María Laura, la maestra que se plantó ante un juez y eligió a seis hermanos: hoy son nueve en la mesa
Empezó cuidando a dos de ellos en el aula y terminó armando una familia que desafió todos los prejuicios. La historia de una mujer que apostó por los vínculos antes que por los papeles y hoy integra una asociación civil que pelea por la adopción de chicos grandes en la Argentina.

María Laura tenía 38 años, era maestra de primaria y vivía en un departamento chico del conurbano bonaerense cuando se enteró de que seis hermanos vivían institucionalizados desde hacía cinco años. Dos de esos chicos eran sus alumnos. Lo que empezó como una visita al hogar donde funcionaba el aula terminó transformando la vida de todos: hoy, la familia que ella misma soñó durante años suma nueve integrantes y un bebé que llegó cuando nadie lo esperaba.
La adopción de niños, niñas y adolescentes mayores en la Argentina sigue siendo una cuenta pendiente. Según el Registro Nacional de Adopción, más del 80 por ciento de las niñas y niños en situación de adoptabilidad en el país son mayores de seis años, y la mayoría espera durante años una familia que se anime a recibirlos. La historia de María Laura, que prefirió no ser nombre de fantasía sino su propia identidad, se inscribe en ese escenario y muestra, según los propios protagonistas, que es posible torcer el destino cuando hay un adulto dispuesto a comprometerse de verdad.
Del aula al hogar, un camino de años
Al principio, la posibilidad de adoptar a los seis juntos le resultaba casi una locura. Vivía en un departamento con espacio limitado, su pareja temía no poder sostener económicamente a una familia tan numerosa y la relación se rompió por un tiempo. María Laura encaró los trámites sola, con la convicción de que cada uno de esos chicos merecía crecer junto a sus hermanos y no separados, como tantas veces ocurre con los grupos fratrios que atraviesan el sistema de protección.
El proceso de vinculación fue largo y, según contó ella misma, estuvo lleno de idas y vueltas. Los propios chicos tampoco estaban seguros de querer ser adoptados, y ella tampoco se sentía lista para dar el paso definitivo. La figura que funcionó para todos fue la de referente afectivo, un rol puente que en Argentina está previsto en la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Cuando los equipos técnicos le preguntaron si quería a uno, a los gemelos o a los mellizos, la respuesta de María Laura fue directa: «Quiero estar con los seis».
“La más grande tenía que cederme el derecho a cuidarlos. Fue un desafío que ella tuvo que afrontar: dejarme el cuidado de los chicos a mí, de a poco.”María Laura
«Te elegimos para ser nuestra mamá»
La mayor del grupo, Daiana, hoy veinteañera y estudiante de Abogacía, había cargado con el cuidado de sus hermanos durante todos los años dentro del sistema. Cederle ese rol a otra mujer de a poco fue, según María Laura, uno de los procesos más delicadas que tuvieron que atravesar. El punto de inflexión llegó en un recreo de la escuela técnica donde hoy cursan los más grandes: varios de los chicos se acercaron a ella y le dijeron, delante de otros docentes, «Te elegimos para ser nuestra mamá». Desde ese día, los papeles se encaminaron hacia la convivencia definitiva.
La pareja se reconcilió durante el proceso y hoy cumple el rol de padre en la familia. María Laura suele repetir que la maternidad y la paternidad no se agotan en el lazo biológico, y mucho menos en este caso: uno de los gemelos, hoy de trece años, le besó la panza antes de que ella supiera que estaba embarazada y le dijo «hola, bebé», y así fue como se enteró de la llegada de Nahitan, que tiene poco más de un año y vino a completar una mesa donde hoy se sientan nueve.
A dónde acudir y en qué horario
Para quienes estén pensando en iniciar un proceso de adopción en la Argentina, el primer paso es registrarse en el Registro Nacional de Adopción, que funciona online en el sitio del Ministerio de Justicia de la Nación. Para consultas, el Centro de Acceso a la Justicia más cercano atiende de lunes a viernes de 9 a 14. Quienes quieran interiorizarse sobre la experiencia de familias que adoptaron grupos de hermanos pueden acercarse a la Asociación Civil Adopten Niñes Grandes, que coordina María Laura y se reúne una vez por mes en la Ciudad de Buenos Aires para acompañar a familias que están transitando el mismo camino, con presencia de profesionales del derecho y el trabajo social. La cita es el último sábado de cada mes, a las 11, en Parque Centenario, aunque los horarios se confirman por redes sociales y a través del grupo de WhatsApp de la asociación. «Siempre quise una familia grande y hoy la tengo unida», repite María Laura cada vez que le preguntan cómo hizo.
Lo dijo sin dramatismo, como quien cuenta una obviedad. Pero detrás de esa frase hay años de audiencias, de informes sociales, de noches sin dormir y de trámites que en la Argentina pueden llevar más de cinco. La historia de María Laura y sus nueve no es la excepción al sistema: es, probablemente, uno de los ejemplos más concretos de que el sistema, cuando funciona, puede transformar la vida entera de un puñado de chicos que solo necesitaban que alguien dijera sí, a los seis al mismo tiempo.
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