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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Señales del corazón que muchas mujeres suelen pasar por alto y cuándo conviene actuar

La cardióloga Shrilla Banerjee repasó los indicios cardíacos que pueden confundirse con estrés, indigestión o cambios hormonales, y explicó en qué casos no hay que demorar la consulta.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Señales del corazón que muchas mujeres suelen pasar por alto y cuándo conviene actuar

A Marta le empezó a doler la mandíbula cada vez que subía las escaleras del edificio donde vive. Primero lo atribuyó al bruxismo, después al estrés del trabajo y más tarde a una contractura en el cuello. Recién cuando el cansancio se volvió tan intenso que apenas podía tender la cama, decidió ir al cardiólogo. En el consultorio, la especialista le preguntó si esas molestias aparecían siempre al hacer esfuerzo y si se habían acompañado alguna vez de una sensación rara en el pecho. Marta respondió que sí a las dos cosas, y a partir de ahí se encendió la alerta. La cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, suele escuchar relatos como el de Marta: mujeres que llegan tarde a la consulta porque sus síntomas cardíacos no se parecen al dolor de pecho clásico.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres a nivel mundial y, según la Organización Mundial de la Salud, representan aproximadamente un tercio de los fallecimientos femeninos en el mundo. En la Argentina, el Ministerio de Salud señala que la enfermedad cardiovascular es también la primera causa de muerte entre las mujeres, con una carga creciente después de la menopausia.

Las pistas que no siempre se asocian con el corazón

Banerjee describió un patrón que, según dijo, justifica una consulta: que el dolor, el agotamiento o la falta de aire se repitan durante el esfuerzo físico, sin una causa clara que lo explique. El malestar puede ubicarse en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o uno o ambos brazos, incluso cuando no hay dolor en el pecho. La razón es fisiológica: cuando el corazón recibe menos oxígeno del que necesita, envía señales dolorosas hacia la médula espinal, y como esas vías comparten conexiones con otras zonas del cuerpo, el cerebro puede interpretar la molestia como un dolor referido en un hombro, un brazo o la mandíbula.

  • Molestias que aparecen al subir escaleras, cargar peso o caminar rápido.
  • Cansancio desproporcionado frente a tareas habituales, como tender la cama o hacer las compras.
  • Acidez o indigestión que se repite de madrugada o sin relación con las comidas.
  • Dolor que se siente como pinchazos o pellizcos, y no necesariamente como una presión en el pecho.
  • Sudores fríos, náuseas, mareos o sensación de pánico combinados con dolor en el pecho.

La especialista también describió el caso de una paciente con episodios de eructos y malestar digestivo que terminó necesitando stents por una enfermedad coronaria grave, detectada mediante un angiograma. Recomendó prestar atención a la acidez que surge en horarios inusuales, porque a las mujeres suele resultarles más difícil vincular esos síntomas con el corazón. "La acidez suele presentarse como indigestión, y las mujeres a menudo lo asocian con problemas digestivos", explicó.

Por qué cuesta llegar a tiempo y cuándo no hay que esperar

La superposición con síntomas menopáusicos y con el estrés cotidiano puede demorar la consulta. Banerjee señaló que después de la menopausia aumenta el riesgo cardiovascular: la caída de estrógenos se asocia con cambios en la presión arterial, en los niveles de colesterol y con una mayor acumulación de grasa abdominal. Por eso insistió en los controles periódicos de presión y colesterol a partir de esa etapa. Y fue más allá: indicó que hay que acudir directamente a una guardia si los sudores fríos, las náuseas, los mareos o una sensación de pánico se acompañan de dolor o molestia en el pecho. También advirtió que el dolor cardíaco puede sentirse como punzadas o pellizcos, y no adoptar necesariamente la forma de una presión.

En la Argentina, las guardias hospitalarias públicas y las guardias de obras sociales y prepagas atienden las 24 horas ante dolor de pecho, mareos intensos o desmayos. Para controles ambulatorios, los centros de atención primaria de la salud funcionan de lunes a viernes, en general de 8 a 17, y permiten tomar presión y pedir un electrocardiograma. Si tenés dudas sobre estas señales o sobre tu riesgo cardiovascular, te recomiendo que las anotes, las comentes con tu médico de cabecera y, si aparecen durante un esfuerzo o se combinan con dolor en el pecho, no demores la consulta.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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