Una taza diaria de arándanos: el aliado cotidiano que ayuda a cuidar la presión y el corazón
Nutricionistas y cardiólogos de Estados Unidos coinciden en que el consumo regular de esta fruta, fresca o congelada, aporta compuestos que relajan los vasos, estabilizan la glucosa y reducen el colesterol. Cuáles son los mecanismos detrás del efecto y por qué conviene incorporarla todos los días.

Jorge tiene la rutina ordenada desde hace años: todas las mañanas, antes de salir hacia su trabajo en una oficina del microcentro porteño, pasa por la dietética del barrio y se lleva una bandeja de arándanos. Los come con yogur, en un licuado o solos, pero nunca falta esa taza diaria que, según le contó su médica, lo ayuda a controlar la presión arterial. No es una intuición: investigaciones recientes sobre nutrición y salud metabólica vienen sumando evidencia sobre el efecto cardiovascular de esta fruta, que actúa sobre varios mecanismos clave del sistema circulatorio.
Los arándanos concentran un grupo de compuestos llamados ananthonian, los pigmentos que les dan ese color oscuro tan característico y que son los principales responsables de sus propiedades. Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, explicó que esas moléculas estimulan la producción de óxido nítrico en el organismo, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos. Cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar. El dato interesa especialmente en un país donde, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, cuatro de cada diez adultos argentinos tienen hipertensión.
Por qué la fibra y los antioxidantes trabajan juntos
La fibra es otro factor central del efecto. Una taza de arándanos aporta cuatro gramos de este nutriente, una cantidad que ayuda a acercarse al consumo diario recomendado. Durante la digestión, la fermentación de la fibra en el intestino genera ácidos grasos de cadena corta que pasan al torrente sanguíneo y participan en la regulación de la presión arterial. Bobrick señaló además que esa misma fibra ayuda a mantener estable la glucosa en sangre y a reducir el colesterol LDL, dos variables directamente relacionadas con la salud del corazón.
“Las ananthonian estimulan la producción de óxido nítrico, que relaja los vasos sanguíneos, mejora la presión arterial y contribuye a un mejor control de la glucosa y el colesterol.”Ashlee Bobrick, nutricionista del Ohio State University Wexner Medical Center
La mirada del cardiólogo sobre el endotelio
Parveen Garg, cardiólogo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, planteó que los arándanos podrían mejorar también la función endotelial. El endotelio es la capa de células que tapiza el interior de los vasos sanguíneos y regula su elasticidad. Cuando esa capa funciona bien, el control de la presión resulta más eficiente y el riesgo de eventos cardíacos tiende a bajar. Para personas con resistencia a la insulina o con varios factores de riesgo acumulados, el beneficio se amplifica, porque la presión elevada suele ir acompañada de alteraciones metabólicas y un alimento con efectos múltiples gana lugar dentro de una dieta equilibrada.
Cómo incorporarlos y dónde conseguirlos en Buenos Aires
Para quienes quieran profundizar el tema o consultar sobre su situación particular, el servicio de nutrición del Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires atiende de lunes a viernes de 8 a 14 en la planta baja del pabellón San José, en avenida Córdoba 2351, con turno previo. La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial también ofrece orientación a través de su sitio web. Como repite Jorge cada mañana frente a su taza de arándanos, a veces los gestos más simples son los que mejor cuidan.
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