Un Walkman dorado, 5.899 dólares y la pregunta que se hace todo amante del audio en la Argentina
Sony lanzó el NW-WM1ZM3, un reproductor de alta fidelidad bañado en oro con chasis de cobre puro y 35 horas de batería. Yo lo miré de cerca y me pregunté si esto es audio o directamente joyería.

Te confieso algo antes de entrar en tema: cuando vi la foto del aparato me pasó lo que les pasa a muchos, me acordé de Carlos, el jubilado de Quilmes que el otro día me pidió que le recomendara un reproductor para escuchar sus cassettes de los ochenta. Carlos, si estás leyendo esto, este no es para vos. Y aclaro esto de arranque porque la noticia tiene tantas cifras que marean que uno pierde de vista lo central: Sony acaba de poner a la venta un Walkman que cuesta casi seis mil dólares y que llega bañado en oro, con un chasis de cobre de una pureza del 99,99%. Te lo cuento como lo viví, porque cuando lo tuve en la mano (bueno, cuando lo vi en detalle, que en pantalla y en mano es distinto) la primera reacción fue una mezcla de fascinación y de sana incredulidad.
Qué trae el NW-WM1ZM3 y por qué cuesta lo que cuesta
Vamos por partes. El modelo se llama NW-WM1ZM3 y es la tercera generación de la líneaSignature de Sony, una familia de reproductores pensada para un público muy específico: el que está dispuesto a invertir una cifra cercana al valor de un auto usado para escuchar música con la mayor calidad posible. El cuerpo está mecanizado en cobre libre de oxígeno, un material que en audio se asocia con una conductividad eléctrica superior y, según la marca, con una señal más limpia. Encima, los tornillos que sujetan las piezas llevan un baño de oro que, otra vez según la propia Sony, mejora la conexión a tierra y se traduce, en la práctica, en graves más firmes, un escenario sonoro más amplio y agudos más suaves.
- Pantalla táctil de 5,5 pulgadas.
- Motor de remasterización DSD propio de Sony.
- Batería con hasta 35 horas de autonomía.
- Chasis de cobre OFC con pureza 99,99% y tornillos bañados en oro.
- Precio de preventa: 5.899 dólares; venta oficial en enero de 2027.
¿Es para tanto? Te lo traduzco al castellano de todos los días: la marca japonesa asegura que vas a escuchar matices en tus temas favoritos que con cualquier equipo convencional ni siquiera sospechabas que existían. Esa es la promesa, y a casi seis mil dólares la promesa tiene que ser grande. Para ponerlo en perspectiva, recordá que en 2022 Sony había lanzado el modelo anterior, el NW-WM1ZM2, a 3.200 dólares. Hoy, según las propias búsquedas que hice mientras escribía esta nota, esa versión anterior se consigue en el mercado de segunda mano por alrededor de 1.500 dólares, una cifra todavía elevada pero que abre una puerta de entrada para quienes sueñen con esta línea sin pagar el precio full.
Siempre que paso por la avenida y veo la escultura de Lola Mora detrás del Cabildo, pienso en estos objetos pensados casi como piezas de exposición: están a mitad de camino entre la tecnología y el objeto de arte. El NW-WM1ZM3 se vende claramente como un equipo de audio, pero también como un objeto de colección, y la preventa que ya está abierta confirma que la estrategia apunta a un nicho muy concreto, el del audiófilo dispuesto a pagar el costo de tener lo último de lo último.
Y acá dejo la reflexión, que también me dejó un lector cuando le conté la primicia por WhatsApp: "seis mil dólares por un reproductor de música es de otro planeta". Tenés razón, le contesté. Pero también es verdad que, mientras escribo esta nota, hay gente en Japón reservando su unidad sin pestañear. El tiempo dirá si la apuesta de Sony fue un acierto de marketing o el inicio de una nueva era para el audio portátil de alta gama. Mientras tanto, Carlos, vos seguí con tu cassette de Serú Girán, que para esos gustossinceramente no hace falta oro, hace falta corazón.
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