Manuel Neuer le regaló el empate a un Augsburgo que se animó a jugarle de igual a igual al Bayern Munich
Dos groseros errores del arquero campeón del mundo en cinco segundos y antes del cuarto de hora del complemento dejaron al conjunto bávaro con las manos vacías en su visita por la quinta fecha de la Bundesliga. El 2-2 final fue un cachetazo de realidad para un Bayern que ya mira de lejos al Borussia Dortmund, único puntero del torneo.

A los cinco segundos, cuando todavía no se había acomodado ni el aliento en la tribuna, Manuel Neuer quiso gambetear a Robin Fellhauer con un caño fuera de contexto, la perdió y el pibe la empujó al arco vacío. No fue una distracción más, fue el gol más rápido que haya gritado alguna vez la hinchada del Augsburgo en su casa. Récord del tipo que nadie quiere firmar. Y lo firmó Neuer, que venía sosteniendo al Bayern con la jerarquía de siempre.
Con esa mochila encima, el Bayern se fue al entretiempo perdiendo 1-0 contra un rival que le discutió la pelota en cada rincón del campo. Tuvo a Harry Kane, tuvo a Michael Olise, tuvo a Luis Díaz, los mismos nombres de siempre. Y sin embargo se fue silbado por su propia gente, porque en el fútbol a veces los nombres no alcanzan y hace falta otra cosa: hace falta no regalarle la pelota al rival delante del arco.
A los 54 minutos, otra vez Neuer
El segundo tiempo arrancó con mejor cara para los de Múnich. A los nueve, Kane metió una asistencia milimétrica para Ismael Saibari, que la clavó de derecha para empatar 1-1. Parecía que el Bayern, con el gol tempranero a favor, iba a pasar por arriba al Augsburgo. Pero el fútbol es cruel con los que se confían.
Calvin Brackelmann salió desde el fondo, enganchó hacia adentro y le sacó un zurdazo que Neuer no pudo retener. El rebote le quedó servido a Rodrigo Ribeiro y otra vez la pelota adentro del arco. Neuer volvió a señalar su propio error, como pidiendo disculpas a la tribuna. Dos noches de terror para un arquero que se había construido una reputación de hasta que el peso de los años empezó a notarse.
El empate que no le sirve a nadie
Cuando el partido se moría y parecía que Augsburgo se llevaba los tres puntos, apareció Kane por la izquierda con un centro rasante que Nathaniel Brown empujó de zurda para el 2-2 final. Reparto de puntos en una cancha donde el Bayern no debería haber empatado ni con suplentes, y mucho menos con el equipo de gala. Fue el primer gol oficial del pibe, en el momento justo para arruinarle aún más la noche al visitante.
Mirada histórica y lo que viene
Mirando hacia atrás, vale recordar que el Augsburgo ya le había empatado al Bayern en el arranque de la temporada pasada, en un 2-2 que también dejó sabor a poco para los de Múnich. Es un clásico moderno que se les viene complicando a los bávaros en los últimos años, de esos donde la lógica parece no funcionar.
Para la próxima fecha, el Bayern recibe al Eintracht Frankfurt en el Allianz Arena y tiene la obligación de ganar para no perderle pisada al Dortmund. El Augsburgo, mientras tanto, visita al Friburgo con la moral por las nubes después de haberle empatado al campeón de todo. Si Neuer no levanta el nivel, la ilusión bávara puede empezar a convertirse en pesadilla antes de lo previsto.
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