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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ratas y ratones en casa: por qué tapar el agujero no alcanza y cómo limpiar sin enfermarse

Un técnico en control de plagas explica qué selladores realmente funcionan, cuáles son los puntos de ingreso que suelen pasarse por alto y por qué los remedios caseros no resuelven una infestación. También detalla el procedimiento para retirar excrementos sin levantar polvo contaminado.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Ratas y ratones en casa: por qué tapar el agujero no alcanza y cómo limpiar sin enfermarse

Carlos tenía la cocina ordenada, la basura bien tapada y el piso reluciente. Sin embargo, hacía tres noches seguidas que escuchaba ruidos detrás del mueble donde guarda las ollas. Una mañana descubrió excrementos oscuros en un rincón del depósito y entendió que el problema no era la higiene: un agujero del tamaño de una moneda en la pared, por donde entraba el cable de la luz, era la puerta de entrada. Como él, miles de familias argentinas conviven con roedores sin saber que el orden doméstico no alcanza si no se cierran ciertos accesos.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, los roedores están involucrados en la transmisión de más de treinta enfermedades a personas, entre ellas hantavirus, leptospirosis y salmonelosis, y representan el grupo de mamíferos reservorios más relevante desde el punto de vista sanitario. En zonas urbanas, las especies que más se acercan a las viviendas son la rata noruega o de cloaca, la rata negra o de tejado y el ratón doméstico, tres animales que pueden ingresar por orificios tan pequeños como los que deja una cañería o un cable pasando por una pared.

Por qué la espuma de poliuretano sola no alcanza

En diálogo con este portal, un responsable técnico de una empresa de control de plagas con base en la región metropolitana de Buenos Aires explicó que la espuma de poliuretano —el sellador que la mayoría de la gente usa cuando descubre un agujero— tiene una limitación concreta: los roedores la roen. Para que el cierre sea efectivo, el material debe combinarse con malla metálica o lana de acero antes de aplicar la masilla. Sin esa barrera física, el trabajo queda a medias y los animales vuelven a abrirse paso en cuestión de días.

Los puntos de ingreso que suelen ignorarse

  • Burletes deteriorados o ausentes bajo las puertas de acceso y garages.
  • Vegetación pegada a la fachada, enredaderas o arbustos densos que sirven de puente hacia techos y ventanas.
  • Cajas de cartón apiladas en depósitos, garages o entrepisos, que ofrecen refugio y material para roer.
  • Pequeñas fugas de agua en cañerías, canillas o artefactos sanitarios, que atraen a los roedores en busca de bebida.
  • Alimentos de mascotas que quedan al alcance durante la noche, especialmente en patios y cocinas.

Por qué los remedios caseros no resuelven la infestación

Sobre la mesa también aparecen las soluciones que circulan por redes sociales y grupos de WhatsApp. El especialista fue categórico al respecto: la menta y el vinagre no repelen de forma sostenida; los dispositivos de ultrasonido no atraviesan paredes ni muebles, y los roedores pueden acostumbrarse al estímulo sonoro con el tiempo; las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una infestación; y las trampas adhesivas generan sufrimiento innecesario sin resolver el foco. Ninguna de estas alternativas reemplaza localizar y cerrar los puntos de entrada, que es el corazón de cualquier plan serio.

Cómo limpiar excrementos sin levantar polvo contaminado

  • Ventilar el ambiente durante al menos treinta minutos antes de ingresar al recinto donde están los rastros.
  • Colocarse guantes resistentes y protección para las vías respiratorias, idealmente barbijo N95.
  • Humedecer los excrementos, la orina y los nidos con un desinfectante apropiado (lavandina diluida al diez por ciento o un producto profesional equivalente).
  • Dejar actuar el producto durante varios minutos antes de manipular los restos.
  • Retirar todo con papel absorbente o trapos descartables, sin contacto directo de la piel.
  • No barrer en seco ni usar aspiradora bajo ningún concepto: ambas acciones levantan partículas potencialmente infecciosas que se inhalan sin notarlo.
  • Lavar con desinfectante las superficies duras y descartar en doble bolsa los materiales contaminados.

Una vez que hay rastros de roedores, la limpieza merece esa misma prudencia: el riesgo no está solo en la mordedura, sino en lo que no se ve. Las partículas secas que se desprenden de los excrementos al barrer o al pasar la aspiradora pueden contener virus y bacterias que ingresan al organismo por la vía respiratoria, algo que la mayoría de las personas desconoce hasta que aparece un cuadro febril sin causa aparente.

También es importante recordar que los roedores pueden introducir parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros, que a su vez transmiten otras enfermedades. Si los rastros se repiten, aparecen en distintos ambientes de la casa o se sospecha que el foco está en la red de alcantarillado, lo recomendable es recurrir a un servicio profesional de control de plagas, que trabaja con productos y procedimientos habilitados por las autoridades sanitarias.

Para consultas y asesoramiento gratuito sobre prevención y control de roedores en el ámbito domiciliario, los vecinos pueden acercarse a los centros de atención primaria de la salud de su municipio, donde se orienta sobre empresas habilitadas y medidas preventivas. También pueden llamar a las líneas de zoonosis de cada jurisdicción, en general activas de lunes a viernes de 8 a 16, para reportar presencia de roedores en la vía pública o solicitar una inspección en el barrio.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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