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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Remediar se quedó sin botiquín: el ajuste que vació los centros de salud y obliga a peregrinar por un hospital

De 128 medicamentos a apenas seis. Antibióticos, frutas y hasta jarabes para los chicos desaparecieron de los dispensarios barriales. La historia de Mirta y de miles de pacientes que ahora dependen de la farmacia de un hospital.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Remediar se quedó sin botiquín: el ajuste que vació los centros de salud y obliga a peregrinar por un hospital

Mirta tiene 67, vive en un barrio del conurbano cordobés y hace quince años que retira su medicación para la diabetes en el dispensario de la esquina, a tres cuadras de su casa. La última vez que fue, hace poco más de un mes, la atendierontera le dijo que ya no había strips ni metformina. Le dieron un papelito con una dirección y un consejo que ella repitió varias veces mientras hablaba conmigo: "Vaya al hospital, señora, que acá no nos queda nada". Mirta caminó cuarenta minutos hasta el Hospital de Urgencias y volvió con la mitad del tratamiento. "Menos mal que puedo tomar el colectivo", me dijo. "Hay gente que no puede".

La de Mirta dejó de ser una excepción para transformarse en la postal que se repite en dispensarios, salas barriales y centros de atención primaria de todo el país. El programa Remediar, que durante más de dos décadas fue el motor de la entrega gratuita de medicamentos en el primer nivel de atención, pasó de 128 fármacos a apenas seis. La poda, según cifras oficiales difundidas por las propias autoridades sanitarias, alcanza al 95 por ciento del vademécum que hasta hace poco llegaba a los centros de salud municipales y comunales.

Qué dejó de llegar a los dispensarios

  • Antibióticos de uso habitual para adultos y chicos.
  • Antiinflamatorios y analgésicos corrientes.
  • Jarabes pediátricos, incluidas fórmulas para cuadros respiratorios.
  • Vitaminas y suplementos.
  • Medicación para personas con diabetes, como la metformina y los strips de medición.
  • Fármacos para hipertensión que no se cuentan dentro de las seis líneas cardiovasculares que siguen activas.

Los seis productos que continúan repartiéndose son los vinculados a patologías cardiovasculares, una definición que las autoridades nacionales ratificaron en las últimas reuniones del Consejo Federal de Salud. En la práctica, eso significa que un paciente con diabetes, con un cuadro infeccioso o con un dolor crónico queda afuera del circuito gratuito que durante años resolvió su problema a pocas cuadras de su domicilio.

“Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema.”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba

Klein, que conoce el funcionamiento del primer nivel de atención por gestión propia en territorio, fue terminante: la merma en la provisión va a empujar parte de la demanda hacia los hospitales públicos, que cuentan con farmacia hospitalaria propia pero no están dimensionados para reemplazar a los centros de salud. "Los hospitales provinciales están operativos", aclaró, "pero absorber el caudal de consultas que antes resolvía el primer nivel representa un riesgo cierto para su funcionamiento". La provincia gestiona una reunión formal con la cartera sanitaria nacional para discutir el recorte. Mientras tanto, la pelota queda del lado de los pacientes.

Porque para quienes no tienen obra social ni cobertura prepaga, el cambio es concreto y se mide en distancia. Lo que antes se buscaba en el dispensario del barrio ahora hay que conseguirlo, si se consigue, en la farmacia de un hospital provincial o municipal. Eso implica más traslado, más tiempo, más peso en el bolsillo de familias que, en muchos casos, ya eligieron el sistema público porque la otra opción no estaba a su alcance. Mirta, mientras acomoda las cajas de medicación que le quedaron, me mira una vuelta: "Yo no le pido nada al Estado, sólo que me dejen seguir tratándome como antes". Las paredes de los dispensarios, vacías, parecen escucharla.

A dónde acudir y en qué horario

  • Centro de salud barrial: concurrir con DNI y, si se conserva, el envase o la caja del medicamento para pedir orientación sobre alternativas disponibles en stock.
  • Hospital público provincial o municipal más cercano: consultar en la farmacia hospitalaria de lunes a viernes, en general de 8 a 14, aunque los horarios varían según la jurisdicción. Llevar DNI, credencial del centro de salud si se tiene y la receta médica.
  • Áreas de salud municipales o comunales: pedir turno con trabajador social o promotor de salud para acceder a programas locales de medicación, que en algunas provincias se sostienen con compras propias.
  • Defensoría del Pueblo de la provincia: canalizar reclamos por la falta de medicamentos en centros del primer nivel, especialmente cuando se trata de pacientes crónicos sin cobertura.
TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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