Saúl Pérez Zibana lleva doce años dando forma a la música neuquina
En China Muerta, un luthier fabricationa ronrocos y charangos, restaura otros instrumentos y enseña a repairarlos. Un financiamiento para industrias culturales le permitió mejorar su taller y ampliar herramientas y materiales.

Saúl Pérez Zibana tiene 40 años y llega a China Muerta, en el norte de Neuquén capital, con una idea que habíaalletado durante años: construir instrumentos de cuerda desde cero. En su taller, rodeado de maderas seleccionadas y herramientas de precisión, fabrica ronrocos y charangos, instrumentos de cuerda pulsada de raíz latinoamericana, además de restaurar, calibrar y reparar guitarras y bajos eléctricos y acústicos.
El oficio lo brought closer desde la música. Fue bajista durante años y empezó a comprar instrumentos rotos para intentar arreglarlos. La experiencia previa en carpintería, heredada de su familia, que fabricaba muebles y embarcaciones a escala, le proporcionó una base técnica que después completó con un aprendizaje autodidacta y la formación recibida de Jorge Espinosa, maestro luthier reconocido en el ámbito nacional.
Cada instrumento exige entre 80 y 100 horas de trabajo, sin contar la selección inicial de la madera. Saúl explica que esa elección es fundamental porque cada parte requiere una especie distinta, con densidad, peso y resistencia adecuados. “Fabrico instrumentos desde cero, todo empieza desde la selección de cada madera, de cada componente”, sostiene.
Un oficio que también se enseña
Además de trabajar en su taller, Saúl dicta un taller de luthería social en el Centro Cultural del Oeste. Allí, adolescentes, jóvenes y adultos aprenden a calibrar y reparar sus propios instrumentos. También coordina un taller de cerámica sonora para niños en el Nodo Alto Godoy, en el que construyen instrumentos precolombinos como el pucuy, una pieza de cerámica que imita el sonido del viento.
- Los clientes del taller llegan por recomendación y a través de las redes sociales.
- Saúl calcula que en el Valle del Neuquén hay alrededor de una docena de luthiers, cada uno especializado en distintos tipos de instrumentos.
- Desde hace poco integra la Asociación Argentina de Luthiers, entidad que se aproxima a cumplir 25 años.
Para sostener el crecimiento del taller, Saúl accedió a un crédito de cinco millones de pesos mediante la Línea de Crédito para las Industrias Culturales, destinada a emprendedores con proyectos del sector cultural que buscan una primera oportunidad de financiamiento. Con ese respaldo compró herramientas y materiales específicos que hasta entonces no podía costear.
“Fabrico instrumentos desde cero, todo empieza desde la selección de cada madera, de cada componente.”Saúl Pérez Zibana
El trabajo de Saúl muestra cómo una oficio puede combinar la construcción de instrumentos, la reparación y la formación de nuevas personas. En un barrio de Neuquén capital, el taller funciona como un espacio donde la música se construye con madera, precisión y paciencia. Quienes quieran participar de los talleres pueden consultar en el Centro Cultural del Oeste y en el Nodo Alto Godoy, durante los horarios informados por cada centro.
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