Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Quebracho Noticias

Quebracho Noticias

Portada — Vida —

Roseti 93, una sala donde el disco suena completo y el celular se queda en el bolsillo

En un galpón de Chacarita, un DJ porteño armó un templo de la escucha atenta: ocho sistemas de parlantes Altec de 1954, álbumes enteros en vinilo y sesiones de house. Este domingo, además, cierra la octava edición porteña del festival MUTEK.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Roseti 93, una sala donde el disco suena completo y el celular se queda en el bolsillo

Gonzalo tiene 46 años, nació en Villa Urquiza y desde chico se sentaba frente a la bandeja del tocadiscos como frente a una ventana: para ver qué había del otro lado. Hoy atiende un galpón de 540 metros cuadrados en Roseti 93, pleno Chacarita, donde la música no se mira de reojo desde la pantalla del celular sino que se escucha entera, de principio a fin, sobre cuerpos acústicos fabricados hace más de siete décadas. Es un ensayo sobre la paciencia, en un año donde el oído parece cada vez más fragmentado.

Su espacio, Artlab, funciona desde 2015 y gira alrededor de una rareza: ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7, fabricados en 1954, con los que Solimano armó una propuesta de escucha atenta. Según el propio director, hay indicios de que los equipos salieron de un cine porteño emblemático, aunque esa procedencia todavía no pudo comprobarse. Cuando arranca una sesión, el disco se apoya en la púa y el oído se acomoda, sin notificaciones.

Dos ciclos bien distintos

  • Audiófilos: se escucha un álbum completo, sin interrupciones. La selección puede ir de Miles Davis a Pink Floyd, de Invisible a Massive Attack, reproducido en vinilo, CD o archivos lossless según qué formato rinda mejor para cada obra.
  • Círculo de Sonido: la herencia bailable del house, con Solimano y otros DJs en consola, para los que prefieren mover el cuerpo antes que mirar la pantalla.
  • Jazz, artes visuales y, este domingo, el cierre de la octava edición porteña del festival MUTEK, nacido en Canadá en 2000 y traído al país por Solimano en 2018.
“Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música.”Gonzalo Solimano, director de Artlab

De la mano de esa vuelta al vinilo, Solimano observa también un despertar del interés por el CD, ese formato que durante años pareció un pariente postergado. La idea de fondo es la misma que mueve al espacio: si la música vuelve a ser un objeto —una tapa, un booklet, un surco— también vuelve a ser un momento. Sobre el desembarco de la inteligencia artificial en la creación musical, su lectura es prudente: la define como un recurso potente, pero advierte que la clave está en que asista al artista en su búsqueda y le simplifique procesos, no en que le escriba la obra.

El MUTEK que cierra este domingo en Artlab propone otra escala: electrónica experimental, artes audiovisuales y nuevas tecnologías, lejos del formato festival masivo con escenario LED y vallas publicitarias. Es el tipo de evento en el que se entra con tiempo y se sale mirando menos el reloj y más el entorno, si uno se deja llevar por la propuesta. Para quien nunca haya pisado Artlab y quiera empezar por el final del festival, la dirección es Roseti 93, en Chacarita, y la cita es este domingo, en el horario habitual de las funciones del MUTEK. Para sumarse a Audiófilos o a Círculo de Sonido, conviene consultar fechas y horarios en las redes del espacio antes de ir: la grilla varía según la semana y la capacidad de la sala es acotada.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo