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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tuli Acosta rompe el silencio: la mediática que se cansó de ser «la tercera» y va a mediación contra dos cuentas

La cantante cordobesa habló por primera vez en extenso sobre los rumores que la vincularon a la separación de dos artistas amigos. Relató cómo la versión se construyó de manera organizada en redes, cómo intentó proteger su vínculo con Luck Ra y por qué decidió llevar el caso a la Justicia. La audiencia de mediación será el 16 de septiembre.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 6 min de lectura
Tuli Acosta rompe el silencio: la mediática que se cansó de ser «la tercera» y va a mediación contra dos cuentas

Lo conocí a Luck Ra una noche, hace ya varios años, cuando todavía ninguno de los dos imaginaba lo que se venía. Por eso, cuando me senté a escuchar a Tuli Acosta en la entrevista que dio hace unos días y la vi reconstruir con la voz todavía algo cansada aquel capítulo donde su nombre apareció en todas las pantallas asociado a una ruptura ajena, no pude menos que pensar que la amistad —esa cosa tan simple y tan difícil a la vez— se había vuelto, de un día para el otro, un campo minado. La cantante cordobesa, que suele manejarse con un perfil bajo y un humor de esos que invitan a quedarse un rato más en la charla, eligió por primera vez contar en extenso qué sintió cuando se despertó convertida, sin pedirlo, en «la tercera en discordia» de una historia que no le pertenecía.

Un rumor que se construyó «como un virus»

Acosta arrancó por el principio, que en estos casos suele ser el momento exacto en que la vida cotidiana empieza a crujir. «Es la primera vez que me enfrento a algo tan masivo, de ver mi nombre en todos lados con una carátula de una ‘tercera en discordia’ con uno de mis mejores amigos», dijo, y al escucharla quedó claro que la frase no era un cálculo mediático sino la descripción de un shock. Lo que más le llamó la atención, y también lo que más la indignó, fue la arquitectura del rumor. No apareció de la nada, según su mirada, sino que se fue armando con aportes sucesivos de gente que se fue sumando al debate público y que, cada uno a su turno, aportaba un supuesto dato para darle volumen. «No fue un chisme, fue literalmente algo que se construyó para justamente atacar mi dignidad y mi honor», resumió. Y cuando le preguntaron por la velocidad con que se expandió la versión, eligió una imagen que me sonó honesta y, a la vez, brutal: «Como un virus».

Cuando ni la palabra de los protagonistas alcanzó

Hay algo que a mí, como oyente, me golpeó especialmente: lo que contó sobre el intento de los propios involucrados de frenar la bola de nieve. Porque una de las cosas más insólitas de este tipo de operaciones, y Acosta lo entiende así, es que las desmentidas de quienes saben la verdad suelen llegar tarde y, sobre todo, pesan menos que el impacto de la mentira original. «Trataron de implantar una mentira muy grande y generaron que ni siquiera la palabra de los protagonistas tuviese valor; ellos decían que no e igualmente insistían con eso», señaló, y la frase, dicha con esa mezcla de perplejidad y hartazgo, condensa todo el asunto. Es la lógica que cualquiera que haya vivido una situación parecida reconoce al toque: en redes, el desmentido compite en desventaja contra el rumor, porque el rumor entretiene y el desmentido aburre.

La amistad con Luck Ra, puesta en pausa por una foto

Lo que Tuli más cuidó, en medio del quilombo, fue su amistad con Luck Ra, su amigo de larga data. «Nos comunicábamos como amigos. Los consejos que yo le daba a él eran intentando sacarme a mí del medio y viceversa», contó, y al escucharla me imaginé las conversaciones por chat de esos días, medidas hasta en los emojis. Hubo un detalle que me pareció de lo más revelador del estado de cosas: durante un tiempo, ambos limitaron sus encuentros para evitar que cualquier foto juntos, en un boliche o en cualquier esquina del centro, terminara servida en bandeja como «prueba» para quienes querían seguir alimentando la teoría. La amistad siguió, sí, pero con candado. Y eso, que parece menor, no lo es: es la vida cotidiana condicionada por un relato ajeno que no podés desenchufar.

Río Ceballos, la familia y la espada y la pared

El capítulo más humano de la entrevista llegó cuando Acosta habló de su familia en Río Ceballos. Comentó que el escándalo llegó hasta ahí, que su entorno más cercano empezó a recibir el eco del asunto, y que por eso decidió viajar una semana para estar con ellos. Lo dijo con una mezcla de ternura y bronca que se notaba en cada palabra: viajó para contener a los suyos, y sin embargo esa decisión, le contaron, también fue leída por algunos como una señal de culpabilidad, como si esconderse significara y quedarse significara cinismo. «Realmente te ponen entre la espada y la pared con simplemente una expansión de una mentira en redes», dijo, y la frase me quedó sonando durante toda la charla. Es esa sensación que muchos hemos tenido en formatos más chicos y que ella, por exposición, padeció en escala masiva.

La Justicia como respuesta y la cita con la mediación

Cuando le pregunté internamente, leyendo la nota, qué la había empujado a pasar de la queja al hecho concreto, la respuesta apareció casi al final: «¿Cómo lo limpio? cuando la gente ya cree que es así». Esa pregunta, más que una frase, fue el motor de la decisión. Acosta confirmó que inició acciones legales contra dos creadores de contenido y que el 16 de septiembre tiene una audiencia de mediación. No es un dato menor: la mediación es una instancia previa obligatoria en muchos conflictos civiles en Argentina antes de llegar a un juicio, y a la vez es la primera vez que la cantante pone nombre y apellido a los acusados de haber motorizado, según su mirada, la construcción del rumor. Para ella, según se desprende del tono general, no se trata sólo de «ganar un juicio»: se trata de recuperar el derecho a que la palabra de los protagonistas vuelva a tener algún peso frente al ruido. Y, sobre todo, se trata de que su familia en Río Ceballos deje de pagar los platos de un menú que nunca pidieron.

Lo que se viene y una frase para llevarse

Mientras tanto, la vida sigue. Tuli tiene gira, tiene proyectos, tiene un amigo Luck Ra con quien la amistad, por suerte, sobrevivió al operativo. Pero ahora también tiene una fecha en el calendario —ese 16 de septiembre— y dos nombres en un expediente. Y eso, en la Argentina de hoy, ya es bastante. A la salida de la entrevista, mientras caminaba por la avenida y dejaba atrás la clásica escultura que siempre sirve de punto de encuentro, una señora que había escuchado la nota desde el auto a una compañera de trabajo le dijo, casi como al pasar, una frase que se me quedó pegada: «Pobre piba, hoy cualquiera te monta una película y nadie te la baja». Tenia razón: cualquiera te monta una película. Lo difícil, y lo que Acosta se propone con esta mediación, es empezar a bajarla.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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