Platense se quedó en la puerta: ganó, emocionó y se despidió de la Libertadores
El Calamar iba ganando 2-0 y la serie estaba igualada. Pero un gol de Canobbio a los 11 del segundo tiempo cortó el sueño de Vicente López y metió a Fluminense entre los cuatro mejores del continente.

El cabezazo de Canobbio a los 11 del segundo tiempo fue un mazazo. Platense había hecho todo bien durante el primer tiempo, se había puesto 2-0, había empatado la serie y empezaba a soñar con algo enorme. Pero el descuento del uruguayo le bajó la persiana al equipo de Palermo y le abrió la puerta de las semifinales a Fluminense. Final 2-1 en Vicente López, 3-2 en el global y a llorar a la plaza.
29' PT - El arranque de la ilusión
Mainero apareció a los 29 minutos para quebrar el cero y desatar el primer grito de la noche en Vicente López. Fue una jugada colectiva, de esas que tanto le gustan al DT, donde la pelota circuló, se abrió y encontró al receptor justo en el momento indicado. El Calamar ya ganaba y la diferencia global pasaba a ser de apenas un gol.
47' PT - El cabezazo de la hazaña
Cuando la primera etapa se moría, cuando todo hacía pensar que el 1-0 era un resultado lindo pero insuficiente, Sepúlveda se elevó en el área y clavó un cabezazo que valió oro provisorio. 2-0 al cierre del primer tiempo, serie igualada 2-2 y un pueblo entero empezando a creer en la remontada.
11' ST - Canobbio rompió el encanto
Fluminense salió con otra cara para el complemento. Se plantó más adelante, ajustó las marcas y encontró el hueco. A los 11, Canobbio ganó en el área y puso el 2-1 que devolvió la diferencia de un gol en el global. Platense necesitaba otra conquista para ir a los penales y se topó contra un muro: Thiago Silva en defensa y Fábio en el arco se transformaron en las murallas que ahogaron cada intento del local.
Palermo movió el banco, metió a Zapiola, buscó variantes, apostó por la intensidad. Pero la pelota no quiso entrar. Y así, Platense cerró su participación copera con una victoria que quedó chica, con el sinsabor de lo que pudo ser y no fue. Fluminense, con todo, avanzó. La Libertadores sigue sin dueño argentino en este 2026.
Lo que viene
Fluminense ya espera rival en semifinales y Platense vuelve a enfocarse en el torneo local, donde pelea por sumar puntos para mantener la categoría. Habrá que ver cómo digiere el plantel este golpe anímico, porque el Calamar dejó la piel en la cancha y se volvió a casa con las manos vacías. Duele. Pero así es esta Copa: una caricia y un cachetazo en el mismo partido.
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