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Viernes, 16 de octubre de 2026
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River se juega la vida en Junín: gana o empieza a despedirse del Clausura

El Millonario visita a Sarmiento en un partido postergado que se transformó en una final anticipada. Fuera de los ocho, a seis puntos de la Libertadores y con el nombre de Ramón Díaz otra vez en la boca de todos.

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Osvaldo EspíndolaDeportes · · 3 min de lectura
River se juega la vida en Junín: gana o empieza a despedirse del Clausura

Les digo de arranque lo que todos ya están pensando: este partido en Junín no es uno más. A tres fechas del cierre de la fase regular del Clausura, River llega afuera de los ocho que avanzan al playoff y a seis puntos del lugar que da acceso a la Copa Libertadores. Un números así, a esta altura, no dejan margen para el cálculo. O se gana, o el sueño empieza a borrarse.

La parada de este miércoles en el Eva Perón es un encuentro postergado, de esos que suelen caer en cualquier momento del calendario y que casi nadie toma nota. Pero este año se cargó de significado. Sarmiento viene haciendo un campeonato digno, River viene hilvanando resultados cortos y la cuenta ya no cierra: con Leo Ponzio al frente del equipo desde hace cinco fechas, el saldo es de cuatro victorias y una derrota, lo justo y nada más. Lo justo, en esta Liga, no te clasifica.

Minuto 70: la jugada que se viene repitiendo

El equipo maneja el trámite, abre el marcador, parece encaminado y después se deja alcanzar. Esa película ya la vimos demasiadas veces. Por eso este viaje a Junín se lee como una final antes de tiempo: un triunfo mantiene viva la ilusión, un tropiezo la entierra. Después de este encuentro, el calendario le depara nada menos que el Superclásico contra Boca en la Bombonera, programado para el primero de noviembre, y nada menos que con la tabla anual comprometida y con el Xeneize ocupando justamente el cupo de Libertadores que River necesita recuperar. Duele hasta escribirlo.

Mientras tanto, el nombre de Ramón Díaz volvió a sonar con fuerza. Y esta vez no fue un rumor de tribuna: lo encendió su propio hijo, Emiliano, que publicó una carta contando que rechazó hacerse cargo del Corinthians de Brasil porque quiere estar disponible para cumplirle el sueño a su padre de volver a sentarse en el banco de River. La dirigencia no descartó la posibilidad. Y acá viene el dato que incomoda: Díaz fue el entrenador que estuvo justo antes de Marcelo Gallardo, el que dejó la puerta abierta para que empezara el ciclo más glorioso de la historia reciente del club. Si vuelve, alguien se tiene que correr. Y ese alguien, por ahora, es Ponzio, cuyo proyecto sigue bajo evaluación partido a partido.

  • Lo que se juega: un triunfo mantiene a River en pelea por el playoff del Clausura; una derrota lo deja casi afuera.
  • La Libertadores: hoy está a seis puntos del cupo, justamente en manos de Boca, el próximo rival.
  • Duda en la formación: con Almada de regreso a la titularidad, la pulseada es entre Lautaro Pereyra, que viene de un buen partido, y Galván por el lugar que se libera.
  • Lo que viene: Superclásico en la Bombonera el primero de noviembre, con la tabla anual como telón de fondo.

Voy a cerrar con un dato del clásico que a mí, cada vez que lo recuerdo, me eriza la piel. En 1997, en la última fecha de un Apertura que se le había escapado a River, el equipo fue a la Bombonera a cumplir con el fixture y se terminó llevando un 2 a 1 con goles de Enzo Francescoli y un funcionamiento que nadie esperaba. Lo llamaron el partido del Príncipe, porque fue el penúltimo de Francescoli con la banda roja. Digo esto porque a veces los equipos grandes sacan lo mejor de sí cuando ya no tienen nada que perder. Y este River, les guste o no, está en ese lugar.

Mi pronóstico para la fecha que viene, si es que llegamos a ella con chances: lo veo a River ganando en Junín por la mínima, sufriendo hasta el último minuto, y llegando al Superclásico con una mochila menos pero con el corazón en la boca. Porque este equipo, hoy por hoy, no regala nada: ni goles, ni certezas, ni paz. Habrá que ir a buscarlo a la cancha, como tantas veces. Y yo, la verdad, no me imagino en otro lugar.

OE
Osvaldo EspíndolaDeportes

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