Sandra y Eleanor, 85 años y casi 50 países en la valija: la amistad que convirtió la viudez en una nueva etapa
Una médica y una jubilada tejieron un proyecto de vida juntas tras enviudar. Ahora planean nuevos destinos en Asia y un paso por México.

A los 85 años, con 50 países visitados juntas y un promedio de edad que ya casi nadie asocia con emprender algo nuevo, Sandra Hazelip y Eleanor Hamby me parecen una de esas historias que cuesta creer hasta que aparecen en tu escritorio. La primera vez que leí sobre ellas sentí algo que me pasa cada vez menos con las noticias que llegan desde afuera: una ternura genuina, mezclada con envidia sana. Porque estas dos mujeres texanas no hicieron otra cosa que decidir, ya grandes, que la vida seguía ofreciéndoles demasiado como para quedarse en casa.
Para ponerlo en contexto, vale recordar lo que muestran los estudios sobre envejecimiento poblacional: la expectativa de vida en Estados Unidos ronda hoy los 77 años y en la Argentina los 77,5, según datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud. Es decir, Sandra y Eleanor llevan más de una década por encima del promedio y, aun así, eligen seguir moviéndose. Esa sola comparación ya dice bastante del costado vital que tiene su historia.
Una amistad que arrancó en Zambia
Sandra, médica, y Eleanor, fotógrafa documental, se conocieron durante una misión humanitaria en Zambia. Cada una tenía su propia vida, su pareja, sus hijos. Hasta que la viudez las encontró y, en vez de cerrarlas, les abrió una puerta inesperada: la de la otra. Hoy viven en Texas, a unos 96 kilómetros de distancia, y transformaron los viajes en un proyecto compartido.
Cuando sus hijos ya eran independientes, se les ocurrió algo que parece salido de una novela, y justamente de ahí salió: una vuelta al mundo en 80 días, inspirada en la novela de Julio Verne. Para entonces tenían 81 años y ya habían recorrido en otros periplos, entre ellos el legendario Transiberiano. El dato no es menor: estamos hablando de dos mujeres que ya de grandes se animaron al tren más largo del mundo.
Mapa de recuerdos: de la Argentina al Everest
En los últimos años visitaron cerca de 50 países juntas, mientras Eleanor acumula unos 130 a lo largo de toda su vida. En 2023 pisaron la Argentina y no se quedaron en lo obvio: conocieron las Cataratas del Iguazú, se dejaron llevar por el tango, se metieron en actividades rurales y se cruzaron con el silencio de Recoleta. También llevan en el álbum las pirámides de Egipto, la Gran Barrera de Coral en Australia, un vuelo sobre el Everest, la aurora boreal en Finlandia, la isla de Pascua, el Amazonas y las cataratas Victoria.
“Quizás avancemos más despacio, pero no queremos que un número decida lo que podemos o no podemos hacer.”Sandra Hazelip y Eleanor Hamby
- Suben escaleras sin pedir permiso, navegan, hacen snorkel y se suman a excursiones
- Adaptan el ritmo a sus posibilidades, no al calendario ajeno
- Cuidan los vínculos: señalan que sus familias las apoyaron mucho, aunque admiten que algunas decisiones generan dudas en sus seres queridos
- Priorizan el contacto humano: dicen que los encuentros con personas locales suelen pesar más que los monumentos
- Ya planean nuevos destinos: Bután, Brunéi, Laos, Timor Oriental, Filipinas y Chichén Itzá, en México
A dónde acudir y en qué horario
Para pensar este tipo de proyectos en la adultez mayor, conviene conversar primero con el médico de cabecera y, si se quiere viajar al exterior, acercarse al consulado o embajada del país de destino para informarse sobre requisitos sanitarios y migratorios. En la Ciudad de Buenos Aires, el área de Tercera Edad de cada comuna suele atender de lunes a viernes, de 10 a 15, y orienta sobre talleres, actividades recreativas y grupos de viaje para mayores. También funcionan en distintos barrios centros de día y clubes para adultos mayores que abren por la mañana y la tarde, donde se pueden organizar salidas en grupo, algo clave para quienes buscan compañía antes de lanzarse solos. Y un dato que no debería olvidarse: antes de comprar un pasaje, conviene revisar la cobertura médica internacional y los requisitos de vacunación de cada país, una tarea que cualquier hospital público puede ayudar a ordenar sin costo.
Cierro como empecé: mirando a Sandra y Eleanor y preguntándome cuántos proyectos de este tamaño quedan postergados en cualquier ciudad, esperando sólo que alguien los empuje. Quizá la pregunta que me llevo a casa, y que les dejo, es la que ellas parecen responder todos los días con el pasaporte en la mano: ¿qué actividad o viaje le gustaría iniciar en una nueva etapa de su vida?
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