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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Migraña en adultos: qué dice la nueva guía para decidir cuándo y cómo empezar a prevenirla

Un panel de especialistas publicó 17 recomendaciones para que médicos y pacientes elijan juntos el tratamiento. La premisa central: no existe un fármaco ideal para todos los casos y la decisión se construye caso por caso.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Migraña en adultos: qué dice la nueva guía para decidir cuándo y cómo empezar a prevenirla

Lo cierto es que, hasta hace poco, Carolina llegaba a su casa en Lanús con la sensación de que el día se le había escapado de las manos. Tres, cuatro y a veces cinco veces por mes, un dolor punzante le partía la sien derecha, le nublaba la vista y la obligaba a encerrarse en un cuarto oscuro hasta que la pastilla hiciera efecto. Como ella, millones de argentinos conviven con migraña, una enfermedad neurológica que la Organización Mundial de la Salud ubica entre las principales causas de discapacidad en adultos menores de 50 años. Sólo en el país se estima que afecta a entre el 9 y el 12 por ciento de la población, con mayor prevalencia en mujeres.

Ahora bien, la pregunta que Carolina y muchos como ella repiten en el consultorio es cuándo conviene pasar de tratar cada crisis a prevenirla. Precisamente sobre eso se pronunció un panel de especialistas de la Academia Estadounidense de Neurología y de la Sociedad Estadounidense del Dolor de Cabeza, que acaba de publicar en la revista Neurology una guía clínica con 17 recomendaciones dirigidas a médicos de atención primaria, neurólogos y pacientes. Lo hizo con el propósito declarado de ordenar el debate y poner sobre la mesa criterios que hasta ahora quedaban librados al criterio individual de cada profesional.

Cuándo se indica empezar a prevenir

El documento fija un umbral claro: la prevención farmacológica debe ofrecerse a quienes tengan cuatro o más días de migraña por mes, o cuatro o más jornadas mensuales con dolor de cabeza moderado a intenso. También corresponde en pacientes con discapacidad significativa vinculada a la enfermedad, aunque no lleguen a ese número. La idea es sencilla: no se trata de cortar un ataque en curso, sino de reducir la frecuencia y, sobre todo, el impacto que la migraña tiene sobre la vida diaria, el trabajo y los vínculos.

La elección del medicamento: una decisión compartida

Una vez decidido el paso, la guía rompe con una lógica muy instalada: la de que existe una pastilla mejor que las demás. Los ensayos clínicos disponibles, señala el texto, no permiten afirmar que un preventivo sea claramente superior a otro. Por eso, la selección debe surgir de una conversación que incluya antecedentes médicos y psiquiátricos, medicación en uso, contraindicaciones, vía de administración, tolerancia a efectos adversos, costo y preferencias del paciente.

  • Atogepant, eptinezumab, erenumab, fremanezumab y galcanezumab: tratamientos con mayor respaldo para la migraña episódica.
  • Propranolol, topiramato y valproato: opciones clásicas con evidencia sólida.
  • Onabotulinumtoxina A: indicada para la forma crónica.
  • La elección varía según lo que priorice cada paciente: eficacia, tolerabilidad, seguridad a largo plazo o modalidad de administración.

Sobre los tiempos, la guía es tajante: hay que esperar entre 8 y 12 semanas antes de evaluar si el tratamiento está funcionando. Esa ventana, señalan los autores, es la que permite distinguir una respuesta real de fluctuaciones propias del curso de la enfermedad.

Poblaciones que requieren más cuidado

El documento también dedica espacio a los perfiles donde la indicación cambia. En personas con posibilidad de embarazo, recomienda evitar agentes con efectos teratogénicos conocidos, como valproato y topiramato, y privilegiar estrategias no farmacológicas. En pacientes con obesidad, sugiere evaluar topiramato oral; en fibromialgia concomitante, amitriptilina; en hipertensión no tratada, opciones como enalapril o telmisartán. A su vez, advierte que el ácido valproico puede aumentar el riesgo de síndrome de ovario poliquístico y que, en ciertos contextos, es conveniente revisar la función hepática y renal antes de iniciar el tratamiento.

“No existe un fármaco ideal para todos los casos; la decisión se construye caso por caso.”Guía de la Academia Estadounidense de Neurología y la Sociedad Estadounidense del Dolor de Cabeza, publicada en Neurology

A Carolina, mientras tanto, su neurólogo le propuso empezar con un anticuerpo monoclonal mensual y llevar un diario de crisis. Todavía no sabe si va a funcionar, pero por primera vez siente que el plan se pensó a la medida de lo que ella necesita y no al revés. Quienes quieran asesorarse pueden concurrir a los servicios de neurología de hospitales públicos como el Hospital Italiano, el Ramos Mejía o el Hospital de Clínicas, donde funcionan consultorios especializados en cefaleas de lunes a viernes, en general entre las 8 y las 14, con derivación previa desde atención primaria.

Soy Teresa Leiva, Sociedad y salud. Esta nota se construyó a partir de la guía clínica publicada en la revista Neurology por la Academia Estadounidense de Neurología y la Sociedad Estadounidense del Dolor de Cabeza. Para una atención personalizada, consulte siempre con su médico de cabecera o con un neurólogo matriculado.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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