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Viernes, 16 de octubre de 2026
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"No nos bajemos de la vida antes de tiempo": la advertencia de Gabriel Rolón sobre los recuerdos que paralizan el presente

El psicólogo y escritor repasó el papel de la memoria y los proyectos en la búsqueda de bienestar, y explicó por qué idealizar el pasado puede dejar a una persona fuera de juego hoy. Una invitación a pensar qué lugar ocupa el ayer en la vida que se vive ahora.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
"No nos bajemos de la vida antes de tiempo": la advertencia de Gabriel Rolón sobre los recuerdos que paralizan el presente

A Carolina le costó años admitirlo. Cada vez que alguien le preguntaba cómo estaba, la respuesta era la misma: "Extraño cuando era feliz". Tenía 52 años, dos hijos grandes y un trabajo estable, pero algo en su manera de habitar el presente la tenía a la deriva. Un día, durante una sesión, una pregunta se le instaló como un llamado de atención: ¿cuánto tiempo más iba a seguir extrañando lo que ya no estaba, en lugar de intentar construir algo nuevo desde donde estaba parada?

El planteo que Carolina escuchó aquella tarde se parece mucho al que volvió a poner en discusión el psicólogo y escritor Gabriel Rolón en una reciente entrevista. No se trata de un fenómeno nuevo ni de un problema menor: distintos relevamientos locales y globales vienen mostrando que las consultas asociadas a la búsqueda de bienestar subjetivo crecen de manera sostenida, y que la rumiación sobre el pasado figura entre las preocupaciones más frecuentes en la práctica clínica ambulatoria. En un escenario donde las pantallas recuerdan permanentemente lo vivido y la nostalgia parece haberse vuelto una mercancía, la discusión acerca del valor de los recuerdos y los proyectos vuelve al centro de la escena.

Los recuerdos, entre la historia y el espejo

Rolón no discute que mirar hacia atrás tenga un costado saludable. Reconocer que hubo momentos felices, dijo, es una manera válida de entender el recorrido personal, los esfuerzos realizados y los vínculos construidos. Esas experiencias conservan su lugar aunque ya no puedan recuperarse tal como fueron. Lo que le preocupa es otra cosa: la memoria no devuelve lo ocurrido tal cual pasó.

“Hacemos como una edición, un photoshopeo de los recuerdos.”Gabriel Rolón

Para ilustrarlo, mencionó ejemplos cotidianos: personas que reconstruyen a sus padres fallecidos con mayor nobleza o sensibilidad de la que mostraban en vida, o adultos que recuerdan la infancia como una etapa más bella de lo que efectivamente fue. El mecanismo, señaló, no es privativo de unos pocos: forma parte de cómo funciona la mente cuando intenta lidiar con lo perdido.

Cuando el pasado se vuelve un refugio que paraliza

La diferencia, sostuvo, no está en tener recuerdos, sino en cuánto lugar les cede. Si la imagen idealizada de lo vivido ocupa demasiado espacio, advirtió, queda menos energía para construir bienestar en el presente. La frase que eligió para resumirlo fue tan directa como inquietante: "Hay personas que desean más haber sido felices que ser felices".

Ahí se cruza el nudo que muchos pacientes como Carolina no logran desatar solos. La operación suele ser silenciosa: se comparan las experiencias actuales con las versiones editadas del pasado, se descree de lo que está al alcance y se posterga la búsqueda de algo bueno hasta que aparezca el momento perfecto, que rara vez llega.

Los sueños, sí; la postergación, no

La advertencia no equivale a renunciar a los proyectos. Rolón insistió en que los sueños siguen importando y que no puso en duda la expectativa de encontrar algo mejor hacia adelante. Lo que cuestionó es la postergación permanente de la posibilidad de sentirse bien. "Intentemos algo aquí, ahora", propuso, al sugerir que esa búsqueda también encuentre un lugar en la vida actual.

A dónde acudir y en qué horario

Para quien sienta que el pasado ocupa demasiado lugar en su vida cotidiana y quiera revisarlo con acompañamiento profesional, existen varias puertas de entrada en la Ciudad de Buenos Aires y en distintos puntos del país. El centro de salud mental más cercano, ya sea hospital público, centro de atención primaria o centro de salud comunitario, es siempre el primer paso: la atención es gratuita y se solicita por derivación o demanda espontánea. La línea gratuita 0800-444-4000 del Ministerio de Salud de la Nación atiende las 24 horas, los siete días de la semana, y orienta sobre centros y profesionales disponibles. En la Ciudad de Buenos Aires funciona además el SAME Salud Mental (107), una línea específica que responde durante las 24 horas. Para casos de guardia o crisis agudas, las guardias psiquiátricas en hospitales públicos como el Moyano, el Borda, el Álvarez y el Durand reciben todos los días, durante las 24 horas. Para consultas programadas, los centros de salud y hospitales generales de agudos atienden en su mayoría de lunes a viernes, entre las 8 y las 16 o 17, según el efector. En el resto del país, cada provincia dispone de centros de salud mental y líneas de orientación similares, cuyos horarios y vías de contacto pueden consultarse en los ministerios de salud de cada jurisdicción.

Volviendo a Carolina: la frase que terminó reteniendo de aquella sesión fue otra que también pertenece al repertorio de Rolón y que, en su caso, funcionó como una pequeña brújula. "No nos bajemos de la vida antes de tiempo", dice el psicólogo. A ella le sirvió como recordatorio diario de que el presente no es un interludio entre lo que se fue y lo que vendrá: es, en buena medida, la vida misma.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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