Tini se detuvo en El Salvador y le habló de frente a su público: contó que transita una depresión diagnosticada y pidió ayuda a quienes estén pasándola
En medio de la gira FUTTURA, la cantante abrió su corazón desde el escenario, contó cómo hizo su último disco mientras atravesaba ese proceso y dejó un mensaje directo sobre salud mental

Les juro que cuando arrancaron los primeros acordes en El Salvador, nadie imaginaba lo que se venía. Una chica de la tercera fila, de unos veintipocos, con la remera fluorescente y los ojos ya brillantes antes de que la Tini empezara a hablar, fue la primera en quebrarse cuando la cantante frenó todo, se agarró del micrófono como quien se agarra de una mano amiga y dijo, con la voz un poco rota, que ella había pasado por un proceso con nombre y apellido: depresión diagnosticada. Y ahí nomás, en el medio del show, sin que nadie se lo pidiera, contó que sigue en tratamiento, que va a psiquiatra y a psicóloga, y que esa decisión, dijo, fue lo que la mantuvo parada mientras grababa Un mechón de pelo, el disco que editó en 2024 y que muchos vinculan con lo que ella misma estaba viviendo por dentro.
Lo que dijo sobre el disco y el proceso creativo
Lo que me llamó la atención, y se lo voy a ser franca porque uno viene a estos recitales a pasarla bien y a veces termina aprendiendo cosas que no tenía agendadas, es la manera en que Stoessel conectó la música con lo que le estaba pasando. Ella misma lo explicó desde el escenario con una honestidad que a esta altura ya es su marca registrada: cuando arrancó a trabajar en Un mechón de pelo no sabía bien con qué se iba a encontrar. No le tembló la voz al decirlo, pero le cambió el tono. Contó que publicar esas canciones le generaba algo que no sabía si era miedo, pero que claramente era territorio nuevo, porque no estaba acostumbrada a exponerse así, a poner en palabras cosas que uno suele guardarse debajo de la alfombra. La vi ahí parada, a metros míos si cuento los de la tribuna más cercana al Monumento a los Españoles de la avenida, y pensé que lo más fuerte de su discurso no fue el diagnóstico en sí, sino la decisión de contarlo en vivo, con miles de personas mirándola, mientras del otro lado del océano, en esta Buenos Aires que uno se sabe de memoria, miles seguían la transmisión por redes.
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga. A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes.”Tini Stoessel, desde el escenario en El Salvador
Las frases que le dejó al público
- "Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero de alguna manera poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente".
- "Creo que hablar de salud mental para muchas personas quizás sigue siendo un tabú, pero es una realidad e importante para todos nosotros. Hay que adentrarse en ese mundo, aunque cueste, e intentar estar mejor".
- "Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando".
- "Si hay alguien acá que está pasando por algo, dense una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar". (El mensaje se interrumpió al cierre del material que llegó a esta redacción.)
Quiero detenerme en esa última parte porque me parece lo más importante de toda la noche, y se lo digo con el corazón en la mano: la Tini no se quedó en lo autobiográfico ni en lo artístico, fue directamente al hueso de la cuestión. Les habló a los que estaban en la tribuna con el alma hecha pedazos y les dijo, mirándolos a los ojos, que se den otra oportunidad, y otra, y otra más si hace falta. Habló de salud mental como lo que es, un tema de todos y no un capricho, y reconoció que para mucha gente todavía es un tema del que cuesta hablar, que parece que pedir ayuda fuera debilidad, cuando en realidad es de las cosas más corajudas que uno puede hacer en la vida. Yo la escuchaba y no podía dejar de pensar en cuántos conocidos míos, cuántos lectores, cuántos amigos están hoy en casa haciendo de cuenta que están bien cuando por dentro les está temblando el piso.
Y hay algo que me reconcilia con estos espectáculos que a veces parecen pura pantalla y luces y juego de imágenes, y es ver a una chica de veintipocos años, con una carrera que ya pesa, bajarse del caballo de la personaje pública y decir, acá estoy yo, con lo que me pasa y con lo que me curé. Porque detrás de cada transformación personal hay un recorrido que no se ve, y la Tini tuvo la grandeza de mostrarlo sin pedir permiso y sin pedir lástima. Lo que pasó en El Salvador fue, a mi entender, mucho más que un parate en un recital: fue un acto de responsabilidad para con su público y para con todos los que la miran desde una pantalla y necesitan saber que no están solos en lo que les toca vivir.
A la salida del boliche, mientras la gente se dispersaba todavía emocionada, una chica le dijo a otra en la vereda, con la voz todavía temblorosa y los ojos húmedos: "Menos mal que alguien con su alcance dice estas cosas, porque a veces una no se anima ni a pedirse ayuda a sí misma". Y esa frase, créanme, vale más que cualquier título que uno pueda escribir.
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