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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Veinte meses al sillón: Romeo Arcuschin, el pibe que se confió y pagó caro

El tribunal de la ITIA lo sancionó por doping no intencional. Confió en un médico, se tomó lo que le dieron y terminó afuera de las canchas hasta 2027. Una historia que prende luz amarilla sobre el cuidado (o el descuido) médico de los tenistas jóvenes.

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Osvaldo EspíndolaDeportes · · 3 min de lectura
Veinte meses al sillón: Romeo Arcuschin, el pibe que se confió y pagó caro

Lo que empezó como un tratamiento para recuperarse de una cirugía terminó en un papelón que le cambió la vida. Romeo Arcuschin, un zurdo de 19 años que por entonces ocupaba el puesto 1.802 del ranking ATP, jugó el 15 de diciembre de 2025 el ITF World Tennis Tour M15 de Lima. Ese día, después del partido, le hicieron el control antidopaje de rutina. Y la muestra les explotó en la cara: adentro había metabolitos de estanozolol y de clomifeno. Dos sustancias prohibidas. Las dos.

La Agencia Internacional de Integridad del Tenis le bajó el martillo el 16 de febrero de 2026 con la acusación formal y, un mes después, lo mandó al freezer con la suspensión provisoria. El pibe no discutió que las sustancias estaban ahí, en su cuerpo. Lo que discutió fue otra cosa: si él sabía qué se estaba metiendo o no.

El minuto 11 de agosto: la audiencia que lo condenó sin querer

Eso se debatió el 11 de agosto, delante de un tribunal independiente. La defensa puso sobre la mesa el recorrido del jugador hasta ese control: lesión, cirugía, rehabilitación. En ese contexto, el joven consultó a un médico deportivo con experiencia, que le armó un tratamiento de 30 días con medicamentos compuestos para frenar la atrofia muscular. Eran justo los productos que contenían estanozolol y clomifeno. Y acá viene la parte que le salvó de algo peor, pero no lo libró del golpe: el profesional no le explicó qué llevaba cada envase y se los entregó sin etiquetar.

Para el tribunal, esa cadena de errores fue suficiente como para descartar la intencionalidad. Pero también dejó claro lo de siempre: un tenista es responsable de todo lo que cae en su organismo, le firmen o no un consentimiento. Las reglas no perdonan. Cuesten lo que cuesten.

  • Arcuschin tenía 19 años y estaba 1.802° del ranking cuando se hizo el control en Lima.
  • Las sustancias detectadas fueron estanozolol y clomifeno, ambas en la lista prohibida.
  • La acusación formal de la ITIA llegó el 16 de febrero de 2026; la suspensión provisoria, en marzo.
  • La audiencia se realizó el 11 de agosto y el fallo fue por doping no intencional.
  • La sanción total es de 20 meses y termina el 17 de octubre de 2027.

Con la pena ya cumplida desde marzo, la cuenta se cierra en la pantalla: afuera de las canchas hasta el 17 de octubre de 2027. O sea, veinte meses de sanción total, con descuento incluido. El tribunal le bajó el pulgar a la intención dolosa, pero le mantuvo el rigor al principio básico: lo que entra, es tuyo.

El clásico que se viene: el cuidado médico de los juveniles

Esta sanción abre un debate viejo que sigue vigente. ¿Quién cuida a los pibes que recién asoman en el circuito? Arcuschin recurrió a un profesional, confió y terminó sancionado. La pregunta incómoda es si alcanza con la reducción que le dieron, o si 20 meses para alguien que no sabía lo que tomaba suena demasiado. La ley dice una cosa, el sentido común tira para el otro lado. Y ahí estamos.

Mientras la justicia deportiva resuelve debates, la carrera de Arcuschin queda en pausa. Volverá en 2027, con 21 años, con un ranking por reconstruir desde cero y con una lección que ningún manual enseña: en el tenis profesional, hasta un médico de confianza puede convertirse en tu peor enemigo si no lee las etiquetas. Que le sirva de aprendizaje. Porque la próxima, la historia puede terminar mucho peor.

OE
Osvaldo EspíndolaDeportes

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