y los Cavaliers se han cruzado en playoffs en varias oportunidades durante la última década, con una rivalidad que suele resolverse en seis o siete partidos. La serie del año pasado lo confirmó. De cara a lo que viene, la sensación que me queda es que Detroit tiene con qué dar el golpe, pero también tiene por qué caerse otra vez en el mismo lugar. Mi pronóstico, y lo pongo en negro sobre blanco, es que Detroit gana entre 50 y 54 partidos, vuelve a meterse en el top tres del Este y esta vez sí, esta vez sí, puede ser que crucemos la barrera de las semifinales. Cunningham tiene la madera. Lo tiene Bickerstaff. Lo tiene el plantel. Ahora falta que la historia no se repita.
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