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Jueves, 5 de noviembre de 2026
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Una ensalada que sostiene una comida entera: cómo lograrlo sin dejar nada pendiente

Sumar proteínas, fibra y grasas saludables convierte a la ensalada en un plato principal. La clave está en combinar vegetales de distintos colores, una fuente proteica, un hidrato y una grasa de calidad.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 2 min de lectura
Una ensalada que sostiene una comida entera: cómo lograrlo sin dejar nada pendiente

Hay una escena que se repite cada primavera y cada verano: la ensalada vuelve a la mesa como protagonista, pero muchas veces termina siendo apenas un acompañamiento que deja con hambre a la hora de la sobremesa. Según el material que tuve a la vista, el problema no está en el formato sino en la forma de armarla, y eso tiene solución.

Yo también me había acostumbrado a pensar que una ensalada era algo liviano y nada más, y que para quedar satisfecho había que sumar pan o alguna porción grande de algo caliente. Leyendo lo que explica la especialista, me di cuenta de que esa idea se puede desarmar con un poco de planificación, y que el secreto no pasa por comer más cantidad sino por combinar mejor lo que ya tenemos en la heladera.

Variedad de vegetales, la base de todo

La nutricionista Natalia Escames advierte que el error más frecuente es quedarse con una o dos variedades de vegetales, y recomienda incorporar al menos tres tipos de distintos colores y texturas. Entre las opciones que menciona aparecen hojas verdes, cebolla morada, pimientos, zanahoria o calabaza, según la temporada en que estemos.

“Los pacientes se encasillan siempre en la famosa lechuga y tomate”Natalia Escames, nutricionista

Proteína y fibra, el corazón del plato saciante

Para que la ensalada funcione como comida principal, la proteína no puede faltar. Escames sugiere combinar una fuente vegetal, como lentejas, porotos rojos, garbanzos o quinoa, con otra de alto valor biológico, como huevo, ricota o pollo desmenuzado. Según explica, esa mezcla garantiza el aporte necesario para el mantenimiento muscular y la reparación de tejidos. A esto se suma la fibra, que ocupa espacio en el estómago, prolonga la saciedad y colabora en el control de la glucemia. La especialista detalla que al consumir fibras se estimula el descenso de la insulina en el cuerpo, con beneficios para la salud metabólica, cardiovascular e intestinal.

Las grasas saludables completan la fórmula, y las opciones recomendadas son palta, frutos secos o aceite de oliva, siempre en cantidades que no se pasen de la mano. En cuanto a los hidratos, el material menciona arroz yamaní integral, papa, batata, choclo o mandioca como base neutra que aporta volumen y energía sostenida. También pueden sumarse vegetales cocidos como brócoli, coliflor o calabaza, aunque la especialista aclara que los crudos tardan un poco más en digerirse.

  • Pollo con palta y huevo sobre hojas verdes
  • Arroz integral con atún y tomates cherry
  • Quinoa con tiras de pollo, palta y un aderezo ácido
  • Lentejas con vegetales asados y un chorrito de aceite de oliva
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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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