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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Monfils se va de Flushing Meadows como vino: con el público rendido a sus pies

El francés de 40 años cayó en segunda ronda del US Open ante Learner Tien, pero el resultado quedó en segundo plano. El Louis Armstrong entero lo despidió con una ovación, un video y una plaqueta. Antes de irse, habló, agradeció y se llevó lo que vino a buscar: el cariño de Nueva York.

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Osvaldo EspíndolaDeportes · · 5 min de lectura
Monfils se va de Flushing Meadows como vino: con el público rendido a sus pies

La última pelota se fue larga. Del otro lado de la red, Learner Tien, un pibe estadounidense de 23 años que el circuito todavía está terminándole de tomar el gusto, acababa de cerrar el 6-3, 4-6 y 6-3 que liquidó el partido y, con él, la historia de Gaël Monfils en los Grand Slams. Pero la imagen de la jornada, la que va a quedar dando vueltas, no fue esa. Fue la del francés, parado en el centro de la cancha del Louis Armstrong, con la raqueta colgando de la mano y el público entero de pie coreando su nombre como si el estadio fuera un teatro de Broadway en noche de estreno.

22:35 del jueves: el Estadio dice presente

Lo que pasó después del último punto tiene más de homenaje que de despedida. El Louis Armstrong le armó una proyección con momentos de su paso por el torneo, una plaqueta de reconocimiento y, sobre todo, le devolvió algo que Monfils siempre supo cultivar: el amor de la tribuna. El francés tomó el micrófono, se acomodó la gorra y arrancó a hablar como quien le cuenta su vida a un amigo en un bar.

“Vine aquí en 2003 para el torneo juvenil por primera vez, y aquí estoy en 2026, así que ha sido un viaje larguísimo. Sentí todo el amor durante todos estos años, y puedo decirles que ustedes son mi segundo mejor público, por supuesto después de París, pero están allá arriba.”Gaël Monfils, en su discurso de despedida en el Louis Armstrong

El cierre fue a la altura de su carrera. Directo, sin vueltas, con esa mezcla de caballerosidad y showman que lo hizo único en el circuito durante más de dos décadas. “Ha sido un absoluto honor para mí jugar todos estos años frente a ustedes, intentar dar lo mejor de mí, tratar de ofrecer un tenis de alto rendimiento, pero también darles un gran espectáculo. Y ustedes me dieron un gran cariño, así que nunca olvidaré eso. Muchas gracias por todo. Gracias, Nueva York”. En criollo: gracias por bancarme, los llevo conmigo.

El viaje largo, en números

  • 40 años: la edad con la que Monfils cerró su participación en Grand Slams, tras haber cumplido el martes pasado en el propio Flushing Meadows.
  • 2003: año de su primera aparición en el US Open, cuando todavía jugaba el torneo juvenil.
  • 2005: año de su debut en el cuadro principal, con derrota en cinco sets ante Novak Djokovic en primera ronda.
  • 6 del mundo: su mejor ranking ATP, alcanzado en noviembre de 2016.
  • 13 títulos individuales en su carrera, todos en categorías ATP 500 y ATP 250.

Por qué Monfils fue mucho más que un tenista

Acá va mi lectura, después de tantos años viéndolo rodar por las canchas del mundo. Monfils nunca ganó un Grand Slam y, sin embargo, construyó una identidad que pocos jugadores de su generación pudieron igualar. Su atletismo de gimnasio, sus defensas imposibles, las voleas sacadas de la galera y esa costumbre de mirar a la tribuna como si la tribuna fuera parte del partido lo convirtieron en un favorito neutral de cualquier estadio. Cuando entraba a una cancha, uno sabía que podía pasar cualquier cosa. Y eso, en el tenis moderno, donde todo se mide en porcentajes y winrates, vale oro. Le alcanzó para ser top ten, para ganar 13 títulos, para ganarse el respeto de colegas como Djokovic, Federer o Nadal, y sobre todo para ganarse el cariño incondicional del público. Su récord ante los mejores del circuito es mejor de lo que muchos creen: le ganó a Roger Federer, a Rafael Nadal, a Novak Djokovic y a Andy Murray, todos en distintos momentos de sus carreras.

Yo lo vi en vivo varias veces y siempre me pasó lo mismo: iba a ver un partido de tenis y terminaba viendo un show. Esa capacidad de transformar un punto en una jugada de cirque du soleil es lo que va a extrañar el circuito a partir de ahora. Aunque, claro, Monfils ya avisó que piensa seguir ligado al tenis: le gusta la idea de sentarse en una silla de director técnico y, conociéndolo, va a terminar siendo un gran coach. Su carisma y su lectura del juego lo avalan.

El dato histórico del clásico

Desde 2003 a 2026. Veintitrés años ininterrumpidos con presencia en Flushing Meadows. Pocos jugadores en la historia del tenis pueden mostrar una regularidad así en un Grand Slam. Sólo Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic acumulan rachas más largas de presencias consecutivas en majors, y los tres son miembros del club de los 20 títulos grandes. Monfils no entra en ese olimpo, pero entra en un club mucho más exclusivo: el de los jugadores que durante más de dos décadas hicieron que la gente llenara las tribunas para verlos, más allá de los resultados.

Lo que viene

Mientras tanto, en el cuadro del US Open sigue su camino Learner Tien, el estadounidense de 23 años que esta semana le ganó a Monfils y, además, tiene chances de meterse entre los 30 mejores del ranking si avanza una ronda más. Su próximo rival será el ganador del cruce entre el alemán Alexander Zverev y el chileno Nicolás Jarry. Tien ya dejó afuera en primera ronda al francés Ugo Humbert, número 18 del mundo, y viene mostrando un tenis muy sólido sobre superficie dura. No es un nombre que vaya a sonar en las quinielas por el título, pero sí por el premio al jugador revelación del torneo.

El pronóstico para la próxima fecha

A Tien lo veo llegando a cuartos de final sin problemas. Del otro lado del cuadro, si no pasa nada raro, el candidato a levantar el título sigue siendo el español Carlos Alcaraz, que defiende el campeonato. Y el italiano Jannik Sinner, número uno del mundo, también es candidato, pese a haber ganado este año el Abierto de Australia y Wimbledon. El US Open suele tener sorpresas, pero el techo del torneo lo marcan ellos dos. Como decía Monfils en su despedida: nunca hay que dejar de dar el máximo. Algo de eso habrá que pedirle al circuito post-Monfils. Chau, Gaël. Gracias por todo.

OE
Osvaldo EspíndolaDeportes

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