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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mate, café o agua fresca: qué tomar para soportar la ola de calor y por qué la humedad cambia todo

Un especialista en bienestar sostiene que la temperatura del líquido importa menos que el ambiente donde se lo bebe. La clave está en reponer líquidos y favorecer la evaporación del sudor.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Mate, café o agua fresca: qué tomar para soportar la ola de calor y por qué la humedad cambia todo

A Estela le pasó varias veces este verano: tomaba un mate cocido bien caliente en la cocina de su casa en Lanús y, en lugar de refrescarse, sentía que el calor se le instalaba en el pecho. Se quedaba pegada a la silla, transpirada, con la camiseta empapada. Recién cuando abría la ventana grande que da al patio y se generaba una corriente de aire, el cuerpo le aflojaba. Esa experiencia doméstica resume lo que explica la ciencia sobre el cruce entre lo que uno bebe y el clima que lo rodea.

El dato central es de sentido común fisiológico: el cuerpo humano pierde calor, sobre todo, a través de la evaporación del sudor. Si esa evaporación ocurre, el mecanismo de enfriamiento funciona. Si no ocurre, aunque uno beba líquidos helados, la térmica interna puede mantenerse elevada. Por eso la humedad ambiente y la ventilación pesan tanto como la temperatura del líquido.

Cuando la bebida caliente puede ayudar a refrescar

John Tregoning, profesor especializado en bienestar, lo explica con un razonamiento directo: una infusión caliente aporta calor al organismo y, como respuesta, estimula la transpiración. Ese sudor extra, al evaporarse sobre la piel, retira energía térmica del cuerpo y produce una sensación refrescante. Para que el balance cierre a favor del enfriamiento, el aire tiene que estar seco y en movimiento. Una brisa, un ventilador o una ventana abierta hacen la diferencia.

En cambio, en un ambiente húmedo y sin circulación, el sudor queda sobre la piel, empapa la ropa o chorrea sin evaporarse. El resultado es que se pierde agua sin el efecto de enfriamiento esperado, y el calor que sumó la bebida caliente queda acumulado en el cuerpo.

  • Hidratarse de manera continua, más allá de la temperatura del líquido que se elija.
  • Tomar infusiones calientes en ambientes secos y ventilados para favorecer la evaporación del sudor.
  • Evitar confiarse con las bebidas frías: la frescura es inmediata pero no reemplaza la reposición de líquidos.
  • Prestar atención a la humedad del ambiente, que es el factor que más complica el enfriamiento corporal.

Por qué la humedad es el factor decisivo

El mecanismo es físico y vale la pena entenderlo: cuando el agua de la piel pasa a estado de vapor, utiliza energía calórica del cuerpo. Esa energía es la que se pierde y produce el enfriamiento. Si el aire ya tiene mucho vapor de agua, le cuesta más humedad y la evaporación se frena. La ventilación ayuda porque renueva la capa de aire junto a la piel y la reemplaza por una más seca, capaz de seguir absorbiendo vapor.

Para Tregoning, la recomendación práctica es clara: la prioridad es sostener la ingesta de líquidos a lo largo del día. La temperatura del mate, del café o del agua es secundaria frente a la hidratación y a las condiciones del lugar donde uno se encuentra. En los días de ola de calor, mirar el termómetro sirve menos que mirar el grado de humedad y abrir una ventana.

¿A dónde acudir si el calor golpea fuerte? En la Ciudad de Buenos Aires, los centros de salud y hospitales públicos atienden por guardia las 24 horas ante síntomas como fiebre alta, confusión, mareos persistentes o piel muy caliente y seca. También funcionan las líneas oficiales del Ministerio de Salud porteño (147) y de la provincia de Buenos Aires (148), que orientan sobre la red de hidratación y los puntos de atención cercanos durante los días de alerta por temperaturas extremas.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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