Una comadreja enana se escondió entre la leña en Cutral Co y reavivó una pregunta que muchos vecinos se hacen
El episodio, resuelto por Guardafaunas de Picún Leufú, volvió a poner en agenda cómo actuar cuando aparece fauna silvestre en una vivienda de Neuquén. Claves, protocolo y a dónde llamar.

A Ana María nunca le había pasado algo así. Una mañana de este invierno, mientras acomodaba la pila de leña en el patio de su casa en Cutral Co, notó que algo muy pequeño se movía entre los troncos. Era diminuto, grisáceo, con manchas oscuras alrededor de los ojos. El primer impulso fue tocarlo, pero una vecina le gritó desde el fondo de la calle que no lo hiciera y que llamara rápido a las autoridades. Ana María atendió al consejo. Esa decisión, aparentemente menor, le terminó salvando la vida al animal que tenía delante.
Según precisaron fuentes oficiales de la Dirección Provincial de Fauna, la comadreja enana (Thylamys pallidior) es un marsupial nativo de los ambientes áridos y de estepa que están distribuidos en gran parte de Neuquén. Los registros indican que su cuerpo mide entre 8,5 y 12 centímetros y que su peso oscila entre los 15 y los 36 gramos, lo que explica por qué suele confundirse con un ratón, aunque pertenece a una familia muy distinta, la de las comadrejas americanas. Su pelaje es gris, el vientre claro y presenta esas manchas faciales tan características que, vistas de cerca, parecen un antifaz.
Un animal discreto, nocturno y fácil de no ver
Lo que me interesa remarcar como cronista es lo poco que sabemos los vecinos de a pie sobre esta especie, y lo mucho que convive con nosotros sin que nos demos cuenta. La comadreja enana es un animal nocturno, extremadamente discreto y raro de ver en cualquier paseo diurno. Se alimenta de insectos, frutos y pequeños animales, y tiene una particularidad notable: su cola es prensil y funciona como reservorio de grasa, lo que le permite sobrevivir los períodos de frío y escasez, justo cuando es más probable que termine refugiándose entre la leña, en galpones o en cualquier rincón tibio de una casa.
- No manipular al animal ni intentar retenerlo bajo ninguna circunstancia.
- No darle comida ni agua pensando en ayudarlo, porque una dieta inadecuada puede matarlo.
- No criarlo como mascota: la fauna silvestre no se domestica y depende de su ambiente natural.
- Aislar, si es posible, el lugar donde se encuentra para que no se escape a un sitio peor.
- Dar aviso inmediato a la autoridad de fauna competente y esperar a los profesionales.
El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú llegó al domicilio de Ana María, evaluó al ejemplar con un protocolo de manipulación mínima y confirmó que estaba en perfecto estado. Minutos después, lo liberaron en su hábitat. La escena, que duró lo que dura un suspiro, fue suficiente para recordarnos una vez más que el contacto directo con fauna silvestre, aunque sea bien intencionado, puede estresar al animal, transmitirle enfermedades o acostumbrarlo a la presencia humana, algo que reduce drásticamente sus chances de sobrevivir en libertad.
“La fauna silvestre no es mascota; protegerla es tarea de todos”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén
En lo personal, me quedo pensando en cuántas veces pasé al lado de una comadreja enana sin saberlo, y en cuántas veces un vecino habrá agarrado una sin pensar. Por eso rescato el mensaje de fondo que dejó la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén, que pidió con énfasis que la fauna silvestre no sea tratada como mascota y que protegerla sea tarea de todos. Esa frase, lejos de sonar a slogan, condensa lo que ocurrió en Cutral Co: una persona llamó, los especialistas hicieron su parte, y el animal volvió a su ambiente. Si te toca vivir algo parecido, lo que podés hacer es colaborar desde la distancia, sin tocar, sin retener, sin intentar salvar por tu cuenta.
Ante cualquier hallazgo, los vecinos de la provincia pueden comunicarse con la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén, llamar al equipo de Guardafaunas de Picún Leufú en horario de oficina o dirigirse a la delegación regional más cercana. La recomendación es no esperar a la noche ni al fin de semana para dejar un animal a la deriva: cuanto antes intervenga un equipo especializado, mayores son las chances de que el episodio termine bien, como terminó en la casa de Ana María.
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